La derrota de Aryna Sabalenka ante Jessica Pegula (6-4, 6-7, 6-0) en las semifinales del WTA 500 de Berlín deja una sensación difícil de ignorar. No tanto por la eliminación en sí, que puede entrar dentro de lo normal frente a una rival de élite, sino por la forma en que terminó el encuentro.
Después de una batalla igualada durante dos sets, la número uno del mundo se desmoronó por completo en la manga decisiva y encajó un doloroso 6-0 que contrasta con la imagen de fortaleza competitiva que suele transmitir. El partido había comenzado con la intensidad esperada entre dos jugadoras acostumbradas a enfrentarse en las rondas finales de los grandes torneos.
Pegula, siempre sólida desde el fondo de la pista, logró contener la potencia de Sabalenka y obligó a la bielorrusa a jugar un tenis más elaborado de lo habitual. Durante buena parte del duelo la diferencia fue mínima, pero todo cambió cuando el encuentro entró en su tramo decisivo. Ahí desapareció la resistencia de la líder del ranking y apareció una versión irreconocible de la campeona.
🚨 Les deux dernières défaites d’Aryna Sabalenka 😳
— Univers Tennis 🎾 (@UniversTennis) June 20, 2026
❌ 3-6, 7-5, 6-0 vs Shnaider
❌ 6-4, 6-7, 6-0 vs Pegula
Sabalenka devient la première n°1 mondiale à perdre le troisième set 6-0 lors de deux tournois WTA consécutifs depuis la création du classement en 1975.
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El 6-0 del tercer set fue especialmente llamativo porque Sabalenka no dio la impresión de perder únicamente por cuestiones tácticas. Hubo errores precipitados, lenguaje corporal negativo y una evidente caída emocional. Cada juego parecía empujarla más hacia una espiral de frustración de la que nunca logró escapar. Para una jugadora que ha construido gran parte de su éxito sobre la agresividad y la confianza, terminar una semifinal de hierba de esa manera supone una señal de alarma a pocos días de Wimbledon.
Sin embargo, sería injusto explicar el resultado únicamente desde el hundimiento de Sabalenka. Pegula firmó un partido de enorme madurez. La estadounidense volvió a demostrar por qué es una de las jugadoras más consistentes del circuito. No posee la potencia devastadora de otras rivales, pero compensa esa desventaja con inteligencia táctica, una gran lectura de los intercambios y una capacidad extraordinaria para castigar los momentos de debilidad de sus oponentes. Ya había llegado a semifinales tras superar a Madison Keys en un duelo muy exigente y confirmó su excelente semana en Berlín con otra actuación de alto nivel.

Sabalenka y una derrota fea antes de llegar a Wimbledon
La derrota también encaja dentro de un contexto más amplio para Sabalenka. Aunque sigue siendo la número uno y ha acumulado grandes resultados durante la temporada, en las últimas semanas han aparecido episodios de desconexión poco habituales en ella. En Roland Garros, por ejemplo, dejó escapar una posición muy favorable y acabó sufriendo una dolorosa remontada. Ahora, en Berlín, vuelve a despedirse después de un desenlace difícil de explicar por la contundencia del marcador.
Lo curioso es que hace apenas unos días la propia Sabalenka había protagonizado una espectacular remontada para alcanzar las semifinales, levantando una situación límite frente a la joven Nikola Bartunkova. Aquella reacción parecía confirmar que llegaba a la gira de hierba con confianza y capacidad de sufrimiento. Sin embargo, contra Pegula ocurrió exactamente lo contrario: cuando el partido exigió firmeza mental, la bielorrusa se quedó sin respuestas.
Aun así, sería un error sacar conclusiones definitivas. Sabalenka continúa siendo una de las grandes favoritas para Wimbledon y su techo competitivo sigue estando por encima del de casi cualquier rival. Pero la imagen que deja Berlín es incómoda. Perder una semifinal entra dentro de lo posible; terminarla con un 6-0 en contra, después de desconectarse por completo, es otra historia. Y precisamente por eso este partido será recordado más por la forma de la caída que por la derrota en sí.

