En los últimos días conocíamos la noticia de que Wimbledon, obligado por las posibles decisiones que pueda tomar el Gobierno británico, podría sancionar a los tenistas rusos sin competir en el tercer Grand Slam del año en caso de no condenar públicamente a Vladimir Putin y su decisión de comenzar la invasión de Ucrania. Fue una noticia realmente comentada y que sumaba más incertidumbre a la situación de muchos jugadores: por el momento, la única decisión tomada de forma conjunta por ATP y WTA consiste en hacerlos competir como "deportistas neutrales", sin mostrar ningún símbolo o imágenes a través de plataformas digitales que contengan las banderas de Rusia o Bielorrusia. Además, ambos países quedaron excluidos de las competiciones por equipo del mundo del tenis (Copa Davis y Billie Jean King Cup), pero algunos de los grandes nombres del mundo del tenis no están de acuerdo más sanciones.
Uno de ellos es Steve Simon, el director ejecutivo (CEO) de la WTA, que en los últimos tiempos no duda en expresar su postura de forma pública y en tomar decisiones importantes. Lo hizo en el caso de Shuai Peng, rompiendo todos los acuerdos de la asociación femenina con China y desmarcándose de la habitual gira asiática (que les reportaba grandes cantidades de dinero), y repite ahora con un asunto que concierne directamente a muchas de las tenistas del circuito. En palabras hacia la BBC, Simon se posicionó claramente en contra de la posible medida del Gobierno británico, dejando claro que las prohibiciones no son el camino y que, si por él fuera, las cosas se quedarían tal y como están.
"Tengo bastante claro que las jugadoras rusas y bielorrusas deberían poder seguir compitiendo en el circuito. Puedo decirte que jamás hemos prohibido competir en el circuito a una jugadora como resultado de las decisiones políticas que el líder de su país pueda tomar. Tendría que pasar algo verdaderamente significativo para que eso cambiase, no sé a dónde nos dirigimos", afirmó Steve, que sustentó sus argumentos en el hecho de que las propias jugadoras no tienen ningún poder de decisión con respecto a la guerra desatada en Ucrania. "Espero que continuemos con las sanciones, que sigamos haciendo todo lo posible para conseguir la paz, pero de nuevo, estas personas son víctimas inocentes de todo ello, y aislarlas por completo como resultado de esas decisiones no me parece justo".
LA DECISIÓN FINAL, EN MANOS DE LOS GOBIERNOS
Por desgracia para Steve Simon, su mano no será la ejecutora. El propio jefe de la WTA reconoció que su posición poco o nada importa en comparación con las reglas impuestas por, por ejemplo, el Gobierno británico, el encargado de coordinar absolutamente todo de cara a Wimbledon. "Si los países prohibiesen a los jugadores rusos entrar al país, nos obligarían a cambiar nuestra postura, porque obviamente debemos seguir las leyes de los gobiernos. De nuevo, estoy completamente en desacuerdo con todo esto, con que deportistas individuales tengan que ser penalizados por las decisiones de un gobierno autoritario que, por supuesto, está haciendo cosas horribles y denunciables. Si esto ocurre, como parte de la estrategia global de hacer que Rusia y los ciudadanos rusos paguen las consecuencias de las decisiones que su gobierno ha tomado, no es algo que nosotros vayamos a apoyar".

