El nombre de Novak Djokovic vuelve a centrar la atención en este último mes de la gira de tierra batida. El serbio, que no ha competido aún sobre esta superficie en 2026, mantiene en el aire su participación en el Masters 1000 de Roma, una decisión que puede ser clave en su preparación para su gran objetivo: Roland Garros.
Djokovic llega a este punto de la temporada en una situación poco habitual para él. Tras bajarse de Madrid por molestias físicas, ha estado entrenando en Marbella afinando su puesta a punto. La gran incógnita es si optará por competir antes de París o si, por el contrario, llegará al segundo Grand Slam del año sin rodaje previo en tierra. Una elección arriesgada, incluso para alguien de su experiencia.

Roma, territorio histórico para Djokovic
Si hay un torneo que evidencia perfectamente en el ADN competitivo de Djokovic, ese es el Masters 1000 de Roma. El serbio ha conquistado el Foro Itálico en seis ocasiones y ha disputado otras seis finales, sumando un total de 12 presencias en el último partido. Pocos escenarios reflejan mejor su dominio en la superficie y su capacidad para desafiar al mejor tenista de la historia sobre arcilla como Rafa Nadal, al que le ganó dos finales allí.
Su último título en Roma llegó en 2022. Desde entonces acumula una presencia en cuartos de final y una sonada derrota ante Tabilo en su última participación en el evento. El último Masters 1000 de la temporada de tierra es un torneo que Djokovic conoce a la perfección, y también uno de los mejores termómetros para medir su nivel antes de Roland Garros.
La importancia del rodaje antes de París
La gran duda con el serbio no es si puede competir en Roland Garros, sino en qué condiciones lo hará. La tierra batida exige un desgaste físico mayor, intercambios más largos y una adaptación progresiva. Llegar sin partidos previos sería una apuesta arriesgada, incluso para un jugador de su calibre.

Aunque el año pasado, Djokovic ya mostró una estrategia diferente al renunciar a Roma y competir en Ginebra, donde logró el título número 100 de su carrera. Aquella decisión le permitió sumar ritmo competitivo justo antes de París. Este año, de momento, la incógnita se mantiene.
Una puerta abierta en Roland Garros
El contexto también parece favorecerle. La baja de Carlos Alcaraz, principal favorito para Roland Garros junto a Jannik Sinner, abre una gran oportunidad tanto en Roma como en París. Si Djokovic logra llegar en buenas condiciones físicas, su experiencia y su capacidad competitiva le convierten en candidato a todo.
En Australia ya demostró de un nivel físico notable, y su tenis, como siempre, es garantía. Conquistar en París su 25º Grand Slam sería un sueño para él, pero para ello necesita ritmo, confianza y sensaciones en pista. Y eso, normalmente, se construye compitiendo.
La decisión final de Djokovic se conocerá en los próximos días, pero no es una más. Participar en Roma o en otro torneo antes de París podría marcar la diferencia entre llegar a Roland Garros con todas las opciones o hacerlo con incógnitas. Aunque conociendo al serbio, cada movimiento que haga estará medido al milímetro.

