Alejandro Melero: “El primer día estaba tan tenso que no podía ni moverme”

Entrevistamos al sparring del equipo español de Copa Davis en Valencia. “Lo de Alcaraz es pura magia, como si un brujo le hubiera tocado con la varita”.

Fernando Murciego | 14 Sep 2023 | 20.43
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
Entrevista de Alejandro Melero en la Copa Davis. Fuente: Punto de Break
Entrevista de Alejandro Melero en la Copa Davis. Fuente: Punto de Break

Streaming Challenger Pozoblanco en directo
🎾 Takuya Kumasaka vs Alejandro Turriziani Alvarez
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

Antes de ver a España jugarse todo ante Serbia, aprovechamos para conocer la historia de Alejandro Melero, sparring del equipo español de Copa Davis. Nacido en Mallorca, rozando los dos metros y con un júbilo propio de quien sueña con comerse el mundo.

Alejandro Melero (Mallorca, 2005) es tan largo que incluso le da un poco de vergüenza hablar del tema. “Estaré en 1’96m o 1’97m”, afirma el que posiblemente sea el jugador más alto de la historia del tenis español. Su encuentro con Punto de Break se da en la sala de prensa, donde algún día sueña con ser protagonista en la Copa Davis. De momento, a sus 18 años, le toca ejercer de sparring dentro del equipo de David Ferrer, una oportunidad única para empaparse del conocimiento y habilidades de sus compañeros. En 2024 buscará dar el salto a profesional, pero antes tendrá que lidiar con esta primera entrevista.

Sparring oficial del equipo español de Copa Davis. ¡Suena bien!

¡Suena muy bien! Estoy muy contento con la experiencia, es algo muy bonito de vivir, pero espero volver algún día como jugador oficial del equipo. El trato aquí es increíble, no tengo palabras para describirlo. Ha sido una oportunidad que me ha dado la RFET para experimentar un sueño.

¿Qué estás aprendiendo?

Muchas cosas, pero destacaría los hábitos de los jugadores: ser puntuales, comer bien, entrenar concentrado en cada bola, etc. De David (Ferrer) estoy aprendiendo mucho, hace prácticamente nada que dejó el tenis, mi primer entrenamiento con él fue como estar en shock. Con el paso de los días voy cogiendo más confianza con ellos, así que todo está saliendo súper bien.

El otro día, durante un entrenamiento, me fijé que todos se acercaban a ti a darte alguna corrección. No debe ser fácil tampoco.

El primer día fue así, estaba tan tenso que no me podía ni mover (risas). Claro, es que te viene David y te dice: ‘Mele, desde la primera bola tienes que estar centrado’. La sensación en ese momento es que no puedes jugar, se te paran las piernas de la tensión (risas). Ahora que ya han pasado unos días me noto más tranquilo, comentamos más cosas. Si ahora viene David o viene Roberto (Bautista) es mucho más en confianza, todo lo que me digan es por mi bien, para crecer y mejorar mi tenis. Me tomo sus consejos de la mejor manera posible.

Tema ‘novatadas’. ¿Te han liado alguna?

Lo han intentado.

(Risas)

Casi me hacen bajar vestido de traje a una cena normal. Tampoco hubiera quedado mal, pero hubieran sido risas. Pero bueno, todavía queda mucha semana, veremos…

Esta temporada te hemos visto disputando los Grand Slam Junior, otra experiencia a recordar.

Ha sido increíble, algo único. De hecho, ya no voy a volver. Es verdad que los resultados tampoco han sido muy favorables, pero el hecho de haberme puesto en la piel de algunos profesionales que compitieron en esas mismas pistas ya lo hace una experiencia indescriptible.

¿Algún encuentro que te dejara sin habla?

Con Carlitos (Alcaraz), mismamente. Estábamos todos en el mismo vestuario: Tsitsipas, Medvedev, Sinner, Ruud o de repente Novak Djokovic saliendo del baño mientras yo me iba a la ducha (risas). Son momentos surrealistas.

En enero cumplirás 19 años, ¿estás listo para dar el salto a los Futures?

Por supuesto, estoy preparado para empezar a jugar con regularidad los torneos Futures de 15.000 y 25.000, lo que venga. Me veo con nivel, lo que me falta por mejorar se irá cubriendo con el tiempo, aunque tampoco hace falta que sea ya mismo. Tengo que ser exigente conmigo mismo, es bueno tener esa ambición de querer meterte ahí arriba, pero tienes que ser paciente hasta que llega ese momento.

¿Cuánta paciencia hace falta para no compararse con Alcaraz?

Lo de Carlitos es diferente, es como un toque mágico. Ha venido un brujo y le ha tocado con la varita en la cabeza, es único, un jugador muy especial. Aquí estoy conociendo a jugadores como Zapata, Ramos o Bautista que son súper trabajadores, gente que desde el minuto uno ha tenido que trabajar como verdaderos locos hasta llegar al top100. Así es como se han ganado la vida.

Cuéntame un poco tu estructura de trabajo.

Ahora mismo entreno con Juan Lizariturry y Juan Alberto Viloca, además de mi preparador físico, Quim. Llevo dos años y medio en el TEC de Barcelona, un proyecto gigantesco con objetivos muy altos. Estamos consiguiendo que salgan muy buenos jugadores de allí, el ambiente allí es inmejorable.

Tú eres de Mallorca, ¿la echas de menos?

No está muy lejos, pero Mallorca siempre será mi isla, la quiero mucho, es un privilegio vivir allí. Reconozco que el tráfico de Barcelona no me gusta nada (risas), pero es una ciudad que tiene mucho encanto. Al final es una ciudad muy emblemática, no te falta de nada.

Lo de tu isla con el tenis es otra cuestión de brujería…

Hay mucho agarre al tenis, somos muy fanáticos al deporte, ya se puede comprobar con Don Rafael Nadal.

Moyá, Nadal, Munar… tú podrías ser el próximo eslabón.

Me gustaría, la verdad (risas). Con trabajo, esfuerzo y dedicación todo es posible. Al final puede que no llegues, nadie te lo asegura, pero al menos quedarte tranquilo por haber dado tu 100%.

Además del tenis, ¿tienes alguna otra ocupación?

Este año voy a empezar un grado medio online de Comercio y Marketing, así que tendré que compaginarlo con el tenis. Un doble esfuerzo, pero me apetece mucho.

¿Tú tienes claro que quieres ser profesional?

Totalmente.

¿Cuándo tomaste esa decisión?

Te diría que desde el primer día que cogí una raqueta de tenis, en Mallorca. Fue tal la sensación que deseaba que este fuera mi deporte.

¿Quién te puso esa raqueta en la mano?

Es una historia curiosa. Estaba en clase de educación física, en el colegio, y teníamos que tirar una pelota contra un muro y cogerla sin que cayera. Los otros niños veías que era un poco desastre, la pelota iba para un lado, para el otro… pero yo la tiraba y la cogía todo el rato, a la primera, súper fácil. Solía jugar de portero en el fútbol, pero ese día mi profesor me dijo: ‘Tú deberías jugar al tenis’. Al mes siguiente entré en un club de tenis y empecé con esto, recuerdo que fui con unas zapatillas de fútbol (risas). De no haber sido por aquel profesor, no habría jugado al tenis en mi vida.

¿Siempre fuiste un adelantado con el tenis?

Siempre era el pequeño de la clase, el resto eran mayores que yo, hasta que a los 12-13 años pegué un salto muy grande, ahí empecé a entrenar con los chicos de 16-17 años. En ese momento era el peor de todos, pero en el fondo de mi corazón sabía que realmente era el mejor (risas). Soy muy competitivo, me lo tomo todo muy a pecho.

¿Y dentro de la pista?

Me gustaba mucho hacer dejadas, tirar el slice, subir a la red, etc. Eran cosas muy poco habituales en aquel club, cosas que ninguno de los otros chicos hacía. Ahí me di cuenta que quizá podría dedicarme a esto, pero necesitaba tomármelo mucho más en serio. Entonces aposté por un cambio radical e irme a Barcelona con 16 años.

Duro.

No es fácil, pero a mí siempre me ha gustado estar solo, gestionar mis asuntos personales con la mayor independencia. Si voy a llegar a vivir de esto será por mí mismo... y por supuesto, por la ayuda que mis padres me han dado durante todos estos años.

¿A qué le tienes miedo?

(Piensa) A las lesiones, una lesión con la que te digan: ‘No puedes seguir más’. O una lesión que te haga estar un año parado. Por suerte nunca he tenido lesiones graves, toco madera para seguir así. Lo máximo que estuve fueron tres meses parado por apendicitis.

Eso también da miedo.

Me pasó volviendo de un torneo en Colombia, en el mismo avión, me empezó a dolor mucho la barriga. Le insistí tanto a mi entrenador que terminaron llamando a un doctor en el mismo avión. Creo que nos tuvimos que parar en Puerto Rico, pero yo preferí aguantar hasta llegar a Barcelona. En cuanto llegué, me operaron.

¡Vaya historia!

Sí, sí. Pasé mucho miedo, la verdad, no sabía lo que tenía. Después de operarme me dijeron que había tenido mucha suerte, porque podía haber sido una peritonitis.

¿Qué te ilusiona de todo lo que conlleva ser un tenista de élite?

(Piensa) Pues mira, algo muy básico. Cada vez que vas con tus padres a cenar a un restaurante, normalmente son tus padres los que pagan. Querría que llegase el día de tener mi propio dinero y decirles: ‘No, hoy pago yo’. O si mi madre se quiere comprar algo: ‘No, esto te lo pago yo’. Sería algo increíble para mí.

Se te ve un chico muy familiar.

Mi familia me ha ayudado muchísimo desde pequeño, también mis amigos de Mallorca. Siempre me están apoyando, mandando mensajes o llamándome. Todo esto lo valoro mucho.

Pues vamos ya con la ronda rápida. ¿Estás listo?

¡Dale!

Un torneo.

Wimbledon. Me gustó mucho la hierba cuando fui.

Un golpe.

El revés.

Una superficie.

La tierra batida.

Un ídolo.

Rafa Nadal.

Un referente.

David Ferrer.

Una manía.

Me toco mucho las caderas cuando juego, me doy golpes. No sé por qué, lo hago sin pensar, me sale solo.

Una anécdota en el circuito.

Una vez, jugando un torneo en Egipto, iba perdiendo 5-4 y 15-40. Arriesgué tirando dos primeros con segundo saque, uno de ellos fue un ace. Acabé ganando el torneo y no entendía nada. No me lo podía creer.

Un partido que recuerdes ver por televisión.

La final del US Open 2011, Nadal-Djokovic. Creo que fue el primer partido de tenis que vi por televisión.

Un hobby.

Jugar a la Play Station.

La canción que te pones antes de entrar a un partido.

Ahora mismo... ’Holanda’, de Jhayco.

Un objetivo de cara al año que viene.

Entrar en el top500 del ranking ATP.

Un sueño por cumplir.

Entrar en el top20 del ranking ATP.

Puestos a pedir, mejor top10, ¿no?

Pues venga, top10 (risas).

¿Me dejas meterte en un lío?

... a ver, a ver.

Dentro del equipo esañol de Copa Davis, ¿quién es el más bromista?

Marcel Granollers o Alejandro Davidovich.

El más serio.

Roberto Bautista.

El más profesional.

David Ferrer.

El más perezoso.

Uyyy… yo creo que Davidovich, sí (risas)

El que más te haya sorprendido.

Bernabé Zapata. Parece un chico súper serio y en verdad es alguien súper abierto y agradable.

El más enganchado al teléfono móvil.

¿Enganchado al móvil? Pues diría que yo (risas)

El más estricto con la dieta.

Todos, ahí no falla ninguno.

Pues el menos estricto con la dieta.

Yo (risas).

Mañana David te dice que tienes que jugar el doble contra Serbia, ¿a quién eliges de pareja?

Marcel, sin duda, es el mejor doblista.

¿Estará España en la Fase Final de Málaga?

¡Seguro! Confío plenamente en este equipo, sé que van a dar el 100% y yo estaré ahí para animarles.

  • Crédito de las fotografías: @RFET