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Jódar se estrella con estrépito en Tokio

El madrileño también sufrió el cambio de condiciones desde la Laver y se chocó ante un pletórico Dani Vallejo, que logró el mejor triunfo de su carrera deportiva.

Batacazo de Jódar en Tokio.

Rafa Jódar volvió a toparse de bruces con las amargas mieles de la derrota en un accidentado debut en el ATP Tokio 2026. Es la primera vez del madrileño en suelo asiático, novato en eso de administrar una de las giras más exigentes, por kilómetros y contexto, de toda la temporada... y se notó: el cansancio acumulado, el duro desplazamiento desde Londres por la Laver Cup y el cambio de superficies mitigaron la potencia de sus tiros. ¿El resto? Todo de un Daniel Vallejo pletórico: el paraguayo, que viene de la fase previa y, por el contrario, conoce de sobra las condiciones en la capital nipona, atropelló por completo a Rafa con una espectacular actuación (6-1, 6-3).

Desde el principio se notó una diferencia en la velocidad de los golpes y desplazamientos total. Por un lado, un Jódar exhausto tras acumular tres viajes transoceánicos en tres semanas (de Chile a Londres, cambiando la tierra batida por la pista dura indoor, para acto seguido y en menos de una semana viajar de Londres a Japón, dando casi la vuelta al globo); por el otro, un Vallejo que ya venía de firmar actuaciones sobresalientes en la fase previa (superó con remontada incluida a Jaime Faria en la última ronda), aclimatado a las mil maravillas al cemento al aire libre nipón.

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No hubo partido. La energía del paraguayo era contagiosa, con una construcción del punto perfecta: saques abiertos que comenzaban a sacar a Jódar del centro de la pista, precisión en los contrapiés y ningún miedo al discutirle el dominio del punto a un Rafa apagadísimo. Apenas logró el de Leganés tres puntos en los primeros cuatro juegos, sobrepasado por la velocidad del duelo, con la sensación de tener plomo en las piernas.

Esa pesadez de movimientos se manifestó en el saque, más blandito que nunca, pero también en su capacidad para jugar a botepronto y cambiar direcciones, santo y seña de su tenis: no existió en todo el primer set. Salvó la honra Rafa en sus postrimetrías, pero no le sirvió de nada en pos de cambiar el partido: el segundo set comenzó nuevamente con un break del paraguayo, que despedazaba los segundos del español y los tomaba de arriba abajo cual niño con un caramelo en la puerta del colegio.

No hubo, sencillamente, una salida para Jódar. El guion recordó en muchos momentos a lo acontecido frente a Buyunchaokete en el US Open: desconexión total desde un lado de la pista y un rival que encuentra las líneas como churros. Trató de tirar de orgullo Rafa en el ecuador del segundo parcial, dejando la desventaja en un solo break con varios golpes paralelos sobresalientes, pero de nuevo el saque era un impedimento más que una ayuda, con invitaciones a que el paraguayo tomase una y otra vez el control del punto desde el primer golpe.

Es un partido que, quizás, se convierta en un sabio maestro de cara al futuro: a pesar de la juventud que te otorgan esos 20 años recién cumplidos, dar la vuelta al mundo en tres semanas es un objetivo demasiado ambicioso en un tenis tan físico, en el que cualquier rival, esté o no en el top-50, te pasa por encima en ritmo si tú te presentas a la pista completamente desfondado. Lo aprenderá sin dudas Rafa, que se topa con el que quizás sea su segundo batacazo en diez meses de competición. No quita un ápice de mérito a un 2026 inolvidable, pero servirá como una valiosa lección... y puede ser, cuidado, una catapulta para un Vallejo que hoy metió mucho miedo con sus tiros y que ya apunta en segunda ronda a Matteo Berrettini o Alejandro Davidovich.