Zeynep Sonmez está viviendo el mejor momento de su carrera, asentada a sus 24 años en el top-50 del ranking WTA, pero llegar hasta ahí ha requerido superar obstáculos que van mucho más allá de lo puramente tenístico. Reflexionó en una entrevista con el magazine turco Bee Haber sobre el sacrificio personal que exige la élite y las dificultades que implica proceder de un país sin gran tradición en este deporte.
La irrupción de Zeynep Sonmez constituye un acontecimiento de enorme relevancia para el tenis turco y, al mismo tiempo, la sitúa ante escenarios que prácticamente ningún compatriota pudo experimentar antes que ella. Viajes constantes, largas ausencias de casa, aprendizaje acelerado y la obligación de mantener durante prácticamente once meses al año una estabilidad física, mental y tenística extraordinaria conforman el reverso de una progresión que desde fuera puede parecer únicamente ilusionante.
Sonmez explica las dificultades de crecer sin una cultura tenística consolidada
Hay países donde un joven talento dispone desde sus primeros pasos de referentes, entrenadores experimentados en la élite, estructuras consolidadas y generaciones anteriores de jugadores capaces de transmitir conocimientos. Sonmez considera que ella tuvo que descubrir muchas cosas por sí misma.
"No vengo de un país donde el tenis sea muy popular. No crecí en un entorno donde la cultura del tenis estuviera muy extendida. Por eso tuve que aprender muchas cosas sobre la marcha", explicó la jugadora turca.
Zeynep Sönmez, tenis kültürünün yaygın olmadığı bir ülkeden gelmenin zorluğunu anlattı:
— Bee Haber (@beehaber) July 23, 2026
🔹 “Tenisin çok popüler olduğu bir ülkeden gelmiyorum.”
🔹 “Tenis kültürünün yaygın olduğu bir ortamda büyümedim.”
🔹 “Bu yüzden birçok şeyi yolda öğrenmek zorunda kaldım.”
🔹 “Bazı… pic.twitter.com/ByAbdWMQCN
Sonmez no utiliza esta circunstancia como una excusa, sino como una manera de explicar por qué su proceso de maduración ha sido diferente al de otras compañeras. Alcanzar la élite implica mucho más que golpear bien una pelota. Hay que aprender a gestionar calendarios, viajes, presión, derrotas, cambios de superficie y todas las pequeñas rutinas que permiten sobrevivir en un circuito extremadamente exigente.
"Algunos de mis amigos ya han aprendido muchas cosas mientras crecían. Cuando llegan a ese nivel, ya saben algunos temas de antemano. Yo, en cambio, aprendí casi todo a través de la experiencia", reconoció Sonmez, consciente de que todavía está descubriendo situaciones completamente nuevas.
Ese aprendizaje permanente constituye uno de los grandes desafíos que identifica la número 48 del mundo. Mientras otras potencias tenísticas poseen una memoria colectiva transmitida entre generaciones, Turquía continúa construyendo la suya.
"Por eso, en algunos aspectos, puede haber áreas en las que me falte algo. El número de cosas que experimento por primera vez es mayor", admitió. "Ellos pueden recibir transmisión de experiencia de jugadores de sus propios países. La cultura del tenis también les enseña muchas cosas de manera más temprana", añadió.
Sus palabras permiten comprender la dificultad de abrir camino. Sonmez no solo pretende seguir progresando en el ranking, sino que está adquiriendo una experiencia que puede terminar resultando muy valiosa para las siguientes generaciones del tenis turco. Todo aquello que para ella constituye ahora una primera vez podría convertirse en conocimiento disponible para los jóvenes que intenten seguir sus pasos.
Zeynep Sonmez desvela la exigencia mental necesaria para ser top-50
Pero existe otra dificultad que no entiende de nacionalidades. Instalarse entre las 50 mejores del planeta obliga a mantener una enorme fortaleza mental durante una temporada interminable, en la que apenas existe tiempo para desconectar. "Para estar en el top 50, necesitas ser mentalmente muy fuerte. Porque casi cada semana estamos viajando. Tienes que estar preparado para alejarte de tu familia y de tus seres queridos", señaló Sonmez.
Zeynep Sönmez, dünya sıralamasında ilk 50’ye girmenin en zor tarafını anlattı:
— Bee Haber (@beehaber) July 23, 2026
🔹 “İlk 50’de olmak için mental olarak çok güçlü olmanız gerekiyor.”
🔹 “Çünkü neredeyse her hafta seyahat ediyoruz.”
🔹 “Ailenizden ve sevdiklerinizden uzak kalmaya hazır olmalısınız.”
🔹 “Bu,… pic.twitter.com/THv9i6nrO7
El circuito profesional obliga a encadenar continentes y torneos durante meses. A esa exigencia física se suma la necesidad de competir cada semana con ilusión renovada, asumir rápidamente las derrotas y evitar que los malos resultados terminen contaminando los siguientes compromisos. Mantener una estabilidad emocional durante todo el año puede resultar tan determinante como cualquier virtud técnica.
Para Sonmez, además, existe un componente especialmente doloroso. "Esto ha sido una de las partes más difíciles de mi trabajo. Estar lejos de Estambul y de mi familia siempre ha sido difícil para mí", confesó.
Zeynep reclama la necesidad de pasar más tiempo en casa durante la temporada
La turca ofreció una confesión especialmente reveladora para entender lo complicado que resulta acostumbrarse a la dinámica del circuito. Una derrota no significaba únicamente quedar eliminada de un torneo. También despertaba inmediatamente el deseo de regresar a su entorno. "Cada vez que perdía un partido, pensaba: '¿Y si volvemos a casa?'. Incluso entre torneos, quería volver a casa", desveló.
Es precisamente ahí donde aparece una de las grandes diferencias entre disputar ocasionalmente grandes torneos y consolidarse en la élite. Un jugador debe aprender a asumir que el siguiente destino está muchas veces a miles de kilómetros de casa y que una derrota no supone el final de un viaje, sino simplemente el comienzo de la preparación para la siguiente semana.

La cifra ofrecida por Sonmez resume mejor que cualquier explicación el sacrificio necesario. "El año pasado, solo pasamos 50 días en Turquía", reveló. Alcanzar el puesto 48 del ranking supone haber derribado numerosas barreras, pero abre otras nuevas. Sonmez necesita ahora convertir los grandes resultados en una constante y aprender a manejar unas expectativas cada vez mayores sin perder la ilusión que impulsó su crecimiento.
Su situación evidencia también hasta qué punto triunfar en el tenis depende de mucho más que el talento. La estabilidad mental, la capacidad para vivir lejos de casa, el aprendizaje permanente y el acceso a una estructura que conozca las particularidades de la élite pueden marcar diferencias enormes.
Sonmez ha tenido que adquirir buena parte de ese conocimiento mientras avanzaba y competía contra jugadoras que crecieron rodeadas de una tradición tenística mucho más profunda. Ahora, instalada en el top-50, afronta un desafío diferente pero igual de complejo: conseguir que todo lo aprendido deje de ser una sucesión de primeras experiencias y se transforme en la rutina necesaria para permanecer durante muchos años entre las mejores del mundo.

