Kasatkina, Avanesyan, Potapova, Rakhimova, Polina Kudermetova y, mucho antes, Elina Rybakina y Putintseva. Son solo algunas de las mujeres que, en los últimos años, han decidido renunciar a su nacionalidad rusa para representar a otros países. Las dificultades para viajar por el mundo con el pasaporte ruso, la búsqueda de ayudas financieras más potentes en otros países y el deseo de disputar citas olímpicas, han sido los motores de esta fuga masiva de talentos.
Después de las sorprendentes marchas de Potapova y Polina Kudermetova, jugadores cercanas al régimen de Putin aparentemente, el controvertido presidente de la Federación Rusa de Tenis, Shamil Tarpischev, se ha mostrado contundente. "No se nos ha ido ninguna de las mejores, sino aquellas que quieren competir en Juegos Olímpicos. También muchos países están comprando a jóvenes talentos de nuestro país, como hicieron con Rybakina, pero no se nos puede culpar por ello porque no era de las mejores de su categoría", sentenció en Matchtv.ru.

