Casi nueve años han pasado del partido que hoy les presentamos. Nada más y nada menos que el primer duelo que enfrentó al español y al escocés en una pista de tenis profesional. Ocurrió en el Open de Australia de 2007, octavos de final, y aquel sería el primer duelo de los 22 que, hasta el día de hoy, han protagonizado como rivales. Día de votar pero también de recordar. La primera vez que Rafael Nadal derrotó a Andy Murray.
Pese a que se trataban de las mismas personas que conocemos actualmente, basta con ver aquella batalla para darse cuenta de lo mucho que han cambiado nuestros protagonistas. Rafael Nadal contaba con 21 años de edad aunque por aquel entonces ya era el número dos del mundo. En su zurrón se hallaban dos Roland Garros y una final en Wimbledon. Respecto al Open de Australia, jamás había cruzado los octavos de final, algo que por fin lograría en 2007.

Por parte de Murray, los mismos cambios drásticos. O incluso más. El de Dunblane era por aquel entonces el número 16 del mundo y, con tan solo 20 años, pisaba por séptima vez las pistas de un Grand Slam, la segunda vez que lo hacía en Melbourne. Nunca había cruzado si quiera la cuarta ronda de un major y, para su desgracia, aquella tampoco sería la primera. Hasta Wimbledon de 2008 no sabría Andy la sensación que es estar entre los 16 mejores de un torneo como éste.
Ambos llegaban después de arrasar en las rondas anteriores. Rafa Nadal, que ya coleccionaba 17 títulos en su haber, había dejado en su camino a Kendrick, Kohlschreiber y Wawrinka. Por su parte, Murray conquistó un curso antes la corona en San José, la única hasta el momento, y en Australia venía de sumar sus primeras victorias (en 2006 cayó en primera ronda) ante Beto Martín, Verdasco y Chela. De repente dos imberbes cruzaban sus espadas en octavos de final y el público en seguida se percató de que aquel no iba a ser el único duelo que viéramos entre ambos.
El partido es un maratón de sufrimiento y de buen tenis desde la primera bola que cruza la red. La primera manga sirve para ver lo que ha cambiado, ya no solo los jugadores, sino el tenis en general. Con una pista más rápida y unas condiciones más favorables al ataque, vemos a un Murray haciendo saque y volea sin parar, rematando una y otra vez en la red, mientras que Rafa opta por disputar los puntos desde la línea de fondo, aunque también con una cierta tendencia a dejarse caer por la cinta. La primera manga es apoteósica, pero aquello solo era el principio.
El tie-break decidió que Andy empezara mandando en el marcador en un parcial en el que atacó más y por eso salió vencedor, aunque la clave iba a estar en el segundo. Con 4-1 arriba para el británico, el español reacciona como solo él sabe hacerlo y encadena cinco juegos de manera consecutiva haciendo añicos la moral de su oponente. En el tercero, una solitaria bola de ruptura con 4-5 le devuelve la suerte a Murray, quien ve cómo en el cuarto la balanza vuelve a situarse del lado del manacorense. Finalmente, ya en el quinto set, el factor físico se vuelve determinante y Nadal arrasa (6-7, 6-4, 4-6, 6-3, 6-1) a un débil Murray todavía por madurar. Se tira al suelo, estira los brazos y escribe el primer capítulo de una rivalidad histórica.
Dos días más tarde, Nadal caería en cuartos de final ante Fernando González, quien acabaría siendo subcampeón tras ceder ante Roger Federer en la final. Por su parte, Andy Murray tendría que esperar hasta el sexto enfrentamiento ante Rafa para poder superarle, aunque se tomaría su particular venganza en Australia tres años más tarde (QF). Eso sí, el escocés jamás ha podido conquistar el Slam oceánico (cuatro finales perdidas), algo que sí pudo capturar en balear en el año 2009. Actualmente, el H2H entre ambos está 16-6 para el de Manacor.

