Se avecinan dos semanas de emociones desatadas y gran tenis en el US Open 2022, uno de los torneos de Grand Slam, a priori, más abiertos e impredecibles que se recuerdan. Las ausencias de Zverev y Djokovic no allanan el terreno para considerar que haya un jugador por encima del resto que llega con más garantías de éxito, aunque Rafael Nadal y Daniil Medvedev acumulan un bagaje que debe darles crédito, lleguen como lleguen.En cuanto a las mujeres, cualquier cosa puede pasar, aunque Simona Halep, por su experiencia y sensaciones, así como la número 1 del mundo, por el mero hecho de serlo, como es Iga Swiatek, gozarán una atención especial. No sería extraño que proliferaran las sorpresas, como lo han hecho en los grandes torneos previos en esta gira, aunque un escenario como Flushing Meadows y el hecho de jugar a cinco sets, dota de mayores posibilidades a los mejores para demostrar su condición.
Nadal y Medvedev, por encima de una segunda fila tan amplia como talentosa
Sería una necedad por nuestra parte ser tan cortos de miras como para considerar que una aproximación mejorable de ambos jugadores a este torneo reduce su nivel de favoritismo. El peso de la historia impulsará a un Rafael Nadal cuya derrota en Cincinnati no habrá sido más que un acicate para entrenar aún más duro estas semanas. El balear aspira a iluminar al mundo con otro de sus milagros, reduciendo a esa versión mágica de los Grand Slams con la que es capaz de sobreponerse a cualquier obstáculo e imponer su nivel. Serán las claves las dos o tres primeras rondas, en las que la falta de ritmo competitivo puede afectarle, pero si es capaz de desplegar un buen tenis, su confianza irá en un aumento y será un coloso casi inabordable.
Uno de los que ha demostrado poder vencerle en máximos escenarios es Daniil Medvedev. El actual número 1 del mundo llega a Nueva York con menos certezas que los años precedentes, teniéndose que conformar con el título en Los Cabos. Sus derrotas ante Kyrgios y Tsitsipas no entrañan una gravedad extrema y da la sensación de que está listo para demostrar el motivo por el que lidera la clasificación, reafirmándose como un jugador colosal. La presión de ser el defensor del título y buscar su permanencia en la cima del ranking ATP pueden ser tanto un motivo de presión como de motivación.
Por detrás de ambos, los dos jugadores que han de ser mencionados como con más posibilidades son Carlos Alcaraz y Stefanos Tsitsipas. Están en el top-3 de la Race, han acumulado muchos partidos ganados y títulos esta campaña, y ostentan una ambición tremenda. El español no llega en plenitud de confianza tras sus últimas derrotas, pero es preciso banalizarlas y poner en valor lo que hizo en la primera mitad de año. Las experiencias recientes le habrán hecho aprender y volverá a Flushing Meadows, el lugar de su despegue, con la consideración de estrella rutilante que tiene la capacidad, no la obligación, de luchar por la gloria. Por su parte, el griego mostró un excelso nivel en Cincinnati y siempre es un feroz competidor, capaz de grandes cosas. No ha rendido al nivel esperado en Grand Slams este año y querrá cambiar esa situación.
Si bien es cierto que estos cuatro jugadores pueden tener ese plus de intangibles que les otorguen algo más de favoritismo, no se puede descartar a otros, como Casper Ruud, Cameron Norrie, Jannik Sinner, Hubert Hurkacz o Félix Auger-Aliassime. Todos ellos están rebosantes de talento, pero les falta aún algo de empaque como para figurar entre los máximos candidatos a la gloria en Nueva York. También hay otros nombres a tener en cuenta, como Andrey Rublev, Matteo Berrettini y, cómo no, los vencedores de los grandes torneos de la gira, como son Pablo Carreño, Borna Coric y Nick Kyrgios. Todos ellos parecen optar más a dar un susto a uno de los mejores que al título, como también le ocurre a la gran esperanza local: Taylor Fritz.
Swiatek y Halep, ligeramente favoritas en un mar de incertidumbre
No es descabellado decir que, en el torneo femenino, hay 128 favoritas al título. Para unos es una señal de inconsistencia de las mejores, mientras que para otros, muestra con claridad el enorme nivel medio existente. Como siempre, puede verse el vaso medio lleno o medio vacío, pero lo que está claro es que hacer pronósticos es casi una quimera. A pesar de ello, si se atiende a la experiencia, intangibles de campeona y sensaciones recientes, Simona Halep ha de ser considerada como una firme candidata a la gloria. Su título en Toronto mostró a las claras la tendencia al alza de los últimos meses, desde que fichó por Mouratoglou, y le hacen una rival temible para cualquiera.
Además de ella, Iga Swiatek ha de ser percibida como favorita, por mucho que en los últimos torneos haya recibido severos varapalos. Lo que hizo en la primera mitad de año se antojaba imposible de mantener, pero tiene las armas necesarias como para reencontrarse con una gran versión de su tenis en este torneo. A partir de ahí, muchas opciones que han de ser divididas por estilos; si consideramos que tenistas polivalentes y de buena capacidad defensiva serán las prevalezcan, mujeres como Daria Kasatkina, Ons Jabeur, Cori Gauff, Maria Sakkari o Jessica Pegula podrían estar en la nómina de candidatas. Por el contrario, si se piensa que pegadoras natas pueden desbordar, nombres como los de Petra Kvitova, Aryna Sabalenka, Elena Rybakina o Madison Keys tendrán que ser tenido en cuenta.
Pocas garantías de éxito ofrecen algunas miembros del top-10, como son Kontaveit, Badosa o Muguruza, algo que se puede extender a las dos grandes sensaciones del pasado año, como fueron Emma Raducanu y Leylah Fernández, que llegan faltas de confianza. Caroline García buscará prolongar su buen estado de forma y no hay nada que le impida soñar con la gloria, en un torneo en el que Serena Williams será gran protagonista, al efectuar un "The Last Dance" que garantiza emoción y coraje, pero no parece que pueda ofrecer opciones de éxito rotundo.

