Pocas pegas se le pueden sacar al segundo partido de Roger Federer en Wimbledon 2017. Está claro que no iba a ser tan sencillo como ante Dolgopolov, por ello hay que destacar el mínimo problema que tuvo el suizo nada más arrancar el encuentro. Un juego en blanco que se lleva Dusan Lajovic con su servicio y un juego ‘casi’ en blanco (15-40) que se vuelve a llevar el serbio al resto. Ese 0-2 abajo en el marcador sería la montaña más grande a la que hoy tuvo que hacer frente el siete veces campeón del título.
“No he empezado de la mejor manera posible, seguramente haya sido por los nervios. Después, poco a poco, he ido encontrando mi ritmo, mejorando con mi servicio, regresando de un 0-40 a un deuce que parecía que dejaba todo estable pero al final me ha roto el saque. Sin embargo estoy feliz por ese primer set por la manera en la que he afrontado esos nervios para luego empezar a jugar más libre y más inspirado. El final ha sido muy bueno”, subrayó el actual número 5 del mundo, aunque cabeza de serie número 3 aquí en Londres.
“Le puede pasar a cualquiera, yo siempre intento sacar lo mejor de mí a cada torneo que voy. Cuando sufres de estos problemas es importante saber remediarlos, aunque en hierba siempre es un poquito más difícil. Tampoco es nada nuevo, me ha ocurrido en cientos de ocasiones, creo que los nervios son algo divertido, es algo necesario cada vez que te estás jugando algo importante, son una parte del pastel. Sería terrible si no lo sintiera, así que estoy realmente feliz por haber superado hoy esta segunda ronda”, añadió el helvético, contento por su actuación y agradecido por ver hoy a dos personas muy importantes en su box: sus padres.
“Ellos suelen venir de vez en cuando a verme y a darme su apoyo, hoy ha sido uno de esos días y siempre hace que la cita sea mucho más especial, quizá por eso haya tenido esos pequeños nervios al principio”, concluyó Roger, quien ya piensa en su próximo rival de tercera ronda: Mischa Zverev.

