Rafa Jódar se acaba de despedir de Wimbledon 2026 en tercera ronda tras caer de manera sorprendente ante Shintaro Mochizuki en un partido para el olvido, donde cuajó un primer set magistral y luego se vino abajo de manera incomprensible para acabar cediendo por un marcador de 1-6 7-6(5) 6-4 6-4 tras 3 horas de partido.
El tenista español llegaba al torneo con dudas tras no disputar ningún partido en la gira de hierba por una lesión en el abdominal, por lo que jugó su primer partido profesional en esta superficie en el All England Club. Sin embargo, él mismo afirmó que estaba recuperado, y a pesar de no desplegar su mejor nivel en la ronda anterior ante Pablo Carreño se esperaba que subiese el pistón conforme fuese cogiendo rodaje, algo que solo se pudo ver en el primer parcial del encuentro. A partir de ahí todo se desmoronó, por lo que toca pensar en la gira de pista rápida en norteamérica y resetear.
Jódar comienza imparable ante Mochizuki
El partido comenzó con Jódar jugando a una marcha más que su rival, y fruto de ello fue un break tempranero que colocó al tenista español con 4-1 nada más comenzar, lo que le permitió jugar mucho más liberado y mejor que en el primer tramo de su encuentro ante Pablo Carreño hace un par de días. Tal era el ritmo del tenista español que Mochizuki solo se veía capaz de ganar puntos cuando le entraba un buen primero, lo que derivó en otro break más que sirvió en bandeja el primer set a Rafa por un cómodo 6-2 en apenas 28 minutos. Apabullante.
Era como si Jódar estuviese tocado por una varita. Todo lo que se jugaba, le salía. Derechas, restos de revés, dejadas... Estaba siendo un show en el que Mochizuki era otro mero espectador, y fruto de ello fue otro break nada más comenzar el segundo set con otro brutal resto de revés paralelo (el segundo que conseguía en ese juego). Sin embargo, quizás fruto de esa comodidad, Jódar se confió y cedió su saque de vuelta para devolver la igualdad al marcador.

Mochizuki da un giro de 180 grados al partido
El joven tenista español se tomó esto como toque de atención, aunque a partir de ese momento comenzó una guerra de breaks constantes en el que ninguno parecía dominar con el saque, algo inusual en hierba. Poco a poco, el tenista japonés fue dándole la vuelta a la dinámica del encuentro hasta el punto de colocarse con 5-3 y saque para cerrar el segundo set, pero Jódar se marcó un juego perfecto al resto para mantenerse con vida. Con 5-5 en el marcador, Mochizuki hizo un mal gesto tras un servicio y se quejó de su pierna izquierda, pero no fue a mayores y desplegó su mejor nivel en el tie break cerrando con una volea antológica.
A partir de ese momento Jódar se vino abajo, mientras que ahora era Mochizuki el dueño del partido y el que tenía el control de la situación. En el tercer juego del tercer set rompió el saque de Rafa en blanco y a punto estuvo de colocarse 4-1 y saque, pero Jódar logró frenar la sangría. El tenista español era una sombra del jugador que había arrasado con el nipón en el primer parcial, acumulando demasiados errores y colocándose en una situación crítica para sus intereses.
Sin embargo, en el peor momento de Rafa fue Mochizuki el que bajo el pistón, algo que aprovechó el español para devolverle el break e igualar el marcador a pesar de estar sufriendo de lo lindo. Los restos de revés de Jódar ya no entraban como antes, y así era muy difícil conseguir ponerse con ventaja en el marcador. De hecho, con 4-4 y saque cometió 3 fallos inexplicables seguidos que pusieron al japonés con 15-40, lo cuál no desaprovechó para volver a conseguir el break, cerrar la manga por 6-4 y dejar al Jódar contra las cuerdas.
Jódar se viene abajo y Mochizuki pasa a octavos
Llegados a este punto, su desconexión era total, y no tardó mucho Mochizuki en tener un 0-40 con 1-1 para poner pie y medio en la siguiente ronda. Todo estaba en contra para Jódar, pero como buen español sacó casta y corazón para no rendirse, logrando romper de vuelta con 2-3 en contra y alentando al público para que se volcasen con él. Lo que nadie se esperaba es que en el juego siguiente Shintaro volviese a romper, lo que fue el golpe definitivo al encuentro. A Mochizuki no le tembló el pulso, y acabó asestándole el 6-4 final.
Esta derrota duele sobre todo por cómo se produce, y por la diferencia de nivel mostrada por Jódar entre el primer set y el resto del partido. Un bajón que le ha costado pasar de nuevo a otros octavos de final de Grand Slam y que le dolerá durante varios días. Sin embargo, no hay que olvidar que es su primer año en el circuito, y que hasta Wimbledon no había jugado ni un partido profesional en hierba. Mirándolo con perspectiva, sigue siendo un gran resultado. Mochizuki, por su parte, jugó el partido que tenía que jugar, fue de menos a más y se mete por primera vez en la segunda semana de un major, donde se medirá al ganador del partido entre Jannik Sinner y Jenson Brooksby.

