Después de colgar la raqueta en la Copa Faulconbridge, la vida de Bernabé Zapata cierra una etapa y abre otra nueva. Ya como tenista retirado, el español nos atiende para explicar qué significa haber pasado esta página del libro.
Quizá muchos no lo vieron, pero una doble falta puso fin a la carrera profesional de Bernabé Zapata Miralles (Valencia, 1997). Desde que tomara la decisión a finales de la pasada temporada, el español lo tuvo clarísimo: quería retirarse en la Copa Faulconbridge. Ahí le vimos hace una semana, aunque no logró superar el debut individual ni en el cuadro de dobles. El resultado era lo de menos a estas alturas, lo fundamental era reunir a sus seres queridos para despedirse del deporte que se lo ha dado todo. Con 29 años la vida seguirá su cauce por otros caminos, seguramente vinculados también al tenis.
Dos días después de perder el partido de dobles junto a Pedro Martínez, la cita de Bernabé Zapata con Punto de Break se da en el Sporting Club de Tenis, un lugar que tantas veces nos ha permitido sentarnos con él. Esta no será la última vez, pero sí se trata de la primera con el traje de exjugador. Afortunadamente, ni el tono ni el discurso cambian, el valenciano sigue siendo la misma persona que cuando nos sentamos en 2016, donde con 19 años me dijo que era milagro que todavía siguiera jugando al tenis.
¿Da vértigo pensar que ya no eres tenista?
La verdad es que no. En su momento no me dio miedo tomar la decisión, así que tampoco me da miedo ahora. He tenido mucho tiempo para ir asimilándolo con el cambio de vida, alejado del tenis durante estos meses. Lo más importante es no temer a otros proyectos o trabajos, estoy ilusionado y motivado para empezar nuevas aventuras dentro de poco.
¿Qué parte de ti se queda en las pistas?
La pasión que le he puesto. Fuera de la pista siempre fui una persona más tranquila y reflexiva, pero dentro de la pista he vivido cada emoción a flor de piel, intentado ser auténtico y enseñando esas emociones, aunque no siempre supe gestionarlas.

¿Por qué tan a flor de piel?
Lo necesitaba para sacar mi mejor versión, eso es lo que quedará ahí para siempre en mi etapa como jugador. Me quedo con la pasión, el carisma, la lucha y la entrega que he dejado, eso es lo que me define como jugador. Ahora me gustaría empezar una nueva etapa desde los banquillos, tengo que ver cómo lo gestiono, aunque dependerá también de lo que demande el jugador.
El tenista profesional suele cometer el error de valorarse según sus victorias o su ranking. ¿Te ha pasado?
Mira, justo leí la entrevista que le hiciste a Matteo (Berrettini), decía que ahora no le daba mucha importancia al ranking. Esto es importante, el ranking no lo es todo en la vida, pero es cierto que cuando estás a un nivel muy alto, luego bajar a otro tipo de torneos es difícil, o incluso no sentirte cómodo dentro de la pista, eso te hace perder la motivación. Tú eres consciente del nivel que tienes, del nivel que has mostrado durante años, así que no verlo reflejado en la pista, ni tampoco en el ranking, es lo que te hace perder la motivación. Todos los jugadores tienen que pasar por ahí salvo que seas extremadamente bueno. Hay que ser consciente que la carrera de cualquier jugador tiene muchísimos altibajos.
Cuando conoces a alguien ¿cómo te presentas? ¿Dices que eres tenista o que eres Bernabé?
A día de hoy, diría que soy Bernabé. También lo he dicho siendo jugador, en las presentaciones siempre intentaba evitar que se me reconociera como tenista, prefiero que se me conozca por la persona que soy y luego ya por el oficio que desempeño. Esto es un trabajo más, con sus ventajas y desventajas.
Acabas con tu carrera con 16 de derrotas consecutivas, ¿te preocupa?
¿Sinceramente? Me da absolutamente igual.
Es un dato que se ha comentado mucho en redes.
También he tenido un poco de mala suerte, en esas primeras derrotas no me sentía bien dentro de la pista, ahí es cuando empezó la racha, justo antes de doblarme el tobillo en Italia. Luego cuando volví me di cuenta que no era el mismo jugador, ahí sumo otras tres derrotas donde no me encontraba bien física ni tenísticamente, lo cual me hace entender que mentalmente tampoco era el mismo. Había perdido la motivación, así que en septiembre dejé de entrenar, aunque decido jugar algunos torneos más hasta final de año.

Sin entrenar, ya nada podías esperar.
Pero es que te puede pasar incluso estando en forma, el tenis son rachas, pero tampoco me justifico. Física y tenísticamente ya no estaba preparado en esta última racha, pero no me afecta, no creo que manche mi carrera. Todos los jugadores hemos pasado por momentos malos y actitudes malas, pero pienso que esto no emborrona mi carrera. Como ya te dije, me marcho tremendamente satisfecho con la trayectoria que he tenido.
Recuerdo mucho la retirada de David Ferrer y su obsesión por terminar bien, siendo competitivo, dando el 100%. ¿Ni siquiera esta idea te motivó?
El tema es que en septiembre lo vi muy claro, aunque es cierto que en ese momento llamé a algunos amigos como Jaume (Munar), Pedro (Martinez), David (Ferrer) o Pablo (Andújar). Por muy decidido que tuviera acabar en Valencia, ellos me empujaban a que intentara jugar a cuchillo lo que me quedara, para irme con una buena sensación dentro de la pista. El problema es que mi motivación era cero, no podía sacar esa motivación sabiendo que mi etapa estaba acabada. La única necesidad que tenía para jugar era para mantenerme mínimamente en forma para jugar unos equipos que tenía en noviembre en Italia.
De jugar torneos ni hablamos.
Para mí era perder el tiempo, porque ni estaba en forma, ni estaba preparado. Me sabe mal decirlo, pero mi motivación era nula. Aún así me voy cero quemado con el tenis, simplemente no tenía ganas de jugar, no tenía ganas de competir.
Acabaste tu carrera con una doble falta.
Correcto (risas).
Es un final muy simbólico.
Es una manera bonita, Almagro acabó mandando una bola fuera del Real Club de Tenis Murcia. Ferrero se jugó un resto a 3.000km/h contra Nico allí en Valencia. Yo acabé con una doble falta, es parte del tenis, me lo llevaré como un recuerdo gracioso.
Después de perder con Daniel Vallejo en primera ronda, juegas tu último partido en un dobles con Pedro Martínez. Moviste bien las últimas piezas.
A ver, a mí me hubiera gustado ganar algún partido en individual y retirarme en individual (risas). Con Pedro, que es mi mejor amigo dentro del circuito, incluso fuera del circuito es una persona muy cercana, decidimos formar pareja por última vez. Lo quiero como un hermano, nuestras familias se tienen muchísimo cariño, piensa que llevamos conviviendo desde que teníamos 7 años. Lo hemos compartido todo, cada etapa de la vida dentro y fuera de las pistas. Siendo los dos de Valencia, dijimos: vamos a reírnos una última vez.

Me decía Roberto Bautista, que también se retira a final de temporada, que si pudiese volvería a empezar todo el viaje. ¿Qué me dices tú?
Lo puedo entender, pero en mi caso creo que no volvería atrás. Obviamente, disfruté de todo el proceso, pero, como todas las cosas bonitas de la vida, lo vives una vez. La segunda vez nunca es igual. Yo no volvería a empezar, estoy muy satisfecho así. He pasado por momentos muy complicados, otros más efímeros, pero entiendo perfectamente que Rober quiera revivir de nuevo todas esas emociones y esos momentos que ha tenido en su carrera. Yo no volvería porque tengo la mentalidad de que las cosas buenas se viven solo una vez, aunque también me siento muy afortunado de todo lo vivido.
¿Te arrepientes de algo?
No cambiaría nada del proceso, ni siquiera las cosas malas, ni siquiera la depresión que tuve 2024, ni las 16 derrotas seguidas. Estoy orgulloso de todo, no me arrepiento de nada, como jugador tomé siempre cada decisión de mi carrera. A partir de ahí, mi equipo me ayudaba con las decisiones que tomé, por eso me voy satisfecho, porque nunca tomé decisiones por terceras personas.
Para mí, eres el tenista que menos se comporta como un tenista fuera de las pistas. Te conozco desde hace años y nunca te vi pecar de estrellita.
Mira, no quería decirlo, pero estas cosas las tienes que llevar por dentro. El otro día, antes de jugar mi último partido, senté a todo el equipo para decirles unas últimas palabras: ‘Acordaos de una cosa y llevadla siempre con vosotros: hemos sido muy buenos, yo me he sentido muy bueno’. Esto es algo que yo llevo por dentro, no me gusta mostrarlo, pero a nivel personal me lo he creído, me he sentido muy bueno. Cuando estaba en buen estado de forma, sentía que era muy difícil de ganar. Ahora bien, como persona uno tiene que trasmitir otra cosa, pero por dentro es fundamental creerte buen jugador.
¿Te lo crees cuando llegas o llegas porque te lo crees?
Te lo vas creyendo según va avanzando tu carrera, al menos en mi caso. Hay otros casos de jugadores que se lo creen desde el principio y por eso evolucionan más rápido. La mejor mentalidad es la de Sinner o Alcaraz, desde pequeños se les ha transmitido que son gente muy buena, pero siempre tocando tierra. Luego hay otros jugadores que se van creyendo buenos y empiezan a tener temporadas mejores de lo que pensaban, pero antes necesitan ser conscientes del nivel que poseen.
Cuando estabas #350 del mundo en los Futures, ¿ahí te lo creías?
Ahí no pensaba tanto en ser top100, solo quería seguir mejorando, esa fue mi mentalidad cuando empezaba. Nunca me fue bien crearme expectativas, me sentaba fatal de cabeza. Cuando veía que mejoraba, que saltaba a la siguiente etapa, la mentalidad de mi entrenador y la mía siempre fue subir a jugar los mejores torneos. Si quieres ser de los mejores tienes que jugar contra ellos. El ejemplo está en los años que estuve #150 o #120, esa temporada que termino #130 ya cumplí con la pensión de la ATP por hacer siete cuadros principales. ¿Por qué? Porque jugué por arriba, eso es lo más importante.

Repasando tu carrera, encuentro un punto de inflexión clarísimo cuando pierdes 10kg de peso, ahí empieza el gran cambio.
Sí, eso fue por 2017. Me acuerdo que estábamos en un torneo en Manacor y allí coincidíamos Jaume, Pedro y otros tantos. Me acuerdo que Pedro cogió dos mancuernas de 5k cada una y me dijo: ‘Mira Berni, este eres tú’. Yo era consciente de eso, pero hasta que no apareció Nacho (Márquez) no empecé a tratar esa parcela con la profesionalidad que requería. Físicamente me consideraba un jugador muy fuerte, apenas tenía lesiones, pero aquello fue un punto de inflexión clarísimo. Desde ese momento empecé a ser mucho más profesional, en cuanto fui bajando kilos empecé a ganar más partidos, lo noté enseguida.
Aparte de peso, ¿qué más has perdido en tu carrera? ¿Perdiste personas?
No, te diría que no he perdido ninguna persona durante mi carrera. A nivel personal, como todo en la vida, hay personas que toman otra dirección y pierdes un poco el contacto, pero tampoco son muchísimas. Nunca he perdido un amigo, nadie que entrara o saliera de mi círculo, aunque según vas madurando te vas quedando cerca de la gente más próxima a tu proyecto de vida. Siempre tuve a mi gente muy cercana, incluso gente que dejando de ser tan cercana, permanece en ese círculo.
Y cuando te metiste top40, ¿cómo intuyes quien se acerca a ti por puro interés?
Sí, es verdad que esto sucede, tal cual, pero la gente que me conoce sabe que soy una persona con las ideas muy claras. He sido consciente de todo en todo momento, nunca dejé que entrara gente fuera de mi entorno que viniera por interés. En ese aspecto, siempre he mostrado un bloqueo férreo para la gente de fuera, siempre mantuve el mismo bloque, esto es algo que los jugadores buenos suelen gestionarlo muy bien.
Carlos Navarro, Samuel Ribeiro, Nacho Márquez y tu familia. Tiene mucho valor mantener el bloque hasta el final.
En una etapa de mi carrera estuvo ayudándome Carlos Calderón, también ‘Chapi’ Ferrer estuvo un par de meses, pero quitando estos dos casos, toda mi carrera estuve con Carlos Navarro y también con Samu desde otra perspectiva, primero como amigo y luego como segundo entrenador. Por supuesto, también con Nacho Márquez, mi preparador físico. Me da satisfacción haber mantenido este bloque hasta el final.
¿Cuál es la pieza clave de todos ellos?
La persona más importante es Carlos Navarro, sin duda. Es el artífice de todo, desde que me cogió con 14 años, una época donde no tenía entrenadores ni un lugar para entrenar. Él me cobró muy poco dinero por entrenarme al principio, hizo muchos sacrificios para viajar, si duda es el factor piramidal en toda mi trayectoria.

Qué importante tener a tu lado una persona que nunca se baja del barco.
Carlos me daba mucha seguridad en todos los aspectos, tenísticos y mentales. Él tiene su escuela, pero me conocía desde pequeñito, nos teníamos muy ubicados desde el inicio. Siempre confió en mí, por eso como jugador me daba tanta seguridad. A la hora de confiar en un proyecto y que vaya hacia delante, tener esto es imprescindible.
(De repente, su hijo Daniel entra en escena comiendo un chocolate)
¿Y de éste qué me dices? ¿Estará orgulloso de su padre?
Me encantaría que mostrara orgullo, pero no me voy a engañar, él no va a verme jugando a tenis. Podrá ver vídeos porque me he retirado muy joven, pero sí, me encantaría que estuviera orgulloso de lo que he logrado.
Tú lo estás.
Y eso es lo más importante, a partir de ahí nadie sabe la vida que le esperará a mi hijo. Igual el día de mañana no valora lo que he hecho, ahora bien, lo que yo intentaré transmitirle es que detrás de todo esto hay un esfuerzo tremendo, para que luego él lo pueda aplicar en otros aspectos de la vida. A las próximas generaciones les espera un mundo muy complicado, con muchas trabas y mucha persecución. El tenis a mí me ha dado herramientas para tener una personalidad, eso es lo que quiero transmitirle a mi hijo.
¿Te ves entrenándole?
Cuando eres jugador y tienes un hijo dices muchas cosas. A veces quieres que sea tenista y otras prefieres que no. Hay días que sueñas con entrenarlo y otros que no. Lo que yo quiero es que haga deporte porque es muy saludable, que al menos practique dos. Si quiere jugar al tenis, pues adelante, como si quiere jugar al golf. ¿Entrenarlo? Son hipótesis que podemos hablar ahora, pero igual luego empieza a jugar y prefiero no entrenarlo, no lo sé.

Y cuando vea a su padre pidiéndole una cerveza al juez de silla, ¿ahí que le dirás?
Nada, la diré que papá estaba sufriendo y necesitaba que las rampas se le fueran (risas).
No se me olvida aquella anécdota.
(Risas).
De todos los momentos que nos has regalado ¿tienes alguno preferido?
Tengo muchos más de los que la gente me suele recordar. Hay un chico en Instagram que subió una recopilación y lo llamó ‘Barrabasadas de Bernabé Zapata’. Cuando lo vi pensé que había puesto muy pocas (risas). Faltaban muchas del último año y muchas mejores del resto de mi carrera…
¿Las repasamos?
Algunas no están grabadas, como esa del Future de Gandía cuando pido una cerveza porque tenía rampas. Me acuerdo que el árbitro me dijo: ‘Pero sin alcohol’. Y yo le respondí: ‘No, no, con alcohol, que si pierdo lo gestiono mejor’.
(Risas)
En el Challenger de Blois, allá por 2019, tengo otra jugando en primera ronda contra Botic van de Zandschulp. Estaba muy quemado, viajé solo, pero Pedrito y Cachín siempre me recuerdan que le saqué un dedo a la cámara. Al día siguiente me llamó el referee y me dice que han visto las imágenes, que son 500€ de multa. Ahí me tocó agachar la cabeza, los tuve que pagar.
(Risas)
Otra en Prostejov, ahí me robaron una bola en el match point con Attila Balazs y me puse como un demonio, poseído con el árbitro. Le pegué una patada al palo que sujeta la red y le dio al juez de línea. Me tocó pedirle perdón, te juro que no quería darle (risas).

Me acaba de venir la del pantalón, muy mítica.
Ahí me descalificaron contra Steven Díez en el Challenger de Mouilleron le Captif. Me rompí el pantalón y me pusieron ‘default’, esa salió en todos lados. Hay algunas muy buenas, roturas de raquetas tengo varias, en general hay muchas graciosas.
En general, hubo justicia para Zapata.
(Risas) Lo gracioso de eso fue que, en el momento que se hizo viral por los wildcards en Madrid, fue justo el único año donde no le pedí wildcard a Feliciano (López), así que no sé cómo se montó tanto jaleo. Fue muy gracioso porque lo hicieron viral y acabé subiéndome al carro.
Ahora en serio, mirando tu carrera en perspectiva, ¿crees que hubo justicia para Zapata?
Claro que sí […] El tenis es un deporte justo para todo el mundo, al final de tu carrera siempre es justo. Al tenis tú no puedes pedirle nada, tienes que darle tú todo. A partir de ahí, veremos cómo evolucionan los acontecimientos, pero no puede vivir pidiéndole nada, porque entonces vivirás siempre desde la queja. Al tenis no le puedes pedir cosas, simplemente vienen si tú has trabajado bien y tienes el talento y las cualidades necesarias.

