Jannik Sinner está poniendo su nombre en los libros de historia por todo lo que está logrando en los últimos meses. Tras ganar el Masters 1000 que le faltaba en el ATP Roma 2026 y convertirse en el primer jugador en ganar seis Masters 1000 consecutivos, ahora el número uno del mundo tiene el difícil reto de intentar ganar los 9 Masters 1000 en un mismo año.
A día de hoy, esa gesta parece un imposible por el esfuerzo físico que requeriría, aunque si alguien puede hacerlo es el tenista italiano. De hecho, si gana en Montreal, Cincinnati y Shanghái ya habría conseguido los nueve de manera consecutiva, pero tendría que volver a ganar París para ganarlos todos en un mismo año natural. Hay muchos condicionantes por el camino, como el regreso de Carlos Alcaraz para los siguientes torneos, pero a día de hoy Jannik parece imparable.
Sinner, inabordable en cualquier condición y superficie
De hecho, apenas ha cedido tres sets en los últimos seis Masters 1000, sin importar la superficie. De las pistas duras indoor de París, a la tierra batida de Roma, pasando por las pistas rápidas al aire libre de Indian Wells o la altura de Madrid, Sinner ha arrasado con todo a su paso. Lo más impresionante es lo bien que se ha sabido adaptar a cada situación, y el dominio con el que ha solventado cada reto que se le ha puesto en el camino.

Su cuenta pendiente era la gira de tierra batida, pero este año ha evolucionado su juego para hacer historia y ganar en Montecarlo, Madrid y Roma por primera vez para completar su palmarés de Masters 1000. En Roland Garros buscará completar el Career Grand Slam, en Wimbledon defender el título del año pasado, y a partir de ahí tratará de seguir en la misma dinámica para conseguir lo que nadie ha podido hacer hasta la fecha.
El físico, factor clave para la gesta de Sinner
Lo primero que hay que tener en cuenta es el físico. Sinner ya llega bastante tocado a Roland Garros, aunque es cierto que este año tiene pensado darse un descanso y disputar únicamente Wimbledon en la gira de hierba, saltándose Halle. Sin embargo, si quiere ganar todos los Masters 1000 tenrá que jugar en Montreal, torneo que se saltó el año pasado para priorizar su cuerpo, ya que sería dar otro salto de superficie demasiado drástico en pocas semanas con todo lo que eso conllevaría.
Más tarde llegaría Cincinnati, donde llegó a la final el año pasado pero se tuvo que retirar tras perder el primer set ante Alcaraz. Apenas un mes y medio después de Wimbledon llegaría el US Open, último Grand Slam del año, y luego daría comienzo la gira asiática en la que podría elegir jugar únicamente el Masters 1000 de Shanghái para tener un par de semanas de descanso. La temporada acabaría con la gira europea indoor, donde también podría priorizar llegar fresco al Masters 1000 de París, pero sigue siendo mucha carga para su cuerpo.
Carlos Alcaraz, ¿el único capaz de parar a Sinner?
A esto hay que sumarle el regreso de Carlos Alcaraz tras su lesión de muñeca, que volverá con la motivación de recuperar el tiempo perdido e intentar recortar terreno a Sinner después de varias semanas apartado del circuito. El tenista español ya ganó al italiano en el US Open 2025, y si logra cambiar la dinámica del jugador de San Cándido podría hacer mella en su confianza para echar por tierra el sueño de ganar todos los Masters 1000 en un mismo año.
Aún así, el mero hecho de que se plantee esta posibilidad ya es motivo de halago hacia Sinner, que está logrando lo impensable. Hace no tanto, tras su derrota en el Open de Australia ante Novak Djokovic, se llegó a hablar de una pequeña crisis en su juego. Sin embargo, apenas cuatro meses después ha logrado dar un giro de 180 grados a la temporada, demostrando por qué a día de hoy es el mejor jugador del mundo, con unos números inalcanzables para el resto de mortales.

