En las últimas horas todo el mundo está hablando de las bajas de Novak Djokovic y Jannik Sinner del Masters 1000 de Canadá, de la dureza del calendario y de las consecuencias que puede suponer esto en un futuro. Sin embargo, en días como hoy también conviene enaltecer la figura de Alexander Zverev, que es el tenista más regular del circuito y se mantiene ajeno a polémicas de este estilo.
Mientras otras superestrellas como Sinner, Djokovic o Carlos Alcaraz escogen mejor su calendario, el tenista alemán no dice que no a nada, jugando la mayor cantidad de torneos posibles y demostrando que está hecho de otra pasta. A pesar de ser diabético con todo lo que supone, rara vez se le ve retirarse. Es más, solo lo ha hecho con 16 años en uno de sus primeros partidos profesionales contra su hermano Misha, y en Roland Garros 2022 ante Nadal cuando se destrozó el tobillo.
'Sascha' es una maquina perfecta que está dando una lección al mundo en medio de tantas quejas por la larga duración de los torneos y por el calendario, y 2026 es el claro ejemplo de ello. En Grand Slams, Zverev ha ganado Roland Garros, ha llegado a la final en Wimbledon y a semifinales en el Open de Australia. Además, en Masters 1000 ha llegado a una final, tres semifinales y unos octavos de final, y aún así no se ha quejado de su físico en ningún momento. Dejó caer en un par de ocasiones que llegaba a ciertos torneos tocado, pero nunca lo usó como excusa.

Zverev siempre aparece cuando el resto falla
La cosa no queda ahí, ya que también ha jugado la United Cup, Acapulco, Munich y Halle, y su intención es jugar los cuatro Masters 1000 que quedan, el US Open y algún otro ATP de menor impacto. Esto no es una crítica a Sinner o Djokovic por saltarse el Masters 1000 de Canadá, sino una manera de demostrar que sí se puede jugar todo si tu cuerpo es capaz de aguantarlo y tu preparación es la adecuada.
Djokovic por edad quizás prefiera evitar esta carga física, y en el caso de Sinner ya hemos visto lo que sucede cuando acumula muchas semanas seguidas sin descanso. Sin embargo, a Zverev esto no parece afectarle en ningún momento, y en la temporada en la que ha conseguido su primer Grand Slam y ha dado un gran salto cualitativo es donde está demostrando que no importa lo lejos que llegue en un torneo, porque siempre va a tener las fuerzas suficientes para ir a por más en el siguiente.
A Zverev se le podrá criticar por muchas cosas, como su afán de colocarse a la altura de Alcaraz y Djokovic o algunos comentarios salidos de todo, pero jamás por no ser lo suficientemente regular a la hora de intentar cumplir su sueño de ser número uno de mundo. Además, cuando otros nombres fallan él es el que suele dar un paso al frente, como se vio en París, por lo que lo normal sería verle dar un paso al frente en Canadá para sumar otro Masters 1000 más a su palmarés.

