El regreso de Konjuh continúa: "Los doctores llegaron a no saber cómo ayudarme"

Una de las mayores historias de superación de todo el circuito femenino. Konjuh vuelve a Roland Garros con la esperanza de mantenerse bien a nivel físico.

Ana Konjuh en Belgrado. Fuente: Getty
Ana Konjuh en Belgrado. Fuente: Getty

La fase previa de Roland Garros 2021 puede llegar a significar muchas cosas para según qué jugadoras. Para las más jóvenes supone la primera oportunidad de visitar París como profesional, la primera oportunidad de codearte en las pistas más prestigiosas del planeta con tenistas que han recorrido el camino que les queda a ellas por delante. Para otras, es un salvoconducto económico al que agarrarse ante la dura realidad del circuito. Para Ana Konjuh es un momento de reconexión con lo que un día parecía que iba a ser: un alto en el camino del sufrimiento, un instante de felicidad.

A la tenista croata le llovían los elogios por todos lados. Ya hemos hablado de su historia en varias ocasiones: número uno del mundo junior, campeona de Grand Slams en dicho circuito con tremenda facilidad... y, de repente, el monstruo de las lesiones llega y no sabes cómo quitártelo de encima. Cuatro operaciones en el codo, tres temporadas enteras en el dique seco. La carrera de Konjuh se desvanecía y no podía hacer nada por evitarlo. Por fin, este 2021 parece que empieza a encontrar cierta regularidad.

La semana pasada volvió a saborear la sensación de una final, si bien debió retirarse en el duelo por el título en Belgrado. Era, en cierto modo, un intento de no entrar de lleno en un terreno que ya conoce; una precaución de cara al objetivo de la gira de tierra. No es otro que superar la fase previa de Roland Garros, y hoy Konjuh volvió a saborear las mieles de la victoria en París. Lo que muchos ven como una cómoda victoria, nada más que la primera piedra en el camino, para Konjuh significa mucho.

"Todo ha sido muy duro. No ha sido simplemente una operación y la vuelta al tenis: he tenido varias operaciones y varios intentos de volver", confesaba la croata a la web oficial de Roland Garros. "Me he frustrado una y otra vez. Me quedé sin opciones. Los médicos ya no sabían cómo ayudarme, no podía hacer nada. Algunos días me preguntaba que por qué lo hacía, pero en esos momentos traté de recordar los buenos tiempos, el por qué empecé a jugar al tenis. Es lo que me gusta y no voy a rendirme hasta que no haya puesto absolutamente todo de mi parte, y espero poder acabar como yo quiera".

Cómo digerir el éxito de sus compañeras

Mientras Konjuh vivía los partidos en el sofá de su casa, lesionada, algunas de sus mayores rivalidades en años anteriores se convertían en verdaderas estrellas. Belinda Bencic se establecía en el top-5; Jelena Ostapenko alzaba el título en la Philippe Chatrier. Konjuh fue la primera jugadora de su generación en dar el salto a la élite del profesionalismo... pero ahora veía cómo otras se llevaban los focos, y de manera merecida.

"Fue increíble ver a muchas de mis compañeras hacerlo bien, demostraba el nivel y la profundidad de nuestra generación. Tampoco te voy a mentir, era bastante duro al no haber jugado nada en los últimos años; por un lado estaba muy feliz por ellas, pero por otro ojalá hubiese tenido las mismas oportunidades de hacer todo eso. Pero bueno, creo que nos hemos motivado las unas a las otras a lo largo de los años y ese es uno de los motivos de nuestro éxito".

"Sé que todavía soy joven, pero si miro a 2016 o 2017, tuve muy buenos años en el circuito, jugaba por inercia, iba de torneo en torneo prácticamente sin pensar. Ahora hay ocasiones en las que pienso demasiado, pero sé que he crecido como persona y ahora aprecio todo mucho más. No doy nada por sentado y quiero disfrutar de este deporte muchos años más". La última parada de este viaje se produce en Roland Garros, una selva de sueños en los que Ana Konjuh quiere volver a sobresalir. No duden que lo conseguirá.

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