Jannik Sinner y Alexander Zverev se ven las caras en una final de Wimbledon 2026 apoteósica. El historial reciente entre ambos es un argumento de peso para que muchos espectadores no sientan un especial atractivo por este encuentro: los últimos nueve duelos han caído siempre del lado del italiano, y el germano lleva seis citas sin sacarle ni tan siquiera un set, motivos para no confiar demasiado en él...
Pero hablamos, al fin y al cabo, del número uno y (nuevo y flamante) número dos del mundo. De los dos tenistas con más puntos ganados esta temporada. Del campeón defensor de Wimbledon y del último campeón de Roland Garros. De los dos primeros cabezas de serie. Es, en definitiva, un choque de dos pegadores letales, dos tenistas que buscan imponer su ritmo, letales y mortíferos con el saque y con una magnífica racha positiva a sus espaldas. El favorito es Sinner, pero la liberación mental de Sascha en París debería conducirnos a un partido más apretado que anteriores citas... ¿o no?
Alexander Zverev, ante la oportunidad de hacer historia en Wimbledon: será el más difícil todavía
Ningún jugador en la Era Open logró ganar sus dos primeros Grand Slam de manera consecutiva. Tras estrenarse, Andy Murray y Daniil Medvedev volvieron a una final apenas meses después, pero sus aventuras se quedaron en esta instancia: Sascha, por si fuera poco, es el primero que les iguala a través de dos superficies diferentes. Hay un lugar en el Olimpo reservado para Zverev en caso de llevarse el gato al agua, logrando un hito inédito y confirmando que ya pertenece al trío o cuarteto de la cabeza de la clasificación.
Se enfrenta, eso sí, a su bestia negra. Nadie le lleva más al límite que Jannik Sinner en una cancha de tenis, si bien sus resultados en partidos en pistas rápidas le otorgan algo más de esperanza. Duelos cerrados en Cincinnati y Viena en el pasado 2025 pueden ser el esquema en el que fijarse de cara a tener opciones: la primera gran clave, sin duda, está en el porcentaje de puntos ganados con el primero que obtenga el alemán.
¿Por qué han neutralizado Alcaraz y Sinner tan bien a Sascha históricamente? Porque le reducen el puñado de puntos gratis que obtiene a través de su saque a mínimos desesperantes, quitándole el colchón con el que se siente cómodo para ejecutar un tenis algo más agresivo desde el fondo. Sin la red del servicio, Sascha es vulnerable: Jannik ya convirtió su saque en Madrid o Indian Wells en la nada más absoluta, como si fuese el primer paso de un plan que luego se basa en martillear desde la línea de fondo sin piedad.

El alemán promedia en torno al 80% de puntos ganados con el primer saque en este Wimbledon, un gran dato que, eso sí, nace de duelos ante rivales que no tienen en la devolución su gran arma. No es lo mismo sacar ante Fery, Lehecka o Fritz que ante Jannik, experto, además, en dar el golpe cuando y donde más duele. Necesita Sascha una precisión de cirujano y una gran variedad para que el italiano jamás encuentre patrones que leer... y a partir de ahí, claro, la derecha entra en acción: estar dubitativo con este golpe neutralizará cualquier ventaja que se pueda granjear con el primer saque.
Sabemos que el revés del germano es una roca, pero es el drive el que desbloquea todo su potencial. Sinner lo buscará con ahínco en momentos importantes, una instancia en la que debe aparecer el Sascha post Roland Garros: agresivo, atreviéndose con el bote pronto, soltando la mano e incluso tratando de cambiar de ritmo con paralelos. Si su drive deja bolas cortas, perderá todas las batallas: si aguanta el tirón, podría encauzar el duelo hacia el único guion en el que podría llevarse la victoria, el de un duelo muy igualado, de poco ritmo, con turnos de servicio rápidos, algún que otro tiebreak y en el que colarse por la mínima rendija para trasladar toda la presión a Jannik. Ahí, el italiano no suele dudar... pero con todo el favoritismo de su lado y la 'obligación' de cazar un Slam esta temporada, quizás sea el único hueco por el que pueda partir Zverev.
Jannik Sinner, el número uno del mundo que está a un paso de defender corona: ¿quién le puede ganar?
El Jannik Sinner que vimos ayer ante Novak Djokovic fue una máquina cuasiperfecta. Una absoluta máquina de conectar golpes ganadores desde cualquier lado de la pista. Un robot sin sentimientos al saque capaz de ajustar su primer golpe a márgenes inimaginables. El mismo Nole se vio asombrado por la precisión y variedad de los servicios de Jannik, que amenaza desde cualquier posición y apenas dejó al serbio en ¡una! bola de break.
Comenzar por ahí será asentar los pilares de una casa fuerte, sin miedo a vientos y tempestades. El servicio ha sido su mayor aliado a lo largo de estas dos semanas, superando los tres dígitos de aces y manteniéndose más allá del 85% de los puntos ganados con el primero. Dada su explosividad y buen estado de forma físico, la batalla saque-resto parece estar en sus manos... y si esa versión con el servicio aparece, pocas alternativas a la derrota puede encontrar Zverev.
Desde el fondo de la pista, maniatar la derecha de Sascha será el mandamiento número uno del italiano, que afinó su golpe de drive en la última ronda hasta hacerlo verdaderamente letal. Abrir pista con el revés paralelo para luego encontrar la zona central y atacar la red sin miedo, dejando ver al germano quién manda, ya ha sido una táctica habitual en el tenis del transalpino en sus últimos duelos ante Sascha... y nada le impide volver a hacerlo aquí, en una final, instancia donde tiene mucha más experiencia que su rival y donde ya ha demostrado aplacar los nervios sin ningún viso de problemas.

No se han enfrentado nunca en hierba, pero el italiano parece encontrar su mejor versión en el césped. Su éxito está basado en la misma fórmula que tenía el propio Novak Djokovic, a quien derrotó ayer: tratar al pasto como una pista de cemento, deslizando sobre ella como si se pusiera los esquís, ganando así dos segundos extra en cada desplazamiento, y encontrando un equilibrio en su juego de piernas y apoyos que le hace estar siempre preparado para saltar sobre su rival como si de un tigre se tratara. Si a eso le sumas un nivel de precisión en el saque digno de los John Isner o Milos Raonic de la vida... ¿quién puede ganarle en una final como ésta?
Apenas algo más de un día para una final que definirá el destino de una temporada: o encumbra a Zverev como doble campeón de Grand Slam (qué cambio con respecto a hace cuatro meses, lo que hace la confianza y sentirse por fin ganador) o le da a Jannik Sinner el Grand Slam que lleva buscando toda la temporada (y que, incluso, uno siente que 'necesita': qué duro sería irse de vacío en plena madurez tras dos Grand Slams sin tu gran némesis). Wimbledon dictará sentencia muy pronto... y nosotros estaremos para verlo.

