Aunque es un nombre familiar cada vez que miramos el top100, la realidad es que la carrera de Jaqueline Cristian (Bucarest, 1998) pudo haber terminado perfectamente en febrero de 2022. Aquella semana, mientras disputaba la segunda ronda del WTA de Doha, una lesión completa en su rodilla derecha le impidió terminar su partido ante Kasatkina, abandonando la pista en silla de ruedas con una duda razonable: ¿Volveré algún día a competir al máximo nivel?
Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Lo más importante es que aquella cirugía no terminó su carrera, de hecho, provocó todo lo contrario. La rumana volvió más fuerte, más madura, más disciplinada y más consciente. De la mano de Javier Martí, su entrenador desde 2024, Jaqueline ha reconstruido primero su juego y luego su ranking, aunque sus pretensiones se sitúan mucho mas allá de ocupar una butaca entre las cien mejores. Punto de Break aprovechó su paso por el Mutua Madrid Open para sentarse con ella y conocer un poco más de su historia.
Todo el mundo dice que Madrid tiene unas condiciones complicadas, ¿a ti te gustan?
Me gustan, llevo dos años entrenando en Madrid y puedo decir que ya me he acostumbrado. Normalmente, no me gusta demasiado la altura, pero Madrid está en ese límite, lo disfruto. En las dos últimas temporadas tuve buenos resultados aquí, jugando realmente bien, así que estoy feliz de volver.
¿Cómo te adaptas a la altitud?
Teniendo en cuenta mi estilo de juego, no siempre es sencillo adaptarse, los inicios siempre son complicados. No juego muy plano y tampoco utilizo muchos efectos, así que es una especie de mix. Intento ser agresiva pero sólida, siempre busco ese balance, trabajo en esta dirección.
¿Es tu superficie favorita?
Es curioso porque yo crecí jugando mucho en tierra batida, pero siempre encontré más facilidad para encontrar mi mejor tenis en pistas duras. Me gusta mostrar un juego muy agresivo, ya que no siempre puedo correr o moverme como me gustaría. Intento construir mi juego alrededor de un gran servicio y un gran resto, me apoyo mucho en la potencia de mis golpes, buscando hacer daño con los primeros tiros para sentenciar el punto. Con este estilo es clave tener una buena mentalidad, sobre todo para esos días donde no salen las cosas. A cambio, cuando me encuentro en ese punto dulce, me veo capaz de competir con cualquiera.

¿Cuál es tu mayor arma?
En los últimos años he mejorado mucho la derecha, hace años te diría que mi mejor golpe es el revés, pero ahora tengo dudas (risas).
¿En quién te fijabas de niña?
Maria Sharapova, desde que empecé a jugar a tenis fue una persona en la que me fijé. Me encantaba su tenis, su presencia en la pista, a mucha gente no le gustaban ciertas formas, pero a mí me encantaba el espíritu de lucha que mostraba. Intentaba replicarla en ese aspecto, pero también en lo tenístico. Me fijaba mucho en su manera de defenderse, siendo todavía más agresiva de lo habitual. Admiraba mucho cómo jugaba.
Toda tu generación buscó imitar a Sharapova, un techo alto.
Desde luego, pero tienes que encontrar ese balance. Debes conocer muy bien qué tipo de jugadora eres, si tu bola es más plana o más liftada, si tu estilo es más agresivo o más de pasar bola, o si eres un jugadora de trucos. Tienes que adaptarte a cada circunstancia, aunque esta generación es muy diferente a las anteriores. Por ejemplo, ya no hay una jugadora como Justine Henin, en ella también me fijaba mucho, en cómo encontraba las soluciones. Por supuesto, Serena es Serena, siempre intenté coger alguna cosita de cada una. Simona Halep… qué decir de Simona, ha sido una inspiración por venir de Rumanía, un país pequeño con pocas oportunidades, pero ella siempre mostró esa ambición necesaria para conseguir lo que se proponía.
Dice la leyenda que el entrenador español es realmente duro, ¿lo confirmas?
Es así (risas). Javi es una persona muy perfeccionista, yo también lo soy, pero con él he aprendido a multiplicar mis límites. Durante un entrenamiento, por ejemplo, es capaz de no dejarte descansar hasta que no hayas logrado el objetivo, siempre está dispuesto a trabajar, a empujarte para mejorar. Claro que a veces puede ser duro, pero al mismo tiempo es muy positivo. Es necesario tener a alguien que te ayude a superar tus límites, esos momentos donde la cabeza te pide parar o te dice que ya es suficiente…
…¿y ahí qué pasa?
Ahí es donde aparece Javi para demostrarte que todavía puedes dar un poco más. Él me ha ayudado a encontrar un nivel superior en mi carrera, a romper mi techo en cada entrenamiento. Hay momentos que son difíciles de aceptar, pero Javi estará ahí empujando hasta que todo salga perfecto.

No es para todos esta medicina.
Hay veces que, hasta que no salen las cosas en el entrenamiento, no me deja ni beber agua (risas). Para mí esto es buenísimo, porque luego puedes replicarlo durante los partidos, por ejemplo, en una situación extrema de un tiebreak en el tercer set. Cuando tu cabeza te dice que está todo perdido, de repente te acuerdas de esos momentos y peleas por sacarlo. Creo que estamos trabajando en la dirección correcta, estoy feliz por cómo estamos haciendo las cosas.
El año pasado, hablando con Javi, me confirmó la tremenda fe que tiene en ti.
Es mi entrenador, supongo que es normal (risas). Lo cierto es que hay veces que Javi confía más en mí que yo misma. Intenta ayudarme mucho con eso, hablamos mucho de tenis, me dice cómo debo jugar o cuál es su perspectiva del circuito. La verdad es que está viendo tenis a todas horas.
¿Habláis mucho de tenis?
En días donde el entrenamiento no va como esperaba, ya sea por cansancio o cualquier otro tema, nos sentamos y hablamos de tenis. Hay días que esas conversaciones me enseñan mucho más que un cubo de pelotas o un ejercicio de revés, me sirve para entenderlo todo un poco mejor.
En Doha 2022 sufriste una lesión que casi acaba con tu carrera. ¿Algún médico te llegó a ‘retirar’ antes de tiempo?
Casi, prácticamente. Fue una lesión muy fea, me rompí los dos meniscos, así que la operación fue un poco distinta a la habitual. Necesitaban que fuera una intervención súper segura, pero al mismo tiempo quería que fuera rápido, así que apostamos por combinar un tendón artificial con el mío natural. Fue un trabajo excepcional, pero hasta después de la operación no te das cuenta de lo que ha pasado realmente. Si me lesioné un martes, el miércoles estaba volando a casa y a la mañana siguiente me estaban operando. Lo más importante fue la recuperación, tanto mental como física.
¿Cómo fue la recuperación?
Fue un shock, tu cabeza no está lista para pensar en ese momento, simplemente estás en una cama tumbada con la pierna en alto, con la rodilla hinchada. Me la pasé viendo tenis, pensando si podría volver a jugar, a moverme igual, a recuperar ese nivel. Mentalmente es durísimo, pero tuve mucha suerte de tener cerca a mi familia y mis amigos, además del equipo médico que me ayudó en todo momento. Todos fueron muy positivos conmigo, siempre atentos de cada detalle.

Hubiera sido tan fácil tirar la toalla…
Soy muy obsesa con las cosas que me propongo, en este caso con la recuperación. Había días de seis horas de recuperación, días de mucho dolor, pero necesitas empezar a mover la rodilla, aunque duela. Hay que ser muy dedicada y muy fuerte para no pensarlo demasiado y aceptar el proceso, porque era una lesión que perfectamente puede acabar con tu carrera. Mi doctor fue muy honesto, me aseguró que la recuperación iría bien, pero que igual ya no podría volver a jugar al mismo nivel.
Qué duro.
Esto encendió las alarmas en mi cabeza, así que tuve que ser muy profesional para seguir cada etapa de la recuperación. Trabajé mucho en cada detalle para que nada saliera mal. Tres meses después ya estaba en la pista, ahí volví a tocar una pelota.
Normalmente es una lesión que dura entre 9-12 meses.
En mi caso, seis meses después estaba jugando el US Open. Estoy orgullosa de lo que hice, aquello me cambió por completo, cambió mi perspectiva del tenis y de la vida, en todos los sentidos […] Creo que hasta fue algo bueno, me ayudó a ser algo más que una tenista, multiplicó mi nivel de ambición y mis ganas de volver a trabajar.
¿Recuerdas la sensación de volver a moverte?
Los inicios fueron duros, no hablamos de un dolor en el hombro o en el codo, en este caso me tocó aprender de nuevo a caminar. Fui paso a paso, encontrando fortaleza en los apoyos, luego empecé a correr poco a poco, así hasta dar con la coordinación adecuada. Todo mi cuerpo estaba envuelto en el proceso, no solo una parte, pero fue la prueba de que todavía mantenía ese hambre, que todavía estaba dispuesta a perseguir mis objetivos. Cuando volví a competir noté que lo disfrutaba más, era mucho más agradecida, todo lo contrario que antes de la lesión.
¿Y qué tal el regreso al circuito?
Sorprendentemente, fue todo muy bien desde el inicio. En menos de un año ya estaba de vuelta en el top100, pero había caído casi por abajo del top400. Por suerte pude utilizar el ranking protegido, pero tuve que arrancar en los niveles más bajos, pasando de nuevo por los ITF, aunque esto fue sanador para mi cabeza y también para mi tenis. Me ayudó para ir conectándome poco a poco, teniendo paciencia, feliz de estar en la decisión correcta.

Increíble pensar que tu carrera continuó como si nada.
De algún modo, ahora estoy en un nivel superior tanto física como mentalmente, mucho mejor que antes de la lesión. Cuando me pasó en Doha yo estaba top60 del ranking, venía haciendo grandes partidos, con mucha confianza. Pensaba que por fin lo había logrado, que ya estaba cerca de estar donde siempre había querido. Tenía en mis manos todo por lo que había peleado, pero en un segundo todo se vino abajo. Así es la vida del atleta, ahí te das cuenta que esto no es para siempre. Hoy lo pienso cada día, uno no sabe cuándo dónde puede estar en la final.
¿Con qué sueñas ahora?
Nunca me he puesto ningún límite, desde que era una niña mi sueño era ser top10. Quería jugar en los grandes estadios, enfrentarme a las mejores y ganar. También soñaba con ser una inspiración para la gente joven, mostrarles mi manera de competir y mi forma de ser, siempre me importó más ser una buena persona fuera de la pista que ser una gran tenista. Cada día intento ir al límite, darlo todo, al final el tenis me dará lo que merezco.
Pero algo persigues, seguro.
Todas tenemos referencias, todas soñamos con ser top5 o ganar Grand Slams, pero nunca sabes lo que te deparará el futuro. Mi mayor objetivo después de la operación es mejorar tanto como pueda, el límite es el cielo. Soy muy ambiciosa, pero soy humana, sé que los errores y las derrotas van a estar ahí. También las lesiones, al final estamos en una selva donde todas buscamos lo mismo. Siento que todavía tengo muchos aspectos que mejorar, hace solo unas semanas toqué de nuevo mi mejor ranking (#57), así que todavía queda mucho camino por recorrer.
Actualmente eres la mejor tenista de tu país, no está mal eso.
Esto es una fantasía, un sueño de niña, todas soñamos con ser la mejor de tu país, así que me siento muy orgullosa. Sin embargo, esto solo es una consecuencia de todo el trabajo previo, de seguir persiguiendo mi sueño. Claro que es una alegría verme ahí, pero nunca fue un objetivo, estoy más centrada en ser un poquito mejor cada día.
Una vez, hablando con Sorana Cirstea, me comentó que la población en Rumanía es conocida por tener una mentalidad negativa.
Es así, es cierto.
¿Qué significa?
No tenemos mucho apoyo en Rumanía, es algo triste y al mismo tiempo imposible de explicar. Somos un país pequeño donde siempre hemos tenido grandes campeones, pero nunca recibieron un apoyo fuerte en sentido positivo. Es como que la gente espera que caigas para criticarte, pare recordarte que no era lo suficientemente buena, le pasó incluso a Simona (Halep). La gente solamente valoró su carrera el día que se retiró.

A nivel entrenadores, ¿también comparten esta mentalidad?
Casi todas trabajamos con entrenadores extranjeros. Yo solo tuve un entrenador rumano, desde los 4 hasta los 19 años, pero fue casi como un padre. Con él me convertí en #1 Junior y gané Les Petits As sub14, pero en general la mentalidad allí es así. Si eres un atleta correcto, entonces no hay problema. En el momento que empiezas a crecer e ir a por más, la gente te dirá que no es necesario, que con lo que tienes ya está bien. Esa negatividad en todo el sistema provoca que no se apoye lo suficiente a los deportistas, impide que muchos atletas den el siguiente salto. Nuestra Federación tampoco tiene mucho poder, lo cual es triste, aunque esa negatividad puede ser un arma de doble filo y ayudarte a romper con todo.
¿Cómo se soluciona?
Saliendo fuera del país, como fue mi caso, el de Sorana o el de Simona. Puedes cogerlo de esta manera y volar por tu propio impulso, o puedes perderte por completo a lo largo del camino.
¿Echas de menos tu país?
[…] Es un sacrificio que vas aprendiendo a manejar, aunque tampoco lo llamaría sacrificio, al final si hago esto es porque quiero. El deporte requiere de esa parte de sacrificio, nunca podrás tener una vida normal, no podrás salir un sábado por la noche con tus amigos porque sabes que al día siguiente tienes que entrenar. Es fundamental tener el apoyo de tu familia, algo que celebro porque siempre lo tuve. Claro que duele no pasar Navidad con ellos, o estar seis semanas sin verlos, muchas veces he tenido que llamar a mi madre para pedirle por favor que me acompañara a un torneo porque necesitaba tenerles cerca. Es parte del viaje, es muy duro, pero solo puedo sentirme privilegiada por haberlos tenido siempre ahí.
Déjame que saque la carta de Simona Halep, ¿cómo viviste su caso?
No fue justo, una gran campeona como ella no merecía ese final. Era el ídolo de mucha gente, campeona de Grand Slam, una Nº1 mundial, no puedo estar feliz al ver cómo acabó todo. Desde que saltó el escándalo del dopaje ya no me gustó nada el proceder, todos los errores que se fueron cometiendo, no puedo entender cómo la apartaron casi dos años del circuito. Al menos pudo demostrar su inocencia y limpiar su nombre, incluso disfrutar un poco de sus últimos partidos. Entiendo perfectamente su decisión de retirarse, a los 33 años ya había logrado prácticamente todo, puede estar muy satisfecha de su carrera.
Estuviste presente en su despedida.
Sí, en Cluj-Napoca, fue un acto muy emotivo. En ese momento entendí que necesitaba liberarse de todo lo anterior y empezar a vivir una nueva vida.

Sinner, Swiatek… ahora mismo cuesta ver la justicia dentro del circuito.
Para nosotros es muy duro, nunca sabremos los detalles de todos estos casos, son muy personales. Lo que está claro es que cada caso se trata de manera diferente, no debería haber tantas diferencias a la hora de tratar a los jugadores según su ranking, el trato debería ser para todos igual. Es un tema muy sensible, no te puedo decir mucho más.
Vamos a terminar con algo alegre, te dejo que despidas la entrevista en español.
¡Noooo!
No te ibas a librar.
[…] “Gracias por todo” (risas)

