He querido dejar un par de días para leer todo lo que se tenía que decir respecto al nuevo formato de Copa Davis que se ha planteado y la verdad, me ha sorprendido la cantidad de gente que se ha mostrado en contra. Sobre todo, teniendo en cuenta que la gran mayoría de ellos hablaron en su día de lo obsoleto que estaba el formato actual, sin interés para casi nadie y que no atraía la presencia de las grandes raquetas. Pedían un cambio y ahora que lo tenían, no lo querían. ¿Cómo va esto? ¿Es verdad eso de que uno no aprecia lo que realmente tiene hasta que lo pierde o es que hay algo más detrás?
Yo pienso que sólo por el hecho de que alguien quiera invertir casi 3.000 millones de euros en el tenis es una noticia para celebrar. Eso habla de lo importante que es este deporte y que garantiza su vida para muchos años más. Tendríamos motivos para preocuparnos si nadie quisiera invertir en tenis. Partiendo de ahí, hablar ahora mismo de lo que podría suponer -para bien o para mal- este nuevo torneo en términos económicos a las distintas federaciones sería inútil, más que nada porque no se sabe todavía cómo se repartirá entre los países participantes aunque se ha dado a conocer que la suma de dinero que recibirían los que jueguen será importante. Hay que esperar de todas formas a que esto se haga oficial tras la Reunión General Anual de la ITF que se celebrará en agosto. Ahí se votará a favor o en contra de esta nueva propuesta y se conocerán todos los detalles.
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Alguno hablaba de que si se lleva a cabo esta Copa Mundial, el tenis no llegará nunca más a esos países pequeñitos, menos desarrollados y que podría suponer su fin. En el comunicado que la ITF hizo público se constató que la competición tipo "Davis" seguirá existiendo en los grupos zonales. Es decir, durante las semanas antes destinadas para las eliminatorias de Copa Davis, seguirá existiendo tenis y estas naciones más pequeñas lucharán por ascender tal y como lo hacían antes por lo que nada cambia al respecto.
La Davis siempre ha sido una fuente muy fuerte de financiación para las Federaciones nacionales, pero todo pasaba porque organizaran en casa alguna eliminatoria. Así pues, todo dependía de que el país en cuestión tuviera la suerte de que le tocara albergar una eliminatoria en casa. Comentaban desde la RFET que la última eliminatoria de Marbella, en la que España se clasificó a cuartos, dejó un impacto de más de un millón de euros, lo cual está genial, pero hay que recordar que la última vez que España vio a los suyos sobre suelo español fue en septiembre del año 2013 ya que el azar hizo que las 8 últimas eliminatorias de la armada se disputasen fuera de nuestras fronteras. Serbia, Croacia, India, Rumanía, Dinamarca, Rusia, Brasil y Alemania recibieron a los nuestros, mientras que la Federación española tuvo que esperar cuatro años y medios para poder recibir ingresos por la Davis, con lo que eso supone.
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El nuevo formato de Copa del Mundo premiaría por igual a las 18 naciones participantes, con un mayor premio a la que resultase ganadora. Así pues, esos 18 países se asegurarían una fuerte suma de dinero sólo por participar. No hay que pasar por alto que en el comunicado de la ITF se destaca que "este nuevo formato generará ingresos sustanciales para el desarrollo del tenis mundial, con un incremento de premios tanto para jugadores como para naciones, además de favorecer la financiación de proyectos de base y otros programas de desarrollo". A mí me suena genial el hecho de que quieran ayudar al tenis de base, que al final es lo que verdaderamente importa.
Sí, se perderá eso de "local y visitante" en la Fase Final (aunque no en los grupos zonales, repetimos, eso seguirá igual) pero nada impide a los aficionados a viajar y apoyar a sus selecciones allí donde se dispute el torneo. Las Copas del Mundo de fútbol reúnen a miles de aficionados allá donde se celebran, no tendría por qué ser diferente en el tenis. Mahut decía que si se diera una final Croacia-Argentina en Pekín, quién iba a ir a verlo. Pues igual que si la final del Mundial de fútbol fuese entre esas dos selecciones. No tengo dudas que habrá croatas y argentinos que viajarían a ver el partido. No será igual, eso está claro, pero el formato de Copa del Mundo es muy atractivo y el hecho de poder tener a una nación como campeona mundial es algo diferente y aunque ahora quizá suene raro porque no se ha visto algo similar nunca en el tenis, con el tiempo ganará mucha relevancia.
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Poniéndolo en una balanza, a mí me salen muchas más cosas positivas que negativas. Lo peor que veo es que será más complicado seguir a tu selección, pero por lo demás, son todo ventajas ya que se recibirá más dinero, jugarán probablemente los mejores de cada país y se fomentará el tenis de base. Algunos argumentos que exponían en diversos medios españoles para criticar este nuevo formato se caen por su propio peso ya que en cuanto a términos económicos, todo apunta a que será más beneficioso. Por eso, esto me lleva a pensar que el mayor motivo de queja por parte de la prensa es que el promotor de la idea es Gerard Piqué.
De sobra es conocido que todo lo que haga el catalán se critica en la prensa. La situación política en España hace que las noticias en contra de todo lo que suene a catalán sea una constante y las críticas de la prensa deportiva se centran sobre todo en el futbolista del FC Barcelona. Respecto a la noticia de la Copa del Mundo de tenis, hay decenas y decenas de titulares en los que se atiza a Piqué a las primeras de cambio. "Piqué revienta la Davis", "Piqué se carga la Davis", "Piqué hace tambalear el futuro del tenis en España" y demás titulares que lo único que hacen es usar el nombre del futbolista para tener un motivo más por el que poder criticarle, haga lo que haga. En esta película, Piqué siempre será el malo. Quizá, todos esos no se pararon a leer bien todo lo bueno que puede traer este nuevo formato o quizá, y puede que esto sea lo más probable, no quisieron leerlo. Y es que si en lugar de Piqué, este proyecto lo hubiera llevado hacia adelante Nadal, Sergio Ramos e Iniesta, gente con muy buena prensa en España, no tengan dudas de que los titulares y las opiniones hubieran sido muy diferentes.

