“Mamá, algún día seré campeona de Roland Garros”

Hoy recordamos la figura de Justine Henin en París, donde conquistó cuatro títulos entre 2003 y 2007. “Siempre fue mi mayor desafío de cada temporada”.

Fernando Murciego | 7 Jun 2025 | 13.00
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Justine Henin y su historia con Roland Garros. Fuente: Getty
Justine Henin y su historia con Roland Garros. Fuente: Getty

Streaming Australian Open Women en directo
🎾 Mai Hontama vs Maria Timofeeva
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

Si os digo Roland Garros, ¿qué nombre os viene a la cabeza? Rápido, sin pensarlo […] El 90% habrá respondido Rafa Nadal, mientras que el otro 10% dependerá de la edad. Si tienes menos de 30 años, quizá dijiste Iga Swiatek. Si ya pasaste de los 70, apostaría por Chris Evert o Björn Borg. Y si están es una edad intermedia y además te gusta el tenis femenino, hay muchas posibilidades de que el nombre que te haya venido a la mente sea Aranxa Sánchez Vicario, Monica Seles o Justine Henin, una mujer que construyó en la Philippe Chatrier su pequeño jardín, conquistando cuatro títulos en un período de cinco años. Una leyenda que dejó su huella en casi todos los escenarios, pero especialmente aquí, en la arcilla de París.

“Mi primer recuerdo del mundo del tenis fue viendo a jugadoras como Steffi Graf cuando yo tenía 5 o 6 años, desde ese momento empecé a proyectar la imagen de mí misma en el futuro, ese era el lugar en el que quería estar”, explica la belga en un reportaje precioso elaborado por el propio torneo. “Luego llegó 1992 y mi primer recuerdo como espectadora en Roland Garros. Tenía 10 años y venia de ganar un prestigioso torneo en Bélgica, donde el ganador se llevaba dos entradas para ir a ver el torneo. Tuve suerte porque pude llevarme el torneo y además presenciar la final de aquel año: Graf contra Seles”, recuerda con emoción.

“Fui con mi madre, estábamos en la grada a solo cinco metros de distancia de las jugadoras. Para una niña como yo, que soñaba con ser campeona de Roland Garros desde que vi por primera vez a Steffi, significaba dar un pasito más para alcanzarlo. Aquella experiencia en esa final fue fundamental para continuar persiguiendo ese deseo. Cogí a mi madre y le dije: ‘Mamá, algún día jugaré en esta pista y será campeona de Roland Garros’. Ella me miró y me respondió: ‘Es muy bonito tener sueños’. Desde ese día, ese sueño se convirtió en una misión”, explica la tetracampeona sobre aquellas primeras ilusiones de niña.

Justine Henin golpeando su revés a una mano.

 

Aunque en su segunda participación ya se coló hasta semifinales, la realidad es que Henin necesitó de cuatro intentos hasta sentarse en el trono francés. “Fue una fecha muy especial, mi primer Grand Slam, fue como la culminación de que mi sueño se había hecho realidad, la misión de toda una vida”, asegura una Justine que ya había tocado una final en Wimbledon y una semifinal en Melbourne. “Hasta llegar a ese momento había vivido muchísimas cosas, tanto de niña como de adulta. Le había hecho una promesa a mi madre que había fallecido por aquella época, aunque más que una promesa era una confirmación, realmente necesitaba lograr este objetivo. Era mi manera de comunicarme con ella y decirle: ‘Mamá, lo hice, cumplí mi sueño, todo está bien’. Fue un día tremendamente especial”, rememora de aquel triunfo en 2003 ante Kim Clijsters.

Precisamente ante su compatriota iba a enfrentarse también en la final del US Open 2003 y el Open de Australia 2004, pero lo verdaderamente grande vendría en su amado Roland Garros. Después de caer sorprendentemente en segunda ronda de 2004, llegarían los triunfos en 2005 (contra Mary Pierce), 2006 (contra Svetlana Kuznetsova) y 2007 (contra Ana Ivanovic). Un triplete que quedaría en la mente del aficionado para la eternidad.

“Por supuesto, los otros títulos también fueron muy especiales. Me viene a la cabeza el de 2007, que suponía mi tercera victoria consecutiva. En esa brecha de 2003 a 2007 fui una afortunada por estar entre las mejores del circuito, estaba bendecida. De todas mis temporadas en esa época, me quedaría con 2007, donde también gané el US Open. Esa curso hice el mejor tenis de toda mi carrera, logrando una buena racha después de perder en Wimbledon hasta final de año. Cuando acabé la temporada como Nº1 del mundo empecé a pensar más en mi vida privada y cómo quería redistribuir mi tiempo”, apunta una Justine que ya nunca volvió a ser la misma.

Justine Henin posa con su primer Roland Garros.

 

SERENA, SU MAYOR RIVAL

Dentro de todas las rivales que tuvieron el honor –o la tortura– de enfrentarse a Henin en Roland Garros, hubo una que destaca por encima de las demás. En sus 14 duelos ante Serena Williams (H2H de 8-6 para la estadounidense), solo dos se dieron en Roland Garros: semifinales 2003 y cuartos de final 2007. Si habéis estado atentos al relato en los anteriores párrafos, sobre todo a las fechas, ya sabréis lo que ocurrió en ambas citas.

“Serena fue siempre una de mis grandes rivales, las armas que tenía eran increíbles, recuerdo con mucha emoción aquella semifinal de 2003. Si tuviera que revivir uno de mis partidos en este torneo, me quedaría con ese. También tengo que mencionar a Kim (Clijsters), con la que jugué en innumerables ocasiones, de hecho, mi primera gran derrota en Roland Garros fue contra ella en la semifinal de 2001. Hubo otras jugadoras que también me lo pusieron muy difícil, por diferentes razones, pero creo que Serena es la mayor campeona ante la que me he enfrentado, además de Kim, con la que tenía un vínculo distinto por venir ambas del mismo país y conocemos realmente bien”, señala la belga.

Recuerdos imborrables de Henin sobre una pista de tenis, hasta que llegó 2008 y la Nº1 del mundo quebró, se agotó, se quedó vacía. Su retirada, precisamente antes de aquel Roland Garros, provocó una revolución en el cuadro que terminaría sonriendo a Ana Ivanovic, derrotada doce meses atrás en la final. Así se abrió una brecha de casi dos años sin la presencia de Henin en el circuito, hasta que decidiera regresar en 2010. ¿Y cómo volvió? A lo grande, como hacen las leyendas, tocando la final del Open de Australia para ceder en ella ante Serena Williams. En ese momento, seguro que nadie pensó que aquella sería su última final de Grand Slam. Cuatro meses después, ni ella misma podía pensar que aquel también sería su último Roland Garros.

Justine Henin en su último partido en Roland Garros.

 

“Fue una edición agridulce, encontré la manera de superar a Sharapova en tercera ronda, aunque todavía no sé cómo lo hice, ya que venía de varias temporadas fuera del circuito. Recuerdo jugar la final del Open de Australia en 2010 nada más volver, pero ahí ya me di cuenta que no era la misma jugadora, sobre todo físicamente. Aquello me supuso algunos problemas que tuve que arrastrar durante las giras, me hizo trabajar muy duro, pero me veía preparada para Roland Garros. La pregunta era: ‘¿Tengo el mismo hambre ahora que al inicio de mi carrera?’. Era difícil responder, aunque todavía deseaba ganar títulos”, reconoce una mujer que por aquel entonces tenía todavía 28 años.

SU ÚLTIMA VEZ

Aunque no sería su último torneo como profesional, aquella aventura en París sería determinante para que Justine entendiera que su tiempo había pasado, que el destino ya no le tenía reservado nuevas aventuras. “Me encontraba bien, me veía para competir, pero también sentía que el tenis había evolucionado mucho en mi ausencia. Necesitaba estar extremadamente bien en el apartado físico, lo cual era una pieza fundamental de mi juego, pero aquel año no fui capaz de mostrar esa versión de temporadas anteriores. Después de aquella derrota tan dolorosa ante Samantha Stosur tomé la decisión de dejar la competición”.

Era el regreso de la tricampeona después de dos temporadas jubilada, un momento que en su cabeza sonaba genial, pero luego en la realidad no fue lo mismo. Después de tres victorias ante Tsvetana Pironkova (6-4, 6-3), Klara Zakopalova (6-3, 6-3) y Maria Sharapova (6-2, 3-6, 6-3), el cuadro citó a Henin con la cabeza de serie número 7, la australiana Samantha Stosur. Y fue la belga quien se anotó el primer parcial, causando la conmoción en toda una grada entregada para la causa, pero esta vez la película guardaba un desenlace agridulce para nuestra protagonista.

“Jamás había sentido un sabor tan amargo, pensaba que con todo lo logrado en el pasado no merecía tener aquel regreso, ya que siempre había peleado por hacer las cosas de una manera auténtica y sencilla. Forma parte de mi personalidad. En esos momentos era cuando se veía cómo era realmente, así que fue el recuerdo que me quedó. Una piensa que las cosas pueden ser diferentes, pero luego pensé en lo afortunada que había sido por vivir tantas grandes experiencias. Pese a ello, claro que me hubiera gustado ganar uno, dos y tres Roland Garros más, pero la vida tenía otros planes”, reflexiona durante la entrevista.

Así fue la despedida de Justine Henin en Roland Garros.

 

Finalmente fueron nueve participaciones en Roland Garros, con un balance de cuatro títulos y un récord de 41-5, rozando el 90% de victorias. Si ampliamos la mira a su rendimiento sobre tierra batida encontramos una monstruosidad: 130-22. Echando un vistazo a la historia, solo Chris Evert (7) y Steffi Graf (6) levantaron más veces el torneo en París durante la Era Open. De momento, Iga Swiatek (4) sigue compartiendo el mismo escalón. ¿Cuántos posados en la Torre Eiffel hubiera hecho de no haberse retirado a los 26 años? ¿O de volver con más ambición en 2010? Imposible obtener una respuesta, lo que sí tenemos es la última consideración de Justine en referencia al evento que más le marcó durante su carrera.

“Roland Garros es parte de mi vida, es algo más que tenis, siempre fue el mayor desafío de cada temporada en la que jugué. Hoy todavía, cuando vuelvo, me surge esa sensación tan especial, la de estar en casa. Pese a todos los cambios que han tenido lugar, ya sea en sus pistas o con los nuevos techos, esa magia que noté siendo una niña se mantiene en el mismo lugar de siempre”, concluye la leyenda con los 43 años recién cumplidos.