Una remontada de escándalo que vale un Grand Slam

El americano de 26 años disputará su 4º cuadro final de Grand Slam en Australia con una WC obtenida in extremis y de forma milagrosa. ¿Será su año 2020?

Marcos Girón durante la disputa del pasado Indian Wells. Foto: Getty
Marcos Girón durante la disputa del pasado Indian Wells. Foto: Getty

El gran público apenas sí conoce a este chico de 26 años que atiende al nombre de Marcos Girón. Estadounidense de evidente ascendencia hispana, Girón aspira en 2020 a dar un verdadero salto de calidad tras pasar por un sinfín de lesiones y problemas físicos relacionados con la cadera y que le han impedido brillar. Su final de 2019 ha sido inmejorable levantando su segundo título Challenger y ganándose además el derecho a estar presente en el cuadro final del Australian Open tras tumbar a Ivo Karlovic en Houston.

Contábamos en el mes de marzo de este 2019 la historia de este chico, campeón universitario por la UCLA que se vio obligado a pasar hasta en dos ocasiones por quirófano para ser tratado de la cadera. Le tuvieron que limar los huesos para que no se le siguiera desgastando los cartílagos que le provocaban agudos dolores. Pasado ese calvario, Girón solo quiere centrarse en el futuro, un futuro que aún sigue siendo prometedor a pesar de que ya no es ese diamante en bruto que el tenis americano atesoraba hace unos años.

En Indian Wells en el mes de marzo sorprendía metiéndose en la tercera ronda del torneo viniendo de la fase previa y dejando en la cuneta a gente del tronío de Jeremy Chardy o Alex de Miñaur para solo ser derrotado por Milos Raonic. No hizo mucho más de relumbrón, quizá colarse en el cuadro final de Wimbledon donde cedió ante Feliciano López. Lo mejor para él de este año que ya languidece ha sido justo al final, en el epílogo. Se apoderó del título en el último Challenger del año en las pistas duras de Houston donde capturaba el segundo trofeo de la categoría en su carrera.

La recompensa iba más allá, y es que el ganar ese torneo le suponía ser acreedor de una tarjeta de invitación para disputar el cuadro final del Open de Australia el próximo mes de enero en Melbourne. Será solo su cuarta presencia en un cuadro final de Grand Slam y la primera en tierras oceánicas. Y todo esto, milagrosamente, como casi que siga jugando tras todas las vicisitudes que ha tenido que atravesar en su maltrecha carrera.

En la final ante el gigante y veteranísimo Ivo Karlovic, Girón se veía contra las cuerdas. Perdía 1-6 en el desempate decisivo del tercer set, todo estaba visto para sentencia. "No tengo ni idea de cuáles eran mis posibilidades de remontar un 1-6 en ese tiebreak pero fue de locos", recuerda Girón como recoge Tennis.com. "Cuanto más lo pienso, más loco me parece aquello. En el momento en el que servía con 1-6 abajo, solo pensaba en cerrar el partido jugando mi tenis. Cuando estaba 3-6 y sacaba Ivo, solo esperaba que cerrara con un ace", cuenta Girón que acabó imponiéndose por 9-7, logrando así la corona y el acceso al cuadro final de Australia.

El tenista de Thousand Oaks, California, estará por tanto en Melbourne pudiendo demostrar su valía. Ha hecho balance también de algunos momentos que le han ayudado mucho en este 2019 que tan positivamente han acabado para él. "Antes de Indian Wells, había jugado en Newport Beach ante Taylor Fritz y tuve punto de partido contra él. Fue decepcionante pero me dio en que podía competir contra gente del top 50 o incluso del top 30. "Al final todo ha salido bien para mí, empecé el año en la posición 308 del mundo y ahora con una victoria más puedo terminar en el top 100. Y cerré el año como yo quería, que es lo más importante", cuenta Girón, al que la suerte ya toca que le acompañe, sin duda él la lleva buscando tiempo y en este 2019 le ha sonreído y pinta que sea mucho más en 2020.

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