Alejandro Davidovich tiene esta semana una oportunidad única para quitarse, de una vez por todas, la espinita clavada más duradera y angustiosa de su carrera. Sería paradójico que llegase en una temporada marcada por la inestabilidad, irregularidad, líos extradeportivos y más sombras que luces dentro de la pista, pero no hay mejor bálsamo que las victorias para la confianza ni mejor pala para salir del hoyo que la de los triunfos. Esos triunfos pueden llegar en el ATP Mallorca 2026... y, siendo cabeza de serie número dos y pisando ya los cuartos de final, los motivos para la esperanza son enormes.
Porque Foki inició su andadura en territorio balear con un sólido triunfo frente a Adam Walton, haciendo valer su condición de favorito y aprovechando el BYE en primera ronda para pisar ya los cuartos de final. Son solo tres partidos los que le separan de su primer título ATP, tan cerca y a la vez tan lejos: mostró flashes de ilusión la semana pasada en Queen's, donde ordenó sus pensamientos y su tenis durante buena parte de su andadura para lograr dos meritorios triunfos (frente a Norrie y Moutet), cayendo dando una muy buena imagen frente a Tommy Paul.
¿Cómo de factible es que Alejandro Davidovich conquiste su primer título ATP en Mallorca?
En primer lugar, la hierba no es una superficie completamente ajena a Davidovich. El malagueño siempre ha contado con las aptitudes idóneas para hacerlo bien aquí: mucha rapidez de mano para cambiar de direcciones, adaptabilidad perfecta a las bolas bajas y cambios de ritmo, desparpajo y valentía para acercarse a la media pista... su gran hándicap es el servicio, pero más allá de eso, puede jugarle de tú a tú a prácticamente cualquiera en césped.

Lo demostró en su periplo júnior, donde no en vano se proclamó campeón de Wimbledon: se siente como pez en el agua en césped por su rápido juego de piernas y gran agilidad, razones para pensar que esta semana previa al tercer Grand Slam del año, donde escasean los nombres de la primera línea del circuito, dibuja un escenario perfecto. Jugar en casa, además, es la guinda del pastel... y echar un vistazo al cuadro que tiene por delante nos llena de ilusión.
En cuartos de final Foki enfrentaría al ganador del duelo entre Grigor Dimitrov y Abdullah Shelbayh: el búlgaro viene de perder en cuartos de un Challenger y apenas ha ganado un par de partidos a nivel ATP en este 2026, mientras que el jordano juega como Lucky Loser y se encuentra fuera del top-300. En semifinales, en caso de avanzar, amenazan Miomir Kecmanovic o Fabian Marozsan: no son huesos fáciles, ni mucho menos (y bien lo sabe el malagueño, que cedió frente al serbio en la final de Delray Beach, uno de los tantos regustos amargos de su carrera), pero sí tenistas que se encuentran, como mínimo, en el mismo escalón que Alex... y que no son mejores jugadores en hierba que él.
¿Y si todo se está dando esta semana en Mallorca para que Foki gane aquí su primer título ATP? https://t.co/sHJGuSnrpy
— José Morón (@jmgmoron) June 24, 2026
Si vamos más allá y pensamos en posibles rivales de cara a la final, la etapa en la que siempre ha flaqueado Davidovich mentalmente, Luciano Darderi se convierte en el rival (por ranking) más complicado: es el primer cabeza de serie... pero su experiencia y bagaje en hierba es muy limitado, y ni mucho menos es una garantía que llegue a dicho puerto. Nuno Borges, Vit Kopriva o Ethan Quinn son las alternativas: el portugués pasa por el mejor momento de su carrera y sí se ha confirmado como alguien capaz de ganar a casi cualquiera, pero ninguno evoca excesivo miedo, siendo jugadores de la misma categoría que Alex.
Ha pasado un tiempo razonable para olvidar las cuatro derrotas en partidos por el título de 2025. El nuevo Davidovich, con Pepo Clavet a la cabeza de la nave nodriza, tiene en las Islas Baleares una oportunidad inmejorable para liberarse, olvidar la presión, etiquetas y expectativas y resurgir de sus cenizas con aquello que lleva anhelando durante muchos años. ¿Será capaz de lograrlo? ¿Es el gran favorito al título? La respuesta nos llegará en apenas unos días.

