En pocas palabras

Medvedev sufre un nuevo despropósito con una surrealista derrota en Wimbledon

Diego Jiménez Rubio | 3 Jul 2026 | 18.08
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Daniil Medvedev, decepción en Wimbledon. Foto: gettyimages
Daniil Medvedev, decepción en Wimbledon. Foto: gettyimages

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Hay derrotas que duelen y otras que invitan a preguntarse qué está pasando por la cabeza de un jugador. La de Daniil Medvedev ante Jan-Lennard Struff en la tercera ronda de Wimbledon 2026 pertenece claramente al segundo grupo. El ruso cayó por 7-6 (4), 7-6 (5) y 7-5 después de desperdiciar una sucesión de ventajas que hacen todavía más incomprensible su eliminación.

Los datos hablan por sí solos. Medvedev llegó a dominar el primer set con un break de ventaja, se colocó 5-2 arriba en el segundo parcial y, cuando parecía que el encuentro se le escapaba definitivamente a Struff, arrancó el tercero con un doble break de ventaja. Sin embargo, terminó perdiendo las tres mangas, incapaz de convertir ninguna de esas posiciones privilegiadas en un set a su favor.

El alemán completó un partido muy serio, encontrando un enorme rendimiento con el servicio y una derecha que hizo mucho daño durante todo el encuentro. Sin embargo, la sensación fue que Medvedev contribuyó decisivamente a su propia derrota. En cada momento clave aparecieron las dudas, los errores y una evidente falta de convicción que permitió a Struff mantenerse con vida hasta darle la vuelta al marcador.

Medvedev gozó de situaciones ventajosas en cada set frente a Struff

No es un episodio aislado. Desde hace meses, el ruso atraviesa una preocupante crisis de confianza que se hace especialmente visible en los Grand Slams. Aquel competidor prácticamente indestructible que convertía los partidos largos en un ejercicio de resistencia mental parece haber desaparecido. Ahora sucede justo lo contrario: cuando llegan los instantes decisivos, su tenis pierde claridad y su confianza se desvanece.

La derrota en Wimbledon no solo supone una nueva eliminación prematura. También confirma que el verdadero rival de Daniil Medvedev ya no parece estar al otro lado de la red. Mientras no recupere la fortaleza mental que le convirtió en campeón del US Open y número uno del mundo, será difícil volver a verle peleando por los títulos más importantes del circuito.