Shintaro Mochizuki, el japonés "bendecido" por Federer que desafía a Jódar

El japonés fue campeón júnior de Wimbledon hace siete años y será la nueva amenaza para Jódar en Londres. Esta es su historia.

Carlos Navarro | 2 Jul 2026 | 20.30
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Shintaro Mochizuki es el próximo rival de Jódar. Esta es su historia. Fuente: Getty
Shintaro Mochizuki es el próximo rival de Jódar. Esta es su historia. Fuente: Getty

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Cuando Shintaro Mochizuki levantó el título de campeón en Wimbledon Júnior 2019, el público nipón se relamía los dedos: habían encontrado al sucesor perfecto para Kei Nishikori. Tan rápido de manos como su gran emblema, con esa capacidad casi innata a la escuela asiática de abrir la pista y entenderla en todas sus dimensiones, en Shintaro había un brillo especial: también era capaz de subir a la red, de tirar de oportunismo y muñeca, de hacer cosas diferentes al resto.

El tenis moderno, sin embargo, castiga fuerte a aquellos perfiles de pocas revoluciones. Si la potencia no está, hay que trabajarse el doble las vías para conquistar puntos. Así se fueron desvaneciendo las esperanzas de Shintaro de transitar al profesionalismo con la fuerza de su etapa juvenil, perdido ante perfiles de mucha más masa muscular, de golpes que hacían temblar la pista mientras él tiraba de soluciones y recursos, muchas ocasiones, en vano.

Mochizuki fue 'bendecido' por Federer y ahora encuentra en Wimbledon la gran oportunidad de sorprender al mundo ante Jódar

Capaz de derrotar a Carlos Alcaraz en unas Finales ITF Mundiales (dentro de su etapa júnior, donde llegó a ser número uno del mundo), la formación que recibió Mochizuki fue de primerísimo nivel. Creció en la Academia IMG, la de Nick Bollettieri (el mismo lugar en el que lo hiciera Nishikori, en otro gran paralelismo), convencido de ser la nueva y reluciente esperanza del tenis japonés: nombres como Max Mirnyi le compararon desde muy pequeño con Fabrice Santoro, por su sensibilidad con la bola y su capacidad de aprovechar las cuatro esquinas de la pista...

Mochizuki es un tenista muy heterodoxo. Fuente: Getty

E incluso Roger Federer se deshizo en elogios hacia él: le eligió como sparring en las ATP Finals de 2019 y le dio un consejo que Shintaro nunca olvidará. "Federer es mi héroe y en aquellas ATP Finals pude entrenar con él. Fue un sueño, sientes que cuando golpea lo hace de forma increíblemente relajada. Mucha gente juega con fuerza y emociones, pero él simplemente golpea la bola con facilidad. Me ha enseñado que si tengo la oportunidad de jugar grandes eventos, que vaya a por ella", señalaba un Shintaro que siempre se ha mostrado predispuesto a buscar fases previas de Masters 1000 y Grand Slam.

Fue profeta en casa en 2023, cuando derrotó a Taylor Fritz para avanzar a cuartos de final en Tokio. Sin embargo, su irregularidad en superficies como la tierra batida y su incapacidad para enhebrar resultados ganadores de forma consistente le han relegado al circuito Challenger, cosechando sus mejores registros en las previas de Grand Slam. Ya ganó el año pasado un partido en el cuadro final de Wimbledon... y este año se ha superado, no dejándose ni un solo set ante Basing y Quinn para avanzar a tercera ronda sin perder un set (un añadido, además, a sus tres triunfos en la fase previa).

Ahora se medirá a Rafa Jódar sin ningún tipo de presión, sabiendo que la hierba es su superficie talismán, la que le permite aplicar ese tenis de "toda la pista" que le caracteriza. Uno de sus grandes atributos es su voluntad para subir a la red de manera constante: protagonizó 46 subidas a la red en segunda ronda y otras 34 en primera, un dato que nos transporta a otra época y que ilustra muy bien uno de sus pilares de su tenis. Su plan de juego ante el madrileño será claro: utilizar los ángulos para sacarle del centro de la pista, con el objetivo de achicar después los espacios en esos acercamientos a la media cancha.

Dejadas, ángulos cortos, bolas que caerán cerca del pasillo de dobles, invitaciones a la red... Shintaro buscará desplegar todo su arsenal, un tanto heterodoxo, para despejar la ecuación de Jódar y firmar la que sería sin dudas la mejor actuación de su carrera. Con el posible premio de medirse a Jannik Sinner en octavos de final (sería su primera segunda semana de un Slam), la presión no existe para un tipo que busca acercarse al top-100 (su mejor posición es la de #92 del mundo, un techo que a sus 23 años aún tiene a su disposición romper) y hacer historia en Wimbledon. ¿Lo logrará? Quizás otra llamada a Federer en busca de motivación no sería para nada mala idea.