Los genios tienen el instinto de crear cosas distintas al resto de forma prácticamente habitual. Convierten en cotidiano ramalazos de brillantez, hacen rutina cosas inimaginables para el resto de los mortales. Cuando Federer llegó a Cincinnati, allá por el año 2015, se decidió a sumar a su legado un golpe distintivo: el SABR.
SABR. Sneak Attack By Roger. Es curioso: muy pocos saben o recuerdan de qué forma nació este nombre, pero su invención resulta tan orgánica como el tenis del propio Roger Federer. Salió de forma natural, casi por instinto. Hace ya ocho años de aquello, pero muchos aún recuerdan aquella genialidad que puso patas arriba el mundo del tenis, provocando respuestas de nombres como Boris Becker, John McEnroe y su gran rival aquella temporada, Novak Djokovic. ¿En qué consistió el SABR? ¿Tuvo continuidad más adelante? ¿Qué generó en sus compañeros de circuito y cómo contribuyó a una de las semanas más perfectas de la carrera de Roger Federer? Todo ello lo hemos desmenuzado, en forma de historia, en nuestro canal de Youtube.
UN INVENTO CON UN OBJETIVO: GANAR TIEMPO Y SER MÁS AGRESIVO
Allá por 2015, Federer recogía los frutos de su colaboración con Stefan Edberg. Con el sueco compartiendo labores de mando junto al perenne Severin Luthi, Roger se propuso ganar tiempo, buscar un estilo menos exigente para su físico y edad y, así, volver a tomar el control de todos sus partidos. De entre todas las armas que disponía a su alcance, se sacó de la chistera una variante que aún no estaba en su arsenal, un delicioso sobrepique o bote pronto sobre el servicio del jugador rival que le colocaba cerca de la red antes de que su oponente pudiera responder. Un resto prácticamente sobre la línea de saque que tuvo una acepción ya de sobra conocida para el mundo del tenis: SABR.
Aquella invención tenía como objetivo aumentar la agresividad y el efecto sorpresa de Federer, segundo de a bordo de una temporada en la que solo Novak Djokovic intercedía en su camino en los grandes torneos. El serbio le robó finales como las de Indian Wells, Roma y Wimbledon, lo que obligó a Federer a buscar soluciones. La creatividad inagotable del suizo derivó en la invención del SABR que, a su vez, le permitió vivir una de las semanas más perfectas de su carrera en Cincinnati. No perdió ni un solo set, no cedió su servicio en ninguna ocasión, derrotó en semifinales y final al número dos y uno del mundo, respectivamente, alzó un nuevo título de Masters 1000, se cobró una pequeña revancha sobre Djokovic y demostró que de su raqueta todavía brotaba muchísima magia. En cada partido empleó el SABR con más éxito que decepciones, sin llegar nunca a 'sobreutilizarlo', basándose únicamente en su instinto para seleccionarlo.
BECKER Y COMPAÑÍA REACCIONAN
El SABR pasó a estar en boca de todos, incluido en la de Boris Becker, por aquel entonces entrenador de Djokovic. El alemán no puso paños calientes y tildó a este nuevo golpe de "un poco irrespetuoso" hacia el servicio de sus rivales, lo que generó un cruce de declaraciones entre el germano y Roger en plena disputa del US Open 2015. Tampoco Nole quiso dar su opinión sobre un golpe que le martirizó durante la final de Cincinnati, pero ante el que supo ajustar su tenis de cara a una nueva final de Grand Slam en una de las mayores rivalidades de la historia del deporte. Ese partido, sin embargo, es una historia bien diferente: si quieres conocer más datos sobre la semana perfecta de Federer, el efecto SABR en el circuito y aprender de qué forma nació, no dudes en ver nuestro vídeo en Youtube. ¿Qué opinas tú del SABR? ¿Crees que podría revivir a través de algún jugador del circuito actual?

