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Djokovic recupera la sonrisa y vuelve a ganar tres meses después

El serbio superó a Nuno Borges en su debut en Pekín y rompió así una durísima sequía: no ganaba un partido de tenis desde el pasado Wimbledon.

Djokovic volvió a ganar en Pekín.

Novak Djokovic y China mantienen un binomio irreemplazable. No podía ser en otra tierra que la asiática en la que Nole recuperase la sonrisa, la energía (aunque de manera parcial, puesto que también hubo momento de duda y sufrimiento)... y, lo más importante: las victorias. Ganar es la gasolina de cualquier tenista y el de Belgrado volvió a llenarse el tanque, haciéndolo sin ceder sets y completando un partido más que sólido en su debut en el ATP Pekín 2026 frente a Nuno Borges (6-3, 7-6(2)).

Las dudas antes de su debut en la capital china eran importantes. Circulaban vídeos en redes sociales en los que se mostraba cabizbajo por las instalaciones del torneo, algunos medios apuntaban a que habría vomitado tras su último entrenamiento; las sensaciones, efectivamente, no eran nada buenas. El guion del partido comenzó como en sus citas en Cincinnati y Nueva York: buenos porcentajes con el primer saque, amplio número de puntos cortos al zurrón y un inicio en el que él marcaba el ritmo. Quedaba por ver, claro, si Novak estaba listo para mantener los niveles de energía y no venirse abajo, como sucediese ante Tirante y Navone... y esta vez el precipicio no fue ni mucho menos tan pronunciado.

Djokovic llegó a pedir un tiempo médico por una molestia en la zona de la costilla

El primer set fue una clara demostración de lo que necesita Novak Djokovic para ganar un partido de tenis a la edad de 39 años: más de un 80% de puntos ganados con el primer saque, combinaciones de saque + 1 en las que aprovechar las variantes de su primer golpe para abrir pista y ejecutar, golpes paralelos con cierta frecuencia para cambiar ritmo y evitar puntos largos. Borges comenzó lento y fue haciendo cada vez más daño desde el fondo a Nole, pero no fue suficiente para asfixiarle y Djokovic cumplió con su primer objetivo: sellar el primer parcial sin demasiado desgaste.

El segundo parcial fue otra historia... pero demostró que Novak está más listo para este desafío que el de torneos anteriores. A pesar de que la humedad en Pekín puede ser muy exigente, las condiciones no parecen tan extremas como en Ohio o Nueva York, y eso se notó a la hora de mantener la intensidad de los intercambios cuando el reloj superaba la hora de partido. Alejado de la efectividad en puntos largos de años anteriores, sí, pero Djokovic supo mantenerse en pie cuando Nuno comenzó a exigirle de esquina a esquina y cuando los puntos comenzaban a superar la barrera de los seis o siete golpes.

Sabedor de que podía competir de tú a tú, que esta vez el físico no le iba a abandonar de forma total, Djokovic aceptó el reto y subió la velocidad de sus golpes, conectando increíbles reveses paralelos y derechas de arriba a abajo para mantenerse el pie en un terreno que cada vez quiere pisar menos. Eso sí, un mal gesto le obligó a pedir en el ecuador del parcial un  tiempo médico, con el objetivo de tratar una pequeña dolencia en la zona de la cosilla derecha que pareció simplemente algo circunstancial.

Llegados al tiebreak, Nole sacó su mejor versión, aquella que muchos anhelaban, y firmó un impresionante punto para desatar las hostilidades que acabaría haciendo a Borges sucumbir a nivel mental. Se midió en todos los terrenos habidos y por haber, y aunque hubo gestos de cansancio tras cada punto largo, algunos errores de devolución que indican que aún necesita más tiempo tras cada intercambio laborioso... las sensaciones son mejores que en Estados Unidos. Sin echar cohetes todavía, pero Djokovic se dio el gusto de volver a ganar (y a sonreír) en un lugar donde ya suma ¡30! victorias seguidas, sin conocer la derrota aún. Su racha de imbatibilidad se volverá a poner en juego en un par de días, cuando encontrará a Buyunchaokete en segunda ronda.