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Davidovich abraza la locura y encierra en su manicomio a Tiafoe en uno de los partidos del año

Impresionante victoria del malagueño ante Frances para avanzar a octavos en Shanghái: salvó una bola de partido en el tiebreak final y mostró unas increíbles agallas. ¿Será su momento?

Davidovich y un triunfo de épica.

Alejandro Davidovich Fokina empieza a abrazar la épica. Los momentos calientes. Los puntos de presión. La sensación de estar al filo del abismo, de bailar en un precipicio... y salir victorioso. El ATP Shanghái 2026 se empieza a erigir como una magnífica oportunidad para Foki de volver a llegar lejos en un gran torneo, y quizás hoy, tras una victoria agónica ante Frances Tiafoe (7-6(4), 4-6, 7-6(6)), el punto de inflexión anhelado para él a lo largo de este torneo haya llegado. Victoria de garra, de raza... y de saber aprovechar las oportunidades.

No sabíamos que la sesión nocturna de hoy en la ciudad china nos iba a deparar un duelo de emociones tan fuertes. Tanto Frances como Álex son dos de los jugadores más talentosos de nuestro tiempo, dos jugadores que comparten la predilección por tirar cambios de ritmo, de dirección y optar por la precisión más que por la potencia. Juntarlos en una pista de tenis, por tanto, es algo diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, un deleite tenístico que no siempre es acompañado por un gran estado de forma en el área mental, como ambos reflejarían a lo largo de la velada.

Así firmó Davidovich una de las victorias más importantes del año: remontada de locura en el manicomio ante Tiafoe

2 horas y 47 minutos de puro tenis. Solo así puede definirse el que ya es uno de los partidos más emocionantes de la temporada, un sube y baja de emociones en el que ambos se guardaron un final cargado de tensión. La igualdad del primer set se basó en una constante: ambos buscaban atacar con su revés, tirando el paralelo, en cada bola corta, con un Foki que aguantaba bien de energía la larga gira asiática que está firmando y un Frances que pretendía con esta victoria asegurarse casi al 100% su lugar en las ATP Finals.

En el tiebreak fue mejor Davidovich, que volvía a demostrar que es otro en los puntos de presión. Fue más valiente que un irregular Frances para llevárselo, sumiendo al estadounidense en un pequeño pozo a nivel mental. Parecía el mejor momento para rematarle, surfeando la ola de la confianza de inicios del segundo set: los dos primeros juegos al saque del estadounidense fueron un pequeño parto, con ambos yéndose al deuce, pero supo aguantar bien el tirón y volvió a encontrar la precisión con su saque conforme el set avanzaba.

Aquí, quizás, Foki careció de ese instinto killer de muchos otros. A lo mejor de un golpe definitivo para ganar puntos por la vía rápida, sin sobrepensar demasiado. Las fuerzas se igualaron, Frances creció a través del saque más uno y Davidovich, entre quejas por el tamaño y la dificultad de controlar la pelota, se ahogó en un vaso de agua. Errores costosos entre quejas y segundo set para el estadounidense, que amenazaba con ser ahora el hombre que podía aprovechar la inercia positiva.

Fue entonces cuando, a lo largo de un tercer set en el que fue ligeramente inferior hasta su tramo final, Davidovich respondió, sacó la cara y demostró que está preparado para dar un salto de calidad en el circuito. Tiafoe sacaba sus turnos de saque adelante con facilidad, encontrando las líneas con precisión... pero a la hora de cerrar el partido, solo una raqueta fue lo suficientemente valiente: el español salvó hasta seis bolas de rotura a lo largo del set definitivo, incluyendo un 0-40 con 3 iguales, y lo hizo de forma agresiva, con reveses paralelos a la línea e incluso una volea tirándose al suelo (a lo Boom Boom Becker), castigando a un Tiafoe incapaz de ser ofensivo con los restos de segundo saque del malagueño.

Ese miedo a ganar se lo haría pagar muy caro un Foki que se liberó de sus fantasmas mentales en el tiebreak final: sufrió, tuvo que salvar una pelota de partido (donde se repitió el patrón de las bolas de rotura anteriores, con un Frances extremadamente pasivo, hasta el punto de caerse en mitad del punto mientras defendía) y vio cómo el estadounidense implosionaba con la primera a favor. Tiafoe no pudo o supo encontrar los huecos en los momentos importantes, y Davidovich se desató, dejando una estampa para el recuerdo: celebración del triunfo mientras su rival destrozaba la raqueta contra el suelo antes del saludo final. Uno de esos partidos en los que el tenis demuestra por qué es el mejor deporte del mundo: dos actores no siempre principales que se abrazaron bajo una capa de tensión, intriga, muchos puntos de calidad y un final irrepetible. Foki, con licencia para ilusionarse en Shanghái: ahora espera Hubert Hurkacz en octavos de final, a quien ya ganó hace un par de semanas en Chengdu. ¿Y si sí?