Ana Ivanovic ha desvelado años después de su retirada uno de los episodios más desconocidos de su carrera profesional: los ataques de pánico que sufrió durante sus últimos años como tenista. La ex número uno del mundo, campeona de Roland Garros en 2008, ha explicado que en muchas ocasiones era incapaz de controlar el miedo cuando tenía que saltar a la pista. Una confesión que ayuda a comprender algunos de los momentos más difíciles de la carrera de la tenista serbia.
La declaración, recogida por Tennis Photos, muestra una realidad que Ivanovic mantuvo en silencio durante mucho tiempo. Mientras desde fuera aficionados y expertos podían preguntarse qué estaba ocurriendo cuando su nivel se desplomaba repentinamente durante un partido, la exjugadora vivía una batalla interna que, según sus propias palabras, le impedía continuar. “Durante los últimos años de mi carrera, sufrí ataques de pánico muy graves cada vez que tenía que salir a la pista”, reconoce Ivanovic. “Nunca hablé de ello, pero los ataques de pánico eran increíblemente intensos”.
La serbia explica que aquellos episodios podían aparecer incluso en mitad de un encuentro. De repente, la jugadora que había sido capaz de conquistar un Grand Slam y alcanzar la cima del ranking mundial podía encontrarse completamente superada por una sensación que no tenía que ver únicamente con el tenis o con su rival. “La gente se preguntaba qué había ocurrido de repente en mitad de un partido, por qué mi juego se venía abajo, pero la verdad es que me sentía abrumada por el pánico y simplemente no podía continuar”, afirma.
Sus palabras arrojan luz sobre una etapa especialmente complicada de su trayectoria. Ivanovic fue durante años una de las grandes referentes del tenis mundial, pero también tuvo que enfrentarse a una enorme presión, a las expectativas generadas después de alcanzar el número uno y a la dificultad de mantener el nivel de exigencia que acompaña a la élite.
Para Ivanovic, el miedo no terminaba cuando acababa el partido
La confesión de Ana Ivanovic muestra, además, que el problema no se limitaba al momento de competir. El simple hecho de pensar en tener que volver a exponerse públicamente al día siguiente podía convertirse en otra fuente de angustia. “Después me sentía abrumada por el miedo de tener que salir y jugar delante de la gente otra vez al día siguiente”, explica la extenista.

La frase resume una situación especialmente dura para una deportista cuya profesión consistía precisamente en competir delante de miles de personas. La pista, el lugar donde Ivanovic había vivido algunos de los momentos más importantes de su vida, podía convertirse también en el escenario de una lucha interna que el público desconocía por completo.
La serbia se retiró del tenis profesional en 2016, con 29 años, después de una carrera marcada por grandes éxitos, pero también por lesiones y por una progresiva dificultad para mantener la regularidad que había mostrado en sus mejores años. Ahora, mucho tiempo después, su testimonio permite conocer una dimensión de aquella etapa que nunca había compartido públicamente.
La confesión de Ivanovic también sirve para recordar que detrás de los resultados, los rankings y las victorias existe una realidad personal que no siempre puede verse desde la grada. A veces, un descenso de nivel o un partido que termina de forma inesperada esconde una batalla mucho más profunda. Y en el caso de Ana Ivanovic, aquella batalla estuvo marcada por unos ataques de pánico que, durante años, decidió guardar en silencio.

