Yevgeny Kafelnikov, el último hombre que dobló en Grand Slam

Hace 30 años, el tenista ruso salió con los brazos llenos de Roland Garros: campeón en categoría individual y campeón en el cuadro de dobles. Nunca más ha vuelto a pasar.

Fernando Murciego | 6 Jun 2026 | 11.07
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Yevgeny Kafelnikov, el último hombre que dobló en Grand Slam. Fuente: Getty
Yevgeny Kafelnikov, el último hombre que dobló en Grand Slam. Fuente: Getty

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Hay hazañas que solamente trascienden con el paso del tiempo, cuando uno entiende la dificultad del hecho. Lo que hizo Yevgeny Kafelnikov en Roland Garros 1996 es el claro ejemplo, un doblete que no hemos vuelto a vivir dentro del circuito masculino.

Siempre he intentado darle espacio a Punto de Break a las leyendas de nuestro tenis, recordar los triunfos de aquellos que ayudaron a poner los cimientos del circuito que hoy tenemos. Sin embargo, no es fácil llegar a todos, de ahí que el álbum Yevgeny Kafelnikov sea uno de los que menos hayamos tocado desde su retirada en 2010. Aprovechando que estamos ya en el último fin de semana de Roland Garros, el timing pedía a gritos refrescar la historia con lo que sucedió en París hace justo treinta años. El día donde el ruso logró una epopeya de tal magnitud que nuestros ojos no han vuelto a verla.

Nacido en Sochi a mediados de los setenta, la figura de Yevgeny Kafelnikov irrumpió con fuerza en el vestuario desde que cumplió los veinte. Empezó rápido a mandar avisos en territorio Grand Slam, donde ya no era sorpresa verla pisar las últimas rondas. Tenía tantas ganas de conquistar el mundo que se multiplicaba para disputar también los cuadros de dobles, donde por cierto, tampoco lo hacía nada mal. ¿Pero qué papel le tendría guardado el destino al ruso? ¿En qué disciplina terminaría dejando su huella? Esta duda no se resolvió hasta Roland Garros 1996, donde sucedió algo impensable.

Yevgeny Kafelnikov posa con su primer título de Grand Slam. Fuente: Getty

 

Por aquel entonces, Yevgeny contaba con 9 títulos individuales –todos de categoría menor– y 10 títulos de dobles –cosechados con cinco parejas diferentes–. La temporada 1996 arrancó muy bien, aunque Kafelnikov ya formaba parte del top10 desde hacía más de un año. Eso sí, fue comenzar la gira de tierra batida y chocarse contra una pared. Las derrotas en primera ronda de Estoril (Gaudenzi), Barcelona (Burillo) y Montecarlo (Pioline) hacían presagiar que no sería una buena primavera para el ruso, pero tiempo había de reconducir la situación.

Praga lo cambiaría todo, un evento humilde donde empezar a girar la dinámica: campeón en el cuadro individual y campeón en el cuadro de dobles, junto a Daniel Vacek. Esa conexión dentro de la pista les llevó a formar dupla también en París, pero no corramos. En Hamburgo se quedó en semifinales –perdió ante la mejor versión de Roberto Carretero–, en Roma hizo octavos de final –cae con el ucraniano Medvedev– y en la World Team Cup arrasa en sus tres partidos. Uno de ellos, ante el actual Nº1 del mundo, Pete Sampras.

“Creo que ni siquiera Pete pensaba que yo podría jugar tan bien en ese momento particular, teniendo en cuenta lo pésimo que era mi récord de enfrentamientos contra él”, explica Kafelnikov en un reportaje para ATP sobre aquel encuentro que se llevó por 6-3 y 6-2. “Incluso en arcilla me ganaba siempre, así que nunca pensó que fuera a perder ese partido contra mí. Jugamos en una cancha diferente, le mostré cómo había cambiado la historia cinco meses después de que nos viéramos en Copa Davis, algo que luego también me ayudó en Roland Garros”, añade el ruso.

En París aterriza como el séptimo cabeza de serie, aunque el sorteo le dibujó un camino cargado de especialistas: Galo Blanco, Thomas Johansson, Félix Mantilla o Pato Clavet. Curiosamente, no perdió un parcial hasta que se cruzó en cuartos de final con Richard Krajicek, el menos terrícola de todas. Ya no volvería a perder ningún set en todo el torneo. En semifinales volvió a cruzarse con Pete Sampras, al que cortó el paso sin titubear, para luego poner la guinda el domingo contra Michael Stich. Por primera vez en la historia, Rusia celebraba un campeón de Grand Slam en categoría individual.

Yevgeny Kafelnikov y Michael Stich en la final de Roland Garros 1996. Fuente: Getty

 

“No fue fácil someter a todos aquellos tipos sobre tierra batida, pero pude golpearlos. Conseguí vencerlos a todos gracias a la confianza que tenía en mí mismo. Físicamente estaba muy fuerte, listo para competir durante tres, cuatro o cinco horas ante cualquiera […] Contra todos excepto Thomas Master, quizá. Este era el único jugador que quería evitar en el sorteo, por suerte Stich lo venció en cuarta ronda”, comenta Yevgeny sobre el hombre que le había tumbado el año anterior en semifinales para más tarde abrazar el trofeo.

¿Y qué tal le fueron las cosas junto a Vacek en el dobles? Un solo set perdieron en los seis partidos que disputaron. “En aquel momento tenía un plan, tenía una tarea en mis manos que necesitaba completar. Mi forma física en aquella época era fantástica y la confianza en mi juego estaba por encima de cualquier otra sensación que haya tenido en toda mi carrera. Estaba destinado a ganarlo todo esa semana. Dada la forma en la que estaba, sentía una oportunidad enorme de irme de allí con los dos trofeos”, reconoce el hombre que llegó a tocar el Nº1 mundial en 1999.

De hecho, somos muchos los que pensamos que la figura de Kafelnikov no está lo suficientemente reconocida dentro de ese grupo de leyendas que alcanzaron la cima del ranking, así lo expresó hace unos días Alexander Zverev. “A día de hoy, hacer lo que hizo Yevgeny es imposible, por eso digo que es el jugador más subestimado de todos los tiempos. Probablemente no era tan emocionante de ver como Andre Agassi, Pete Sampras o Marat Safin, pero siempre ganaba. Ganó mucho más que Marat, pero la gente conoce mucho más a Marat Safin que a Yevgeny Kafelnikov. No sé, será que Yevgeny era un tipo tranquilo que no necesitaba esa atención, pero en la pista era un monstruo absoluto”.

La hazaña de Yevgeny Kafelnikov que nadie ha conseguido repetir en el circuito

Tres décadas después, el circuito masculino sigue esperando al jugador que se atreva a repetir la hazaña vivida en Roland Garros de 1996. Al valiente que lo intente, puesto que ahora mismo son escasos los top10 que apuestan por disputar también el cuadro de dobles. En mujeres lo vimos por última vez en 2021, cuando Barbora Krejcikova demostró que todavía merece la pena el esfuerzo, aunque la película cambia cuando tienes que jugar al mejor de cinco sets.

Yevgeny Kafelnikov y Daniel Vacek, campeones de dobles en Roland Garros 1996. Fuente: Getty

 

Kafelnikov seguiría sumando nuevos hitos en su carrera, como convertirse en el el jugador que menos puntos necesitó (3.382) para llegar al Nº1 del mundo. También le vimos colgarse el oro olímpico en Sidney, levantar la Copa Davis en 2002 y caer en las cinco finales de Masters 1000 que disputó. En cada rosa asoma alguna espina, claro. El ruso cerró la temporada 2000 con un total de 101 partidos disputados en categoría individual, firmando un récord que en 2003 igualaría el alemán Rainer Schuettler. Kafelnikov acabaría su carrera con dos Grand Slams en singles y cuatro en dobles, aunque solo pudo ocupar la cima de la clasificación en solitario. Treinta años después, en solitario sigue su nombre cada vez que recordamos aquel Roland Garros de 1996. El último hombre capaz de hacer doblete en Grand Slam.