Cressy: "Me dijeron que el saque-volea estaba muerto, pero yo siempre creí que no"

Hace 60 días perdía ante el 460 del Ranking. Hoy, está entre los 16 mejores del Open de Australia. "Me veo como número 1 del mundo", asegura el estadounidense.

Cressy: "Me dijeron que el saque-volea estaba muerto, pero yo siempre creí que no". Foto: Getty
Cressy: "Me dijeron que el saque-volea estaba muerto, pero yo siempre creí que no". Foto: Getty

A sus 24 años, Maxime Cressy vive el momento más dulce de toda su carrera. En este 2022, el estadounidense de origen francés, está viviendo la gran explosión en su carrera y ya se ha asegurado entrar entre los 60 mejores del mundo, tras meterse en la segunda semana del Open de Australia 2022. Su ascensión meteórica ha venido tan de sopetón, que ni siquiera las marcas han tenido tiempo de acercarse a él para firmar algún acuerdo. En Melbourne, uno de los 16 mejores del cuadro, no tiene acuerdos con ninguna marca.

Hace apenas dos meses, Cressy se tiró a la carretera para jugar varios Challengers por Europa. 61 días atrás, perdía en Bari ante Nardi, número 460 del mundo. Hoy, recibe a una multitudinaria prensa en Melbourne, siendo uno de los 16 mejores del torneo en el primer Grand Slam del año. “Creo que todo es posible. Siempre lo he creído, desde el principio. Aunque no estaba entre los que más atención recibían, tenía fe en mí mismo y eso es lo que me ha llevado a mejorar en los últimos cuatro, cinco o seis años”, comenta el estadounidense.

Dos semanas antes, Maxime disputaba su primera final ATP como profesional. Si ya tuvo que lidiar con los nervios de su debut en una final, la presión fue extra al tener enfrente a uno de los mejores de la historia, Rafael Nadal. Cressy prácticamente está viviendo un sueño y si alguien le hubiera dicho lo que está consiguiendo en este 2022, probablemente no lo habría creído.

El saque-volea sigue vivo

En un tiempo donde el tenis se mueve en intercambios desde el fondo y en ver quién le pega más fuerte de derecha, Cressy es un tenista más propio de otras épocas. Exponente del saque-volea, este tenista de casi dos metros de altura, está encontrando el éxito con un estilo de juego que muchos creían ya muerto y olvidado.

Y es que Cressy ataca la red sin descanso. Una y otra vez. Mete presión al rival en cada punto, bien desde el saque o el resto, y lo hace con una soltura propia del que sabe muy bien lo que hace. “Mi mentalidad es la de ir siempre a hacer mi juego. No pienso demasiado. Tendré días mejores o peores, pero sé que si tengo un buen día, será difícil de batirme si voy a por mis dos saques”, señala. Porque el estadounidense es de los que no se arruga al tener que afrontar un segundo servicio. Prueba de ello, las 36 dobles faltas que ha acumulado en las tres primeras rondas en Melbourne.

“Cuando más lo hago, más natural se vuelve para mí. Los rivales apenas tienen control y ya llevo tres o cuatro años jugando así. En un buen día, se convierte en un tenis muy eficiente. Desde el inicio, mi idea fue devolver al circuito el saque-volea. Muchos me dijeron que estaba muerto, pero yo siempre he creído que no”, explica.

El hombre sin sponsors

A pesar de estar ya dentro del Top 60 y haber sido una de las revelaciones de este 2022, Cressy no tiene acuerdos con marcas. “Soy paciente. Esperaré hasta que tenga una mayor subida, para poder tener algo mejor con lo que negociar. Desde el Covid, es muy difícil tener un buen acuerdo de patrocinio. Esperaré a meterme en el Top 50 o el Top 10 para negociar”, expresa con ambición. Porque él no se ve techo a sí mismo. “Me veo incluso como número 1. Tengo mucha confianza. Mi estilo de juego puede ganar a cualquiera”, sentencia.

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