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Alcaraz se moja sobre cambiar o no el formato de los Grand Slams

El murciano ya está en Japón donde debutará este jueves para intentar defender su título de Tokio logrado el año pasado.

Alcaraz y el formato de los Slams. Foto: Getty

Carlos Alcaraz ya está preparado para volver a competir en el ATP 500 de Tokio, escenario donde hace justo un año firmó uno de los torneos más especiales de su extraordinaria temporada 2025. El murciano conquistó el título en su primera participación y regresa ahora con enormes expectativas. Antes de su debut ante Alex Michelsen, Alcaraz ha comparecido ante los medios y, además de hablar sobre su estado físico, ha dejado una posición muy clara respecto a si se debe o no tocar el formato histórico de los Grand Slams.

El español afronta Tokio todavía dentro de un proceso de recuperación que comenzó después de varios meses apartado de la competición por sus problemas en la muñeca derecha. Regresó en el US Open y desde entonces cada partido ha servido para comprobar cómo responde su cuerpo después de una ausencia tan prolongada. Precisamente por ello, cualquier gesto, bajada de velocidad en determinados golpes o cambio técnico ha alimentado dudas alrededor de su estado.

Carlos Alcaraz despeja las dudas sobre su muñeca

En las últimas semanas han aparecido comentarios sobre la posibilidad de que Carlos Alcaraz todavía no esté completamente liberado con su muñeca derecha. Incluso determinados aspectos de su juego, especialmente el servicio, han provocado preguntas sobre si continúa protegiendo de alguna manera la articulación.

Alcaraz, sin embargo, insiste en transmitir tranquilidad. En Tokio explicó que está entrenando con normalidad y aseguró que la muñeca "mejora cada día", tal y como reporta EFE. Para él, el gran objetivo ahora no consiste tanto en superar un problema concreto como en volver a sumar partidos y recuperar definitivamente el ritmo competitivo después de tantos meses sin continuidad.

El escenario, además, tiene un componente especial. Hace exactamente un año levantó aquí su octavo título de una temporada 2025 espectacular, imponiéndose a Fritz en la final y cerrando su primera participación en Japón como campeón. Ahora las circunstancias son completamente diferentes. Llega después de una lesión importante y necesita competición, pero vuelve a un lugar donde ya sabe lo que significa ganar.

Alcaraz no quiere tocar la esencia de los Grand Slams

El murciano fue preguntado por el creciente debate sobre la duración de los partidos y la posibilidad de introducir modificaciones importantes en los Grand Slams. Y ahí su postura fue contundente.

Alcaraz considera que eliminar el formato al mejor de cinco sets significaría alterar una de las características fundamentales que diferencia a los cuatro grandes torneos del resto del calendario. Para él, reducirlos al mejor de tres supondría, en sus propias palabras, estar "matando el legado de los Grand Slams".

Durante décadas, ganar un major masculino ha exigido superar siete partidos al mejor de cinco sets. No solamente se premia el tenis de un jugador, sino también su resistencia, capacidad de adaptación, gestión física y habilidad para resolver encuentros que pueden cambiar completamente después de dos o tres horas. Precisamente esa estructura es la que varios protagonistas del circuito han comenzado a cuestionar.

 

 

Djokovic propone sets a cuatro juegos y Australia abre el debate

Uno de los planteamientos más llamativos llegó recientemente de Novak Djokovic. El serbio propuso modificar directamente la puntuación: en lugar de disputar sets hasta seis juegos, jugar hasta cuatro y eliminar las ventajas después del 40-40.

Djokovic mantendría los partidos al mejor de cinco mangas, pero con parciales mucho más cortos. Su objetivo sería conseguir encuentros que difícilmente superasen las dos horas y adaptar el tenis a un consumo deportivo cada vez más rápido, especialmente entre las nuevas generaciones.

Otra discusión apareció alrededor del Open de Australia. Andrew Abdo, nuevo máximo responsable ejecutivo del torneo, planteó públicamente que en el futuro podría analizarse si todos los encuentros necesitan disputarse al mejor de cinco desde las primeras rondas o incluso si el sistema de puntuación debería evolucionar. Sus declaraciones provocaron suficiente repercusión como para que posteriormente el propio torneo recalcase públicamente su compromiso con el tenis a cinco sets.

¿Por qué el mejor de cinco favorece a Alcaraz y Sinner?

Para tenistas como Carlos Alcaraz o Jannik Sinner, reducir los Grand Slams al mejor de tres también les afectaría en otro sentido. El hecho de que los partidos sean al mejor de cinco sets, eso les ofrece más tiempo para poder superar a sus rivales ya que son mejores que ellos en lo físico y lo tenístico. Al mejor de tres sets, los demás tienen más opciones de poder ganarles.

En un partido al mejor de tres, un tenista situado varios escalones por debajo puede realizar un primer set extraordinario, aprovechar dos malos juegos de su rival y colocarse inmediatamente a un parcial de conseguir una sorpresa. El margen de reacción es mínimo. Al mejor de cinco sucede algo diferente.

Ganar dos sets brillantes puede no ser suficiente. El jugador inferior necesita mantener ese nivel durante mucho más tiempo, gestionar el desgaste y encontrar soluciones cuando el favorito modifica su planteamiento. Para alguien como Alcaraz o Sinner, disponer de tres, cuatro o incluso cinco sets multiplica las posibilidades de corregir un mal comienzo y terminar imponiendo su mayor repertorio técnico, físico y táctico.

Esa diferencia ayuda a explicar por qué los partidos largos suelen ser una prueba especialmente complicada para los jugadores de segunda o tercera línea cuando enfrente tienen a uno de los grandes dominadores del circuito. Reducir los Grand Slam al mejor de tres aumentaría la volatilidad. No garantizaría más sorpresas, pero sí reduciría el tiempo que tiene el favorito para neutralizarlas.

Modernizar el tenis puede ayudar a resolver problemas reales relacionados con los horarios, la duración de las jornadas o el desgaste de los jugadores. Alcaraz, de hecho, ha reclamado recientemente soluciones para evitar encuentros que terminen de madrugada, pero una cosa es ajustar el calendario y otra modificar aquello que convierte un Grand Slam en una prueba diferente a cualquier Masters 1000 o ATP 500.