Hay gran expectación por ver lo que pueda deparar la final femenina del Open de Australia 2026, un duelo apasionante de personalidades entre dos mujeres cuya máxima en la pista es la inexorable búsqueda del ganador. Elena Rybakina quiere dar la campanada ante una Aryna Sabalenka que parece pletórica y busca resarcirse de lo sucedido el pasado año. Analizamos todos los detalles que marcarán el choque.
Cuando están inspiradas son prácticamente inabordables. Tanto Elena Rybakina como Aryna Sabalenka han hecho que en este Open de Australia 2026 prime el tenis de ataque y la potencia frente a estilos de juego más variados. Lo han hecho desde la madurez adquirida después de tocar la gloria con un estilo unidimensional y haber tenido la humildad de ir añadiendo cosas a su tenis, algo que ha convertido a ambas en jugadoras espectaculares. Quien lo ha sabido gestionar en el tiempo con solvencia ha sido la bielorrusa, pero la kazaja es temible en un estado de máxima confianza como en el que llega a esta cita.
Elena Rybakina, el poder del hielo para neutralizar el fuego
Su mayor rival ha sido, es y será ella misma. Tan solo los problemas personales con su entrenador y esa desesperante tendencia a enfermar con asiduidad y perder la forma, que se replica cada cierto tiempo, se han erigido en frenos para una mujer cuyo tenis carece de antídotos. Un saque esplendoroso, golpes de fondo de pista planos que rasgan el viento y una capacidad innata para mantener la mente fría en situaciones delicadas. Todo eso caracteriza a la mejor versión de Rybakina, la que llevamos viendo hace meses.

Despertó de su letargo en el tramo final del pasado año y causó terror en sus rivales con su demostración de poderío en las WTA Finals. En este Open de Australia 2026, no ha dejado escapar ni un set, siendo su triunfo sobre Swiatek especialmente sintomático de su excelso nivel tenístico y mental. Sabe ya lo que es disputar una final en Melbourne y hace demasiado tiempo que en su palmarés solo hay un título de Grand Slam. Puede estar ante su gran momento de reivindicación y consolidación en la cima.
Aryna Sabalenka, no hay mejor motor que la ferocidad competitiva
La pasión con la que vive el tenis la número 1 del mundo solo es comparable a la potencia de sus golpes, pero también a su ética de trabajo. Aryna trabaja con tesón desde hace tiempo por eliminar sus problemas con el segundo saque, introducir variaciones de ritmo y altura en su juego y ser capaz de ganar partidos cuando no tiene buenas sensaciones. Solo las mejores han logrado cumplir con esos parámetros sin perder su esencia y ella transmite la sensación de estar en disposición de hacer historia.
Empezar la temporada con un título en Brisbane, pero más aún lo es haberse presentado en la final del Open de Australia 2026 sin ceder ni un solo set. Supo zafar un día realmente malo ante Potapova, sofocó los aires de rebelión de la joven Mboko y abusó de Svitolina en semifinales. Busca su quinto título de Grand Slam, tercero en Melbourne, una ciudad en la que vivió uno de los peores momentos de su carrera el año pasado, cuando perdió ante Keys en una final aciaga para ella.

Claves tácticas y cara a cara
No esperen una batalla encarnizada desde el fondo de pista con ambas jugadores sabiendo sufrir y exprimiéndose la mente a nivel táctico. No. Quien acuda al televisor para ver esta final sabe a lo que va. A disfrutar de dos gigantes desplazándose con agilidad felina, a ver dos competidoras natas luchando por la gloria de la victoria, pero también por evitar el infierno de la derrota, a dos cañoneras con precisión quirúrgica trazando trayectorias imposibles con sus golpes en busca de las líneas y, muy posiblemente, a dos mujeres nerviosas que tengan que recurrir a diversos planes.
Resulta complicado estar muy precisa en una final de Grand Slam, por lo que hay motivos para pensar que ganará quien falle menos, no quien acierte más. El saque será una baza crucial para obtener puntos gratis, pero también la capacidad de restar con solvencia y adquirir la iniciativa desde ese primer golpe. Sabalenka tiene más experiencia en estas lides y goza de algún recurso técnico y táctico más que Elena, pero odio verse superada en un fuego cruzado de golpes potentes.

Si Rybakina logra estar atinada en los primeros golpes tras el saque y el resto, puede sacar de quicio a una mujer que está pecando de cierto vértigo a la gloria en las finales de Grand Slam y que tiene la presión de saberse favorita. Si ambas juegan con alto porcentaje de primeros servicios y gestionan bien sus emociones, podemos ver un partido que se defina en pocos puntos.
Atendiendo a su cara a cara particular, nos percatamos de que esta es ya una rivalidad íntima. Elena Rybakina y Aryna Sabalenka se han visto las caras en 14 ocasiones, con un balance de 6-8 favorable para la bielorrusa. Su último enfrentamiento cayó del lado de Rybakina, en las WTA Finals, mientras que hace tres años ambas protagonizaron la final aquí, en Melbourne, saldándose con triunfo en tres mangas para Aryna. En definitiva, espectáculo asegurado y pronóstico incierto lo que ofrece esta final femenina del Open de Australia 2026.

