Nadal desgarra Melbourne con un rugido de campeón eterno

El español se alza con el título tras vencer en un partido muy sufrido al sacador Cressy, obteniendo confianza de cara al Open de Australia 2022.

Rafael Nadal, campeón en ATP 250 Melbourne 2022. Foto: gettyimages
Rafael Nadal, campeón en ATP 250 Melbourne 2022. Foto: gettyimages

No ha vuelto porque nunca se fue, tampoco ha despejado dudas porque nunca las hubo, pero sí ha conseguido hacer la enésima demostración de resiliencia y espíritu competitivo. Rafael Nadal cierra la semana con un nuevo título en su palmarés, el del ATP 250 Melbourne 2022. Pocas veces un evento de esta categoría supo también a un jugador como el español, que después de estar casi seis meses en el dique seco y superar el COVID hace apenas unas semanas, ha presentado sus credenciales a hacer algo importante en el Open de Australia 2022. El resultado de la final fue de 7-6 (6) 6-3 ante un jugador muy incómodo como Maxime Cressy.

Una de las cosas más complicadas para una leyenda como Rafa es el hecho de aceptar verse jugando muy debajo de su mejor nivel. Vencer a la frustración y la ansiedad es algo que solo unos pocos privilegiados pueden hacer, pero construir poco a poco y de forma tan sólida como lo hace el español resulta algo casi jamás visto. Su tenis se recompone después de cada caída como si de una estructura de Lego se tratara, en la que la paciencia hace que encajen todas las piezas a la perfección. La construcción está aún a medio hacer, pero Rafa ha logrado unos buenos cimientos con este título.

El español levantó una bola de set en contra y al resto en la primera manga

Enfrentarse a un jugador como Cressy, que da muy poco ritmo y exige una velocidad de reacción máxima y concentración innegociable. Salió el español dispuesto a poner tierra de por medio en el primer set, pero se le escaparon algunas opciones en los compases iniciales. El estadounidense se deshizo de los nervios y empezó a jugar con tremenda clarividencia, encontrando errores al resto de Rafa y voleando con comodidad. La siguiente escaramuza al resto de Nadal se saldó también con una decepción, y no fue hasta el tiebreak cuando emergieron esos intangibles de campeón que le permitieron levantar una bola de set en contra al resto.

Fue un soplo de aire fresco verse con el marcador a favor. Tanto, que Nadal incurrió en una cierta relajación, encajando un break en el tercer juego del segundo parcial después de no haber pasado por casi ninguna dificultad. Pero reaccionó con prontitud, consiguiendo tres golpes ganadores de drive al resto. A partir de ahí, fue imparable. Volvió ese característico molinillo de piernas y brazo desde fondo de pista, invirtiéndose y moviendo a su antojo a su rival, mientras que lograba poner restos a los pies de un Maxime Cressy muy meritorio, pero que se topó con la realidad de un Rafael dispuesto a no dejar escapar esta oportunidad.

Nadal suma el 89º titulo de su carrera profesional

Sus rivales no han sido de especial enjundia, pero nada más difícil esta semana que vencer a sus propios miedos, sus inseguridades y el desasosiego que podría producirle no jugar a su mejor nivel. Con una fuerza mental solo a su alcance, Nadal levanta un título en Melbourne, que pretende sea el preludio de lo que se avecina en unas semanas. Rafael Nadal suma el 89º título a su cuenta particular y mira con much optimismo lo que pueda ocurrir en el Open de Australia 2022.

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