Bublik se abona a la locura y se destroza la mano antes de ganar en Shanghái
Nunca cambies, Alexander. Abonados a la locura del kazajo, así se encuentra buena parte del público que le sigue en un ATP Shanghái 2026 en el que no ha decepcionado, haciendo de las suyas en su camino a un triunfo sufrido, dramático y con muchas historias que contar. La esencia: Alexander Bublik estará en los octavos de final del penúltimo Masters 1000 de la temporada tras superar a Brandon Nakashima en un auténtico partidazo (6-7(7), 6-3, 7-6(5)); a partir de ahí, el duelo nos dejó varios instantes dignos de sumirnos en la locura.
Ceder un primer set tan igualado, con tantas alternativas y en el que el kazajo dispuso de un 6-4 a favor en el tiebreak, como pueden imaginar, no fue de su agrado. Lo que no esperábamos era una reacción descontrolada: hizo añicos la raqueta (cosa que, por otra parte, no desentona tanto con lo que es el bueno de Bublik a nivel de carácter), tiró lo que se encontró por el medio... y canalizó su ira con un nuevo entretenimiento: destrozó la tapa del frigorífico donde se encuentran las bebidas de los jugadores de un puñetazo, haciendo volar varios fragmentos que le provocaron una hemorragia en su mano derecha. Sí, como lo oyen.
the absolute breakdown of bublik needs to be studied https://t.co/FyogWcPtvI
— b. (@atptxtt) October 11, 2026
Así se repuso Bublik tras un partido increíble para avanzar en Shanghái
Todo ello le obligó a pedir un tiempo médico y a parar el partido, curando una hemorragia autoinfligida que, eso sí, no le sacó a nivel mental del partido: siguió batallando, ganó el segundo set y obligó a Nakashima a dar lo mejor de sí hasta avanzar a un final del tercer set dramático, decidido en una muerte súbita donde el propio Bublik logró varios passing shots de muchos quilates para ganar ventaja.
Horizonte halagüeño el que tendrá ahora Bublik por delante: se enfrentará a un Alexander Zverev que viene tocado, con molestias en el tobillo derecho y que sufrió para superar a Quentin Halys en la ronda anterior. Parece una oportunidad de ahora o nunca para el kazajo, que puede dar el gran golpe y abrir como un melón una parte alta del cuadro en la que prácticamente todos tienen posibilidades de avanzar a la final. ¿Lo logrará?