Lajovic: “El tenis te golpea muchas veces a nivel mental”
El serbio atiende a Punto de Break en Madrid poniendo el foco en el peaje emocional del tenis. “Este deporte es muy exigente, puede llegar a ser abrumador”.
Si tuviéramos que destacar jugadores protagonistas sobre tierra batida de esta temporada –más allá de Carlos Alcaraz–, un nombre que no puede faltar es el de Dusan Lajovic (Belgrado, 1990). A su gran gira por Sudamérica, el serbio sumó un título en el ATP 250 de Banja Luka y un viaje hasta la tercera ronda del Mutua Madrid Open. Su tenis vuelve a brillar, así que nuestra obligación era tenderle la mano a pasarse por Punto de Break.
Y la respuesta fue afirmativa. Gracias en parte a que el serbio es una persona encantadora, aunque debemos reconocer que José Perlas –su entrenador desde 2016– también movió algún hilo para hacer posible el encuentro. Una oportunidad para conversar con un jugador tranquilo, reflexivo y de mirada amistosa. Para descubrir las facturas que a veces deja esta competición y el escaso tiempo que el calendario te da para pagarlas.
Siete victorias consecutivas, no está nada mal.
Desde luego, no sé si alguna vez había conseguido tantas victorias seguidas, en el circuito profesional seguro que no. La semana pasada conseguí jugar realmente bien en Banja Luka y aquí en Madrid he tenido que ajustar un poco mi tenis a unas condiciones diferentes, pero he vuelto a sentirme muy competitivo, aunque jugar tantos partidos seguidos también supone un reto.
Ya venías avisando desde hace meses con buenos triunfos.
En la gira de Sudamérica conseguí jugar muy bien; de cinco torneos, en tres perdí contra Carlitos. En Indian Wells me tuve que retirar porque estaba enfermo, pero el ritmo y mi estado de forma estaban ahí, lo único que necesitaba era algo de confianza después de algunas derrotas duras, hasta que por fin se dieron las cosas en Banja Luka.
Para ser un ATP 250, el camino fue de todo menos amable.
Totalmente, empecé ya con una primera ronda muy complicada (Krajinovic), en segunda ronda jugué muy bien (Barrere) y, obviamente, enfrentarse a Novak (Djokovic) en cuartos de final es el mayor desafío que uno puede tener, además siempre había perdido muy fácil contra él. Ese partido significa mucho para mí, el torneo en general supuso un gran cambio, después de esa victoria estaba muy cansado físicamente, pero mentalmente me veía listo para pelear por cada punto. Diría que ahí está la diferencia.
Entre lo físico y lo mental, ¿de qué acabaste más tocado?
No te voy a mentir, físicamente estaba agotado, pero emocionalmente estaba muy motivado. Aunque estuviera al límite, casi sin energía, sabía que la confianza que tenía daría la oportunidad de dejar fuera todos esos factores externos. De todas formas, estar cansado es una sensación interna, no es nada externo, pero emocionalmente puedes seguir adelante, en momentos así acaba saliendo esa fuerza física de estar al límite.
Cuando un español le gana a Nadal, casi le tiene que pedir perdón. ¿Cómo fue ganar a Novak Djokovic?
Yo también lo sentí así. Con Novak nunca son fáciles estos partidos porque fuera de la pista tenemos una buena relación, eso provoca que haya un plus de dificultad cuando nos enfrentamos. Evidentemente, me vi sorprendido por mi nivel de tenis, resultó muy positivo, pero al final la gente vio que hice un gran partido y me apoyó, sin ese apoyo del público hubiera sido complicado ganar el torneo.
A todo esto, venías de un 2022 bastante duro en lo emocional.
La pretemporada fue totalmente diferente para mí, solo tuve dos semanas para prepararme. Me dije a mí mismo que tenía que cambiar este año, aunque me sintiera cansado y probablemente necesitara un descanso, incluso unas vacaciones. Pero ahora mismo me siento bien, están empezando a llegar los resultados, eso me da un extra de motivación, pero en algún momento tendré que tomarme un descanso después de tanto tiempo sin detenerme. Obviamente, cuando vas ganando partidos todo se vuelve más cómodo, aunque la necesidad de resetear sigue ahí, tanto en lo físico como en lo emocional.
En situaciones de máximo estrés, ¿lo mejor no sería detenerse una semanas?
Depende mucho de la persona, de su carácter y su manera de hacer las cosas, de cómo trabaja ese tipo de situaciones. Uno tiene que aceptar esos momentos duros que llegan en la vida, en ocasiones los jugadores no tenemos el lujo de quedarnos en casa durante un mes, en la cama, aunque ninguna persona en el mundo podría tener esto. Ni siquiera podemos quedarnos un fin de semana en casa, porque siempre estamos muy lejos de casa, lo cual hace que estas batallas mentales sean más difíciles de lidiar. Con la mentalidad adecuada uno puede aceptar lo que venga, aceptar que estas cosas forman parte de la vida. Estoy bien, no pasa nada, las cosas malas me las guardo para mí, no las expongo. Prefiero centrarme en las cosas buenas, el gran cambio que estoy haciendo es dejar lo malo a un lado y quedarme con lo positivo, algo que se está viendo reflejado también en los partidos.
¿Todos los jugadores sufren este desgaste mental?
Quizá no todos los tenistas, pero sí a la mayoría de los seres humanos, al final todos somos iguales. Para mí lo más importante es hablar las cosas, tratar sobre esos temas que quizá te estén haciendo daño, aunque no siempre es fácil. Una vez sientes que ya no es un peso para ti es cuando por fin puedes exponerlo abiertamente, aunque te pueda causar dolor o hacerte vulnerable. El día que consigues que eso no te haga daño, hablando sobre el tema libremente, es cuando ese problema ya no ejerce más peso sobre ti.
A estos niveles de competición, ¿se puede decir que el tenis no es algo sano para la mente?
Primero habría que definir el concepto de sano, no existe una sola definición. Por supuesto que este deporte es muy exigente a nivel psicológico, te golpea muchas veces a nivel mental. Si dejas que se lleve gran parte de ti puede llegar a ser abrumador, es complicado hacer frente a eso, así que tienes que trabajar hasta lograrlo, a cada persona le puede llevar un tiempo. Los jugadores jóvenes que entren al circuito tienen que empezar a cuidar esta parte desde que empiezan a competir, así conseguirán que este asunto nunca sea un problema demasiado grande para ellos.
De hecho, la mayoría ya lo hacen.
Es lo mejor. Si un jugador joven comienza a tratar estos temas desde que empieza su carrera, los resultados solo pueden ser positivos. Lo podemos ver en Carlos Alcaraz, por ejemplo, una persona muy madura para su edad. Sabemos que solo tiene 19 años, pero cuando tratas con él parece que tenga 30. Es una de las razones que explican por qué es tan bueno.
Esta es tu séptima temporada con José Perlas, ¿cómo te ha ayudado él en esos momentos complicados?
José es una persona con muchísima experiencia, ha entrenado a una gran cantidad de tenistas dentro del circuito profesional. Toda esa experiencia le sirve para llegar más al jugador, él ha vivido todas las situaciones posibles como entrenador, así que es capaz de entender varios puntos de vista y adaptarse a ellos. Mi pensamiento a la hora de escoger los miembros de mi equipo es hacerlo pensando en el largo plazo, en trabajar juntos muchos años, no soy muy fan de los cambios constantes. Creo que el Big3 nos dejó un gran ejemplo en este aspecto, trabajando con las mismas personas durante mucho tiempo. Necesitas un entorno sólido que te entienda, que te permita desarrollarte durante un largo período.
¿Te ves con José hasta el final de tu carrera?
Uno nunca puede hablar de estas cosas, porque nunca se sabe, son aspectos incontrolables. Yo lo firmaría, pero en la vida no puedes controlar nada excepto a ti mismo, así que nunca se sabe. Ahora mismo estamos muy contentos con el trabajo que estamos haciendo, satisfechos de todo el camino que llevamos recorriendo juntos.
Hace medio año saliste del top100, ahora estás de vuelta en el top40. ¿Lo mejor de Dusan Lajovic está por llegar?
No lo sé, en 2022 pasé por momentos muy complicados, bajé mucho en el ranking, hasta llegué a preguntarme cuáles eran realmente mis objetivos. Me cuestioné si podría convertirme en un mejor jugador del que era, pero realmente pensaba que sí. De manera interna, llegué a la conclusión de que era capaz de hacerlo, que podía volver a trabajar tan duro como siempre para ser un mejor jugador. Si no creyera en esto nada tendría sentido, sería imposible seguir jugando, no podría verme siendo el 80º o el 90º del mundo. Quiero dar lo mejor de mí y volver a estar arriba, siento que vuelvo a estar cerca de este objetivo.