Con la cuenta atrás ya activada para el inicio de Roland Garros 2026, el segundo Grand Slam de la temporada llega con un panorama completamente distinto al esperado hace apenas unas semanas. La baja de Carlos Alcaraz, vigente campeón en París y principal amenaza sobre tierra batida para Jannik Sinner, ha dejado un escenario mucho más abierto… o al menos tan abierto como puede estar cuando existe un dominador tan claro del circuito.
Porque el italiano aterriza en París después de una gira prácticamente perfecta: campeón de los tres Masters 1000 disputados sobre tierra batida, dominador absoluto del ranking ATP y recién coronado en Roma tras completar el Golden Masters, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en ganar los nueve Masters 1000 del circuito. La sensación es que Sinner juega en una liga distinta al resto. Sin embargo, Roland Garros es un Grand Slam, el desgaste físico es máximo y cualquier pequeño contratiempo puede abrir una puerta a otros candidatos. La gran pregunta es evidente: ¿quién puede discutirle el trono al italiano en París?

Sinner, varios escalones por encima del resto
Hablar de favoritos en Roland Garros 2026 implica empezar por un nombre y, varios peldaños después, continuar con el resto. Sinner es el principal candidato al título y prácticamente no existe debate al respecto. Ha ganado tres Masters 1000 consecutivos sobre tierra, llega con una confianza descomunal y, además, tiene delante la oportunidad histórica de completar el Career Grand Slam tras haber conquistado ya Australia, Wimbledon y US Open.
Eso sí, incluso en medio de su dominio aparecen pequeñas dudas. El físico del italiano ha dejado algunos signos de desgaste en torneos recientes, especialmente cuando los partidos se alargan mucho o la batalla mental se vuelve especialmente exigente. En Roma, por ejemplo, tanto Daniil Medvedev como Casper Ruud intentaron alargar los puntos y hacerle trabajar físicamente más de la cuenta. La misión parece casi imposible, pero Roland Garros suele castigar mucho más el cuerpo que cualquier Masters 1000.
Zverev, Djokovic y Ruud, al acecho
En ausencia de Alcaraz, muchos ojos apuntan hacia Alexander Zverev como el segundo gran favorito. El alemán, nº3 del mundo, tiene algo importante a su favor: por ranking, evitaría a Sinner hasta una hipotética final. Además, sigue siendo uno de los jugadores más consistentes a cinco sets y en este tipo de torneos rara vez desaparece antes de rondas finales.
Sin embargo, las dudas mentales continúan persiguiéndole. En Roma dejó sensaciones muy pobres cuando el partido se le torció y volvió a aparecer esa fragilidad psicológica que tantas veces le ha penalizado en los momentos decisivos. Aun así, por regularidad y experiencia, resulta difícil sacarle de la ecuación.

Más incógnitas genera Novak Djokovic. El serbio sigue siendo Novak Djokovic y eso basta para convertirle automáticamente en candidato en un Grand Slam. Además, es uno de los pocos jugadores que recientemente ha demostrado poder competir de tú a tú contra Sinner en grandes escenarios. El problema está en el contexto. Llega con muy poco rodaje sobre tierra y físicamente parece más vulnerable que en años anteriores. Aun así, nadie quiere verle en el otro lado del cuadro.
Por detrás aparece un clásico silencioso: Casper Ruud. Dos veces finalista en París, especialista sobre arcilla y uno de los tenistas más fiables del circuito cuando el calendario pisa tierra batida. Quizás no tenga el tenis para superar a Sinner en condiciones normales, pero sí el oficio y la consistencia suficientes como para aprovechar cualquier caos en el torneo.
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Fils y Medvedev, las amenazas inesperadas
Si hay un nombre que ilusiona especialmente al público francés de cara a Roland Garros ese es el de Arthur Fils. El francés está firmando la mejor gira de tierra de su carrera y muchos le ven como el único jugador capaz de incomodar realmente a Sinner por tenis puro. Juega en casa, llega en un gran estado de forma y parece haber preparado este torneo como una prioridad absoluta. Su gran duda sigue siendo el físico y la experiencia en partidos largos de Grand Slam, un territorio donde todavía debe demostrar mucho.
Más sorprendente sería el caso de Medvedev, históricamente incómodo sobre tierra batida, aunque su nivel mostrado recientemente ante Sinner invita a pensar en un escenario competitivo si el ruso logra avanzar rondas y encuentra condiciones favorables, especialmente partidos nocturnos donde el bote es menos agresivo
Sea como sea, la sensación general es clara. Roland Garros 2026 empieza siendo el torneo de Jannik Sinner... y del resto intentando encontrar una forma de derribarle.

