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Qinwen Zheng completa su resurrección siendo profeta en su tierra

La jugadora china se coronó en Pekín tras imponerse en una final muy competida a Mirra Andreeva: se acerca al top-20 y demuestra que su US Open no fue un espejismo.

Qinwen Zheng, campeona en Pekín

Imaginen lo que debe ser hacer historia en casa. Cuando lo logras tras atravesar un calvario de lesiones, tras dudar de si volverías a ser aquella jugadora que se proclamó medalla de oro olímpica... la satisfacción, alegría y felicidad debe ser triple. Pocas se merecían un momento así como lo ha hecho Qinwen Zheng: es la primera jugadora local en conquistar el WTA Pekín 2026, logrando en casa el mayor título de su carrera deportiva tras imponerse con rotundidad a Mirra Andreeva en la final (7-5, 6-4).

Se presentaba el duelo como un partido de clarísimo atractivo, con dos talentos aún jóvenes que necesitaban, por un motivo u otro, un título que les reforzase de cara a los meses venideros. Quizás estaba más 'satisfecha', si se puede afirmar esto, la rusa: aseguró durante la semana su pase a las WTA Finals, además de su primera final desde que conquistase Roland Garros hace varios meses. Era, sí o sí, una semana positiva en todos los frentes: para Zheng, ganar el título suponía romper con varias cadenas mentales que la atenazaron desde que viviese un 2025 plagado de molestias físicas.

Zheng salvó tres bolas de set: fue la clave de la final

A pesar de un break inicial para la rusa, recuperado inmediatamente por su rival, la igualdad fue la tónica dominante de un set en el que los juegos de servicio transcurrían con cierta rapidez, con ambas tenistas encontrando buenas combinaciones, abriendo la pista e imponiendo sus estilos cuando más lo necesitaban. Todo parecía cambiar cuando, en el primer momento de presión del parcial, Andreeva encontraba petróleo y, con 5-4 a favor, obtenía hasta tres bolas de set al resto... y aquí llegó, claro, el gran punto de inflexión del duelo.

Despertó y se liberó Qinwen, saliendo airosa de dicha contienda y encontrando ahí la confianza para quitarse cualquier grillete, utilizando la presión de jugar en casa a favor. Lo que sucedió a continuación despertó al público: ocho puntos seguidos, una rotura en blanco y una consolidación sin ceder un punto para dar el primer paso de cara a ser profeta en su tierra.

El duelo había cambiado en un santiamén, encontrando un inesperado giro de guion al que Zheng se agarró para tener un inicio triunfal de segundo set. Reaccionó rápido Mirra, que no quería tirar la toalla sin antes luchar hasta el final... pero el viento ya soplaba a favor de la china, que volvió a hacerse gigante a finales del segundo set y, sobre todo, mostró una cintura fantástica para no dejarse llevar por la presión antes de alcanzar la línea de meta, salvando un 0-30 en el juego final con varios grandes saques, un dominio con la derecha que confirmó como el arma definitiva y un punto final en el que cayó rendida sobre el cemento chino, poniendo el broche de oro a un capítulo de luces y sombras en su carrera.

Qinwen ha hecho historia: es la primera campeona local del torneo de Pekín, siendo también éste el título más importante de su carrera deportiva y su primer WTA 1000 (dotando, claro, a la medalla olímpica de una distinción diferente). Es el impulso que necesitaba también a nivel de ranking: saldrá de tierras chinas como la nueva #23 del mundo, ganando 31 posiciones y acercándose al vagón de cabeza del que, quizás, nunca debió salir. Lo del US Open no fue un espejismo: Qinwen Zheng está de vuelta, con una fortaleza mental renovada tras acercarse al abismo de este deporte y una valentía en su tenis de ataque que nunca perdió. Que se prepare el resto del circuito femenino.