Al que no le guste el tenis, no sabe lo que se ha perdido en este 2017
Esta temporada 2017 ha sido un pequeño regalo para muchos millones de aficionados, que han vuelto a revivir la rivalidad Roger-Rafa.
Parece que fuera ayer ese domingo 29 de enero de 2017. Creo que todos recordamos lo que hicimos aquella mañana de invierno, cuando salimos a toda prisa de nuestra cama calentita y madrugamos para ver uno de los partidos que muchos aficionados ya no esperaban volver a ver: Roger Federer y Rafael Nadal luchando de nuevo por un título de Grand Slam. Y de repente, aquí estamos. Lunes, día después de la final de la Copa Masters de Londres. La resaca se siente muy pesada y queda una sensación parecida a la que se siente cuando acabas el capítulo final de tu serie favorita.
Ha sido un año totalmente impredecible. Creo que nadie esperaba algo así después de lo visto a finales de 2016. El giro de guión que ha tenido el circuito masculino es propio de una película de Nolan y prácticamente no ha habido semana de grandes torneos que no hayamos vibrado en nuestros asientos. Quizá los fans de Murray y Djokovic lo sientan diferente pero nadie puede dudar que ha tenido su encanto volver a ver la rivalidad Roger-Rafa una vez más, peleándose por alcanzar el número 1.
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Es difícil aventurarse a predecir nada después de lo vivido esta temporada, pero es muy improbable que Federer y Nadal se vuelvan a repartir todo como en este 2017. Aparte de que Nole y Andy van a volver recuperados de sus lesiones y con las pilas muy cargadas después del parón que han tenido, que los chicos de la Next Gen siguen mejorando mes a mes y que por regla natural, van a ir tomando poco a poco el relevo del Big Four. Por ello, pienso que esta temporada 2017 ha sido un pequeño paréntesis, un regalo para la historia del tenis donde los dos jugadores que mayores réditos sacaron en cuanto a grandes títulos, volvieran a reescribir ese historia con letras de oro.
Es casi como si hubiera sido fruto de obra divina. ¿Qué hubiera sido de este año si Roger y Rafa no hubieran dado el nivel que dieron? Ya de por sí ha sido un año muy poco competitivo a nivel general (muchos dicen que es de los años de menor nivel en décadas), sin el suizo y el español esto habría hecho agua por todos lados, lo que dice mucho de ellos y de lo vacío que puede quedar el tenis cuando se retiren si los que vienen por abajo no terminan de dar varios pasos adelante.
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Por ello, es para celebrar el nivel mostrado por Dimitrov y Zverev, los dos que siguen en el ranking a los dos monstruos. El alemán ha sabido enganchar a la gente con su tenis fresco y con personalidad. A su corta edad ha sabido agarrar dos Masters 1000 derrotando a Djokovic y Federer en esas finales y aunque muchos apuntan muy alto con él, hay que tener paciencia. Es muy joven y por supuesto le queda mucho que aprender.
Grigor es posiblemente quien mejor aprovechó la ausencia de tantos lesionados. Alguien debía dar un paso al frente y ese fue él. Ha mostrado un nivel de confianza muy bueno en gran parte del año y ahora sólo queda que tras apuntarse un Masters 1000 y la Copa de Maestros, rubrique todo eso con un Grand Slam. Tenis tiene de sobra para ello.
A mí, personalmente, la irrupción de un chico como Shapovalov ha sido una de las grandes noticias del año. Fue como un soplo de aire fresco. Su desparpajo y sus golpes añadieron picante a esas madrugadas de verano en Montreal y se presentó ante el mundo cargándose a Del Potro y Nadal con sólo 18 años en su segunda participación en un torneo de categoría Masters 1000. Además, el muchacho parece muy centrado para su edad y si le saben llevar por el camino correcto, 2018 va a ser un año donde va a haber que tenerle muy en cuenta.
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Lo malo de tener esta resaca de tenis es que no existe medicamento o tratamiento para pasarla. Lo único que nos queda es esperar y esperar. Será más de un mes sin que podamos escuchar el sonido de la pelota golpeada por la raqueta. Qué lento pasa el tiempo cuando esperamos, ¿no es cierto? Al menos, nos quedan los vídeos para recordar lo maravillosa que fue esta temporada. Y yo no sé ustedes, pero a mí sólo me sale decir 'Gracias'. Pobre de aquél al que no le guste el tenis. No sabe lo que se ha perdido.