La ilusionante temporada de los diamantes en bruto del tenis español

Analizamos cuál ha sido la progresión de algunos de los jugadores nacionales llamados a asaltar la élite en los próximos años y dar relevo en el tenis español.

Diego Jiménez Rubio | 19 Dec 2022 | 12.18
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Martín Landaluce, balance temporada jóvenes promesas tenis español. Foto: gettyimages
Martín Landaluce, balance temporada jóvenes promesas tenis español. Foto: gettyimages

Disfrutar del viaje, aprender por el camino de cada experiencia e ir acortando pasos hasta las metas soñadas. En ese apasionante de la vida de un tenista se encuentran algunos de los nombres propios del tenis español del futuro, cuyo rendimiento en esta temporada 2022 merece ser repasado. Y es que no solo ha sido un año glorioso para el país mediterráneo por el hecho de que Alcaraz y Nadal copen el ranking, así como por otros muchos logros de los tenistas ubicados en el top-100, sino también porque se intuye con cada vez más claridad y en un horizonte menos lejano, el surgimiento de una nueva generación de jugadores llamados a hacer cosas interesantes. Martín Landaluce es el más joven de todos ellos y el que más brilló por su rendimiento en categoría junior, pero hay otros muchos que pelean ya entre los profesionales y luchan por dar pasos adelante con decisión en su proceso evolutivo como tenistas.

Uno de los que ha tomado decisiones importantes esta temporada ha sido Dani Mérida. Su salto definitivo a la disputa de torneos del ATP Challenger Tour ha tenido un balance muy positivo, ganando partidos y acumulando una experiencia vital para el 2023, fecha en la que debería buscar ya una exigencia de ranking mayor, como pueda ser meterse en el top-300. Hay un cambio notable entre eventos ITF y de la segunda categoría del tenis profesional, pero ha demostrado que puede adaptarse, creciendo mucho a nivel físico y haciendo una apuesta importante al cambiar su equipo de trabajo y lugar de entrenamiento.

Otro madrileño de 18 años, como es Pedro Ródenas, se ha hecho notar al competir por cosas importantes a nivel junior, llegando a semifinales en Wimbledon, por ejemplo, y alternando eso con torneos ya profesionales. Este talentoso jugador zurdo ha tenido escaramuzas interesantes en eventos disputados en Estados Unidos, al haber optado por el tenis universitario como lugar en el que progresar y foguearse, mientras lo compagina con estudios. Representará a la prestigiosa Universidad de Duke e intentará seguir la senda marcada por cada vez más tenistas profesionales, que se forman en la NCAA antes de dar el salto a la ATP.

Un coetáneo de Alcaraz que saltó a la palestra en 2021, como campeón del US Open Junior, es Daniel Rincón, que entrena en la Rafa Nadal Academy. Se esperaba mucho de él esta temporada, pero una concatenación de problemas físicos mermó su rendimiento y le ha hecho postergar la eclosión esperada. Sin embargo, hay motivos para el optimismo ya que se ha mostrado capaz de encadenar semanas consecutivas rindiendo a un gran nivel y ha ganado dos torneos ITF, además de ser finalista en otros tres. Su potencial está fuera de dudas y será uno de los nombres propios a vigilar del circuito durante la próxima campaña, en la que debería empezar a jugar torneos del ATP Challenger Tour y buscar meterse entre los 400 o 300 mejores del mundo.

Pablo Llamas ha conseguido filstrarse en el top-400 con un gran final de temporada

La nota positiva de la generación del 2002 la ha dado el jerezano Pablo Llamas. Quien fuera campeón de la Orange Bowl hace años, está demostrando tener todo lo necesario para ser un tenista que pueda competir en grandes citas y su salto cualitativo esta campaña ha sido manifiesto. Combinando presencia en finales de torneos ITF con actuaciones muy meritorias en el ATP Challenger Tour, se ha erigido en un jugador experto en elevar su nivel cuando juega en casa ya que sus mejores actuaciones se han dado en Valencia, con unas imponentes semifinales, y en Maspalomas, donde llegó a cuartos, aunque antes también hizo cuartos en Braga. Es el 353 del mundo y el próximo año puede marcar su futuro deportivo.

Mención especial merece Nicolás Álvaraz-Varona, al que muchos pueden considerar ya "mayor" por tener 21 años, pero que puede ser uno de esos tenistas de maduración lenta, pero rotunda. Haber conseguido finalizar el año como 284 del mundo es un aval importante para pensar que puede conseguir resultados importantes en los próximos tiempos. Aunque si hay que mencionar un nombre como gran promesa del futuro, sin duda ha de salir a la palestra el de Martín Landaluce, el flamante campeón del US Open Junior, semifinalista en Wimbledon Junior y número 2 del mundo en categoría junior.

Con tan solo 16 años, el madrileño ha conseguido ilusionar a todos los amantes de este deporte, con una mezcla explosiva entre potencia, capacidad de defensa, desparpajo y madurez. Reclutado por la Rafa Nadal Academy a mitad de temporada, se tomará con paciencia su evolución y no es probable que se le vea disputando torneos de categoría Challenger durante todo el año con continuidad. Tiene mucho trabajo a nivel físico y táctico por delante, pero su talento está fuera de dudas y habrá que seguir sus pasos muy de cerca.