Espectacular. Elena Rybakina se alzó campeona del Open de Australia 2026 tras vencer por 6-4 4-6 6-4 ante una Aryna Sabalenka que tuvo enormes dificultades para contrarrestar el tenis directo de su rival y gestionar sus propias emociones. Reacción magistral de la kazaja en el tercer set para sumar su segundo título de Grand Slam.
Se esperaba un apasionante duelo de pegadoras afanadas en asumir la iniciativa en los puntos, en imponer su poderío y buscar la precisión máxima en momentos en los que a cualquier mortal le temblaría el pulso. No solo se alcanzaron las expectativas, sino que se superaron. Elena Rybakina y Aryna Sabalenka ofrecieron un magnífico espectáculo en la final del Open de Australia 2026, que se resolvió por pequeños detalles y constituye ya un factor determinante en la historia de este deporte y las carreras de ambas.
Igualdad máxima lo que se vio en el primer set, con unas estadísticas que no sirven para explicar lo sucedido. Y es que Rybakina metió pocos primeros servicios (48%) y conectó los mismos golpes ganadores que errores no forzados (9), siendo esa una receta que no suele funcionar ante Sabalenka.
Sin embargo, la bielorrusa pecó de sobreexcitación en algunos momentos, cometió errores en momentos cumbre al precipitarse en la búsqueda del golpe ganador y estuvo negada al resto, ganando tan solo cinco de los quince puntos que jugó la kazaja con su segundo saque. Elena supo aprovechar su oportunidad, algo que no consiguió una Aryna demasiado nerviosa.

Rybakina desbordó a Sabalenka con la potencia y profundidad de sus golpes
Todo cambió desde el arranque de la segunda manga, aunque tuvo que perseverar mucho Aryna para que esas sensaciones positivas para ella se plasmaran en el marcador. Mejoró ostensiblemente la bielorrusa al servicio, erigiéndose en inexpugnable con el primer servicio y sin conceder ni una sola pelota de rotura, mientras que interpretó que debía restar con más margen los segundos servicios de Rybakina, que solo pudo ganar 5/13 puntos jugados en ese contexto. Se las arregló como pudo la kazaja para mantener el marcador igualado, pero terminó cediendo su saque en blanco en el décimo juego.
Cariacontecida y parada de piernas. Así comenzó el tercer parcial una Rybakina que parecía no ser consciente del escenario en que se encontraba. Como si un jarrón de agua fría se tratara, unas palabras de su controvertido entrenador, Vukov, sacaron a la kazaja de su letargo, reclamándole que se activara de nuevo porque si perdía sin darlo todo se iba a arrepentir. Fue un punto de inflexión para Elena, que recuperó un 1-3 de desventaja y cerró el partido con la solvencia de una auténtica maestra.
Una de las grandes virtudes de Aryna Sabalenka, como es su pasión y ambición sin límites, puede tornar en desventaja en finales de Grand Slam igualadas, en las que la gestión emocional juega un factor determinante. Los errores de la bielorrusa vinieron por una sobreexcitación, un querer demasiado, mientras que Elena Rybakina mantuvo la frialdad en situaciones límite y terminó adjudicándose el título en el Open de Australia 2026. Segundo título de Grand Slam para una mujer que tiene todo lo necesario para construir un gran legado.

