Análisis de la final de Montecarlo: Rafa Nadal vs. Albert Ramos

Por cuarta ocasión en la historia del torneo de Montecarlo, el título se disputará entre dos jugadores españoles. Rafa parte como favorito.

Fernando Murciego | 23 Apr 2017 | 08.19
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Las diferencias no pueden ser mayores si comparamos a los dos flamantes finalistas de la edición 2017 en Montecarlo. Por un lado aparecer Rafael Nadal, nueve veces campeón y vigente defensor del título. Rey de la tierra batida y a un paso de volver a doblar todos sus registros sobre polvo de ladrillo. Cuando está fino, imbatible sobre la arena. En el otro lado, Albert Ramos, el aspirante que ha firmado una semana de ensueño dejando en su camino a otros grandes púgiles de renombre con, aparentemente, más condiciones que él. Pero Albert ya no es Albert, ya no es aquel jugador rezagado de hace años, ahora juega finales de Masters 1000 y no teme a nadie. Se espera un paseo del primero o un petardazo del segundo. Nosotros nos conformamos con que haya buen tenis y haya emoción.

Cierto es que ambos contendientes no llegan de la misma manera a la última casilla del tablero. Nadal, como viene siendo habitual en los últimos torneos, se enfrentaba a un cuadro durísimo desde el mismo día del sorteo. Nombres como Dimitrov, Thiem o Murray aparecían en su camino a conquistar el décimo título en Montecarlo… hasta que finalmente ayer David Goffin representó el único top15 en su camino a la final. Todo lo contrario que para Ramos, quien se ha tenido que deshacer del número 1 del mundo, Andy Murray, como también Marin Cilic o Lucas Pouille. El catalán viene con ese extra añadido que te da el competir ante los mejores y ese plus de confianza que te da el ganarles. Sí, Rafa también pudo el sábado con Goffin, pero la manera y la pelea no estuvieron a la altura de los pulsos que el catalán tuvo que vencer hasta hacerse el rey de las terceras mangas.

Dos veces se han enfrentado estos dos jugadores, las dos sobre tierra batida y las dos en el Conde de Godó. Primero en 2013 (6-3, 6-0) y después al año siguiente (7-6, 6-4). Más competida la de la revancha pero con el mismo resultado favorable al manacorense. Nadal siempre llevó bien sus rivalidades ante tenistas españoles, solo hace falta ver su H2H ante el resto de La Armada para darse cuenta del papel de líder que ha ejercido. Su sola presencia ya intimida al resto de pelotón, quien ha venido peleando todos estos años con intentar ponerse a su altura. Ramos fue uno de los que siempre lo vio más lejos que los Ferrer, Verdasco o Almagro, aunque ahora ha llegado su momento y, como mínimo, merece ese 50% de opciones de asaltar un banquete como el del Principado.


Pero Nadal no juega solamente contra Ramos, juega contra la historia. La que ha escrito su leyenda. De ganar esta tarde al de Mataró, Rafa se convertiría en el primer hombre en poner su nombre en un trofeo en diez ocasiones, además lograría la cifra de 50 títulos sobre polvo de ladrillo, 70 en general en su carrera y 29 Masters 1000 en su poder, a solo uno del récord de Novak Djokovic. Una copa que se le lleva resistiendo desde que arrancó el calendario, ya sea en Australia, Acapulco o Miami. Algunos incluso dirán que el año no está siendo del todo bueno para el actual número 7 del mundo, así que una celebración en Montecarlo puede aunar todas las críticas hacia una corriente positiva.

Pase lo que pase, España será la gran vencedora de esta edición con dos representantes en la gran final por cuarta ocasión en la historia. En 2002 Juan Carlos Ferrero y Carlos Moyá protagonizaron la primera y la victoria fue para el de Ontinyent. Luego ya vinieron las de 2010 (Nadal-Verdasco) y 2011 (Nadal-Ferrer) con sendas victorias el jugador de Manacor. Hoy volverá a soñar con tocar el cielo en Mónaco, algo que siempre se le dio de maravilla.