Medvedev escapa del abismo ante un brillante Aliassime

El ruso remontó una desventaja de dos sets en contra y levantó una pelota de partido para meterse en semis del Open de Australia 2022.

Diego Jiménez Rubio | 26 Jan 2022 | 14.31
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Daniil Medvedev gana a Aliassime. Foto: gettyimages
Daniil Medvedev gana a Aliassime. Foto: gettyimages

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Batalla de poder a poder la que se respiró en el duelo entre Félix Auger- Aliassime y Daniil Medvedev en estos cuartos de final del Open de Australia 2022, un partido que se recordará durante mucho tiempo por la calidad del encuentro y el desafío mayúsculo de un joven predestinado a la gloria y un animal competitivo como el ruso, deseoso de defender su favoritismo. El duelo de estilos hizo vibrar a los espectadores de una Rod Laver Arena entregados a la lucha de ambos jugadores, que terminó derivando en victoria a favor de Medvedev por un resultado de 6-7 (4) 3-6 7-6 (2) 7-5 6-4.

El festival de tenis que ofreció Aliassime empezó a intuirse ya desde los compases iniciales del primer set. Una sensación de confianza inusitada en sus posibilidades y sensaciones de confort en todos sus golpes es lo que derrochaba el canadiense, impetuoso en sus ataques de drive e inteligente a la hora de seleccionar los tiros. Lejos de precipitarse, Félix encontró la manera de llevar la iniciativa en los intercambios sin tener que invertirse demasiado de drive ni asumir riesgos excesivos, mientras que Daniil aguantaba el tirón. Se vio abocado a jugar demasiado pasivo, recluido de fondo de pista y sin que sus golpes consiguieran sacar de la línea de fondo a su rival. Consiguió tirar de experiencia y galones para recuperar el break perdido en el undécimo juego y abocar el set a un tiebreak agónico, en el que una doble falta a destiempo y buenos tiros de Félix, decantaron la balanza en favor de éste último.

Félix bordó el tenis durante todo el encuentro y Medvedev respondió con garra e inteligencia

Quizá lo más sorprendente del encuentro se dio en el arrannque de un segundo parcial en el que muchos podrían esperar una bajada de nivel del canadiense que propiciara la reacción de Medvedev. Nada más lejos de la realidad. El canadiense siguió bordando el tenis con un nivel insospechado y dio un zarpazo letal rompiendo el saque de su contrincante a las primeras de cambio. La perfección de su tenis fue tal que se explica claramente con los 15 golpes ganadores que conectó, merced a su excelsa movilidad por la pista y a una facilidad insultante para arrebatar la iniciativa a un desbordado Daniiil, que no tuvo margen de reacción en todo el set.

Flotaba por la pista. Ver a un deportista de élite en ese estado de gracia es un placer inaudito para todo espectador y una tortura para su rival. Medvedev se veía sin argumentos también en la tercera manga, incapaz de dar un paso adelante, errático con el saque y sin ver ningún tipo de resquicio por el que colarse y enfangar el partido. Eludió una bola de break a las primeras de cambio, pero lejos de encontrar en eso un punto de inflexión, siguió viendo cómo el canadiense le imposibilitaba imponer su ritmo. En el noveno juego se vio con un 0-30 abajo, pero consiguió levantar esta situación crítica con una buena gestión de las emociones y asumiendo riesgos con el segundo saque. Pero Félix no bajaba el pistón y redoblaba su maestría con el saque, torturando a uno de los mejores restadores del mundo.

Se llegó a un tiebreak que tenía cariz de ultimátum para ambos; el ruso necesitaba ganarlo para sobrevivir, pero Aliassime era consciente de que tenía que materializar ya en forma de victoria su buen hacer si no quería dar alas a un gigante competitivo como Medvedev. Emergieron de repente todos los intangibles de campeón del ruso, que metió una marcha, presionó a su rival y provocó que cometierra cuatro errores de drive que acabaron por condenarle.

Aliassime dispuso de una bola de partido en la cuarta manga, resuelta con saque directo por Medvedev

La tensión se respiraba en el ambiente en el cuarto set, Daniil subió su intensidad y empezó a carburar con su revés paralelo, capaz de desarbolar a cualquiera, pero no conseguía inquietar los turnos al saque de su rival. Aliassime se topó con un problema serio en el noveno juego, cuando tuvo que afrontar una bola de rotura en contra después de ver cómo el ruso hacía defensas numantinas. Lo solventó con un saque directo y terminó manteniendo el saque con solvencia. Se presentó al décimo juego sabiendo que estaba ante una oportunidad única y con 30-30 el ruso cometió una doble falta. Lejos de amilanarse, Medvedev reaccionó y con dos puntos de saque y un remate definitivo, puso el equilbrio en el marcador de nuevo.

Destapó el tarro de las esencias el jugador ruso en el tramo final, consiguiendo puntos inolvidables y mostrando con claridad sus credenciales para ser un jugador histórico. Hizo break con un equilbrio sublime entre defensa y ataque, y sostuvo la reacción visceral de Aliassime en el duodécimo juego, cuando el canadiense dispuso de un revés a media pista claro para ponerse con punto de rotura a favor. Medvedev hizo un ejercicio de supervivencia absoluta y elevando su tenis, pero también su garra y coraje, llevó el encuentro al desenlace agónico de un set definitivo.

Medvedev terminó con 64 ganadores y 75 errores no forzados; Aliassime con 49 y 53

No hubo que esperar nada para que se desataran las hostilidades y el tenis de máximo nivel brillara en la quinta manga. Puntos increíbles de uno y otro lado, carácter competitivo encomiable y alternativas constantes. Daniil salvó tres bolas de rotura en el segundo juego y salió tan reforzado moralmente que consiguió el break inmediatamente después. No le perdió la cara al encuentro el joven canadiense, cuyo esfuerzo honró a este deporte y supone el mejor aval para pensar en él como un gran campeón a corto plazo. Llegó a disponer de una bola de break en el octavo juego y tuvo luego un prometedor 15-40 cuando restaba para mantenerse en el partido. Pero Daniil Medvedev hizo el enésimo ejercicio de supervivencia del encuentro y pasa a semifinales del Open de Australia 2022, donde espera Stefanos Tsitsipas.