Crisis y ¿revolución? en el tenis: los jugadores, enfadados con Roland Garros y su prize money

Alcaraz, Sinner o Sabalenka han firmado una carta que pide una mejor distribución de sus ganancias a Roland Garros... y el nerviosismo y la inquietud crece en el vestuario. ¿Habrá consecuencias?

Carlos Navarro | 4 May 2026 | 14.07
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¿Posible crisis en el circuito derivada del prize money? Fuente: Getty
¿Posible crisis en el circuito derivada del prize money? Fuente: Getty

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Los jugadores están cansados. Muy cansados. Es el sentimiento creciente en un vestuario que ve cómo los Grand Slams continúan engordando sus ganancias... sin que ese porcentaje equitativo se vea también representado en los prize money de los jugadores. Roland Garros 2026 y su subida en el dinero en metálico ha supuesto el último punto de un conflicto que se remonta a varios meses atrás y que involucra a las grandes estrellas de nuestro deporte: Novak Djokovic, Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Aryna Sabalenka o Coco Gauff mueven conversaciones, hilos y comienzan a preguntarse cuál debe ser el próximo paso a seguir, todo ello en medio de un conflicto que podría estallar antes de lo que nos imaginamos.

El último acelerón, como decíamos, viene desde París y lo protagoniza Roland Garros. Según fuentes como The Guardian y Tennis Majors, con acceso a las conversaciones y cartas formales de estos jugadores (que empiezan, incluso, a ponerle nomenclaturas a un proyecto que podría denominarse "Project Red Eye" o "Fair Share"), la gota que ha colmado el vaso ha sido el anuncio del Grand Slam parisino de aumentar su prize money de 2026 en un 9,5% con respecto a las figuras del año pasado. En principio, todo bien... pero al poner la lupa, el descontento crece.

El año pasado, los transatlánticos del circuito expresaron su malestar a los Grand Slams con respecto al reparto de sus ganancias que va directamente a los jugadores: se sitúa en torno al 13% o 14% en estos grandes torneos, lejos del 22% existente en torneos ATP y WTA. Un insulto para las estrellas del show, quienes verdaderamente generan ingentes cantidades de dinero. La parte del pastel que los tenistas ven, claro, es bastante pequeña... y ello ameritaba cambios, cambios que han llegado en alguna forma, pero que se resisten en otra.

Los jugadores han visto evolución en Australia o US Open, pero Roland Garros ha generado un inmenso cabreo en el vestuario

Cuando las conversaciones se tensaron y los grandes torneos vieron que el enfado y las posibles consecuencias que podrían derivar de ahí eran más reales que nunca, las mejoras comenzaron a gotear y a llegar de manera lenta. Craig Tiley se convirtió en la punta de lanza, dejando el Open de Australia en buenas manos y entrando en un proceso de transición hacia dirigir la USTA; tanto el Grand Slam australiano como el estadounidense han escuchado a los tenistas, lanzándoles un pequeño hueso en forma de un mayor porcentaje de ganancias en sus últimas ediciones. En Australia, el prize money subió un 16%, el mayor aumento desde el COVID; en el US Open, gracias al boom del nuevo formato del dobles mixto, el prize money se elevó en un 20%, cantidades que acercan a los tenistas a ese deseado 22% o 23% (como primer paso, puesto que aún es considerado injusto o no representativo de su poder) de las ganancias totales que sí se reparten en torneos ATP.

Tiley, uno de los revolucionarios en esta historia.

Sin embargo, París ha sido la nota discordante: ese 9,5% de subida, según estimaciones de los jugadores, no se acerca ni de lejos a mejorar eñ pobre 14% que reciben de las ganancias del torneo, manteniendo los números de últimas décadas, sin que haya una subida o evolución a pesar de que todos los Grand Slams presentan beneficios y cifras históricas. Los jugadores apuntan, en una carta enviada a los mandamases del torneo parisino, que mientras el evento presenta una subida del 14% en cuanto a ganancias generales año tras año, ven cómo el prize money apenas ha subido en un 5,4% (cifras del 2025), manteniendo su parte del pastel en apenas un 14% de las ganancias totales y dejando de lado la máxima que exigieron el año pasado: que los Grand Slams les tengan verdaderamente en cuenta.

La falta de comunicación y transparencia ha provocado el enfado de grandes nombres

Otro de los aspectos a tener en cuenta en el ambiente de revolución que existe en el vestuario se trata de la falta de comunicación y transparencia que presentan estos torneos. Los tenistas no han sido informados en ningún momento de estos movimientos, subidas ni nuevas ganancias: se enteraron a través de un frío y escueto comunicado publicado por el torneo parisino, olvidados por los mandamases y sin haber sido tenidos en cuenta en ningún tipo de debate.

Esta era una de las premisas que pedían en las cartas formales entregadas el año pasado a los Grand Slams, además de demandar a estos torneos que se impliquen en fondos de pensiones, por maternidad o lesiones, aportando un porcentaje a los que ya hay en juego por parte de la ATP. Nada de esto se ha materializado y los jugadores sienten que, a nivel estructural, no reciben ni de cerca lo que generan; mientras en otros deportes hay acuerdos y sindicatos que permiten a los deportistas establecer su porcentaje entre el 30% y el 50% de lo generado, en el tenis han de conformarse en cifras en torno al 22% o 23%... mientras que algunos Grand Slams, como París, se encuentran aún más lejanas a estas cifras.

Se espera que varios jugadores expresen su malestar con esta situación esta semana, durante la disputa del torneo de Roma; las conversaciones en el vestuario cada vez son más serias y supondría una manera de meter presión a los grandes torneos, demasiado complacientes con una distribución que ha generado el cabreo de grandes estrellas. Entre los nombres que firman estas cartas y están involucrados en esta pequeña revolución están todos los peces gordos del circuito: Jannik Sinner, Carlos Alcaraz, Novak Djokovic, Alexander Zverev, Aryna Sabalenka, Iga Swiatek o Coco Gauff forman parte de esta especie de 'revuelta' que, hasta el momento, solo es un batiburrillo de palabras y opiniones... pero que, quizás, está más cerca que nunca de materializarse en algo tangible. ¿Ocurrirá pronto? Esperaremos a nuevos acontecimientos desde la capital italiana.