"The Queue es una práctica arcaica, incómoda y desfasada"

Con miles de personas acudiendo al torneo cada día para hacer la famosa "cola", nos paramos a analizar el sentido de esta práctica propia de otro siglo en Wimbledon.

Jose Morón | 30 Jun 2026 | 18.06
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"The Queue es una práctica arcaica, incómoda y desfasada". Foto: Getty
"The Queue es una práctica arcaica, incómoda y desfasada". Foto: Getty

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Con el inicio de Wimbledon vuelven a verse imágenes clásicas de lo que es este torneo, como la histórica The Queue. Reconozco que no es de mi agrado esta práctica y que no le encuentro el sentido romántico y especial que tanta gente le da. Desde mi punto de vista, es una práctica arcaica, incómoda y que está completamente desfasada.

Para el que no lo sepa, The Queue es una de las prácticas que ofrece Wimbledon para sus visitantes. En ella, se abren cada día unos cientos de entradas para las pistas principales a un precio reducido. Quien quiera optar a una de estas entradas debe hacer cola durante toda la noche y dormir allí, para ser uno de los primeros en la lista cuando se produzca el reparto.

¿Qué sucede? Que antiguamente servía con ir a las 4-5 de la mañana para entrar en un buen puesto. Ahora mismo, tienes que ir a dormir allí y acampar durante toda la noche en una de las tiendas, con lo que eso supone. Gente que ha ido allí y ha vivido esa experiencia, nos cuenta lo mal que se pasa si te llueve, ya que terminas mojándote la ropa, incluso dentro de la caseta, por no hablar del frío.

No hay donde cargar tu móvil y hay apenas un par de baños para las más de mil personas que allí se agolpan cada día. Obvio, sin duchas, solo baños, que cuando pasan varias horas el olor tira para atrás a más de uno, según nos cuentan. Encima, si te tiras más de una hora sin estar en tu puesto de la cola, por si quieres ir a comer o ir al baño y tardas más de lo debido, te echan y te quedas sin tu lugar.

La organización despierta a todos a las 4:30h-5h de la mañana, para que recojan las tiendas, y se pongan en la cola. El frío o la lluvia, si se da el caso, que toque en esos momentos, azotarán a los que estén haciendo cola hasta las 9-10 de la mañana. Los que tengan la suerte de conseguir una entrada para ver tenis en una de las pistas principales, lo harán con hambre, la ropa mojada, sin batería en el móvil, oliendo mal por estar más de un día sin ducharse y totalmente destrozado por apenas dormir un par de horas.

Alguno de los que ha ido nos cuenta que se quedaron dormidos en medio de los partidos y que no se termina de disfrutar la experiencia al estar tan destrozado en cuanto a energía.

 

 

The Queue: Una experiencia más propia para los británicos

En cambio, los británicos defienden el sentido de The Queue, asegurando que es más una práctica hecha para ellos, ya que pueden ir y venir de sus casas con mayor comodidad, hacer algún relevo o estar algo más cómodos. Al final, ellos han crecido con esa práctica y lo tienen mamado desde pequeñitos, por lo que lo encuentran algo propio de su cultura tenística.

En pleno 2026, donde existen colas virtuales y donde se exime a la gente de tener que pasar por esa experiencia, a veces demasiado incómoda, no se entiende que aún mantengan algo como eso. Entendiendo que forma parte de la experiencia de lo que es Wimbledon, y que es algo opcional, no deja de ser algo más propio de otro siglo, que no algo que pueda aceptar un chaval más joven que quiere ver deporte, no pasar hambre, sueño y frío para conseguir una entrada.

Los que vienen de fuera, además, lo tienen más complicado, ya que cargar con todo lo que supone irse de camping para ver tenis, no deja de ser algo demasiado cómodo. En líneas generales, parece más una práctica para británicos que no para el resto de aficionados, aunque como siempre se suele decir, hay gustos para todos los colores y habrá gente que lo considere interesante y lo haga, y otros a los que esto les eche para atrás.

Supongo que es un clásico: o lo amas o lo odias, de manual. No sé en qué bando te encontrarás tú, si has llegado a leer esto hasta el final. Yo, desde luego, tengo muy claro que si quisiera ir a Wimbledon no pasaría por The Queue para comprar una entrada. Ni ahí ni en cualquier otro torneo. Supongo que no será una experiencia hecha para mí.