La derrota protagonizada hoy por Daniil Medvedev en la tercera ronda de Wimbledon 2026 esconde lo que ya es un problema estructural e identitario en el ruso. Algo pasa con el Medvedev más reciente en los Grand Slams: solo ha pisado la segunda semana de un Major una vez en los últimos dos años (y fue vapuleado en octavos de final, en este Open de Australia, ante Learner Tien), quedándose cada vez más expuesto a los vaivenes y sobresaltos mentales que le azotan en diferentes escenarios.
En una temporada de luces y sombras, con actuaciones tan brillantes como la que firmó en Indian Wells ante Alcaraz, Medvedev se apaga en las grandes plazas. Derrotas en su debut en los últimos dos Roland Garros y en el Wimbledon y US Open del año pasado (y todas frente a jugadores de peor ranking), falta de energía y plan en su tenis, desconexiones grandes en los tramos finales de cada set... los síntomas y el diagnóstico son muy claros, y su caída ante Jan-Lennard Struff refuerza los pensamientos más pesimistas relacionados con el ruso.
¿Qué opina Medvedev de su derrota en Wimbledon?
Break arriba en el primer set. Break arriba en el segundo set. Doble break arriba (llegó a estar 5-2 y 0-30) en el tercer set. No importó: los plomos se fundieron y Daniil se apagó, una llama tan potente como débil en su ocaso. Resulta extraño que esto ocurra en los Grand Slams, el terreno donde más margen de maniobra tienen las mejores raquetas del circuito; en Medvedev parece generar un efecto inverso, como si estuviese convencido de que taimar a sus demonios mentales durante tanto tiempo es tarea imposible.

"Es decepcionante perder tras tener break en todos los sets. Se trata de encontrar soluciones para ganar, y yo no las encontré. Debería hacerlo mejor. No saqué como me hubiera gustado. No jugué como debería haber jugado en los tiebreaks. Él fue mejor en los momentos importantes. Mi temporada está siendo de altibajos constantes, con más puntos bajos últimamente. ¿Qué puedo decir? Que estoy decepcionado, porque sentía que podía hacerlo muy bien aquí en Wimbledon. No solo se trata de los resultados, sino del tenis que juegas. Sé que si juego bien puedo firmar grandes resultados. Hoy no fue el caso, y mi segunda ronda ya fue cuestionable. También hubo buenos momentos este año. Se trata de seguir adelante", apuntaba Medvedev a la hora de resumir su actuación en una escueta rueda de prensa.
¿Ha comenzado el declive de Daniil Medvedev?
El ruso forma parte de una generación encajonada entre el final (no tan final) del Big Three y la llegada de otros dos monstruos destinados a hacer historia (Alcaraz y Sinner). Han formado parte (y han sido las mayores víctimas) de un cambio silencioso pero impactante en cuanto a velocidades y potencia de golpeo; algunos contemporáneos parecen sentir que el tenis actual les ha dejado atrás (Tsitsipas), otros han aguantado en la cresta de la ola hasta encontrar su premio (Zverev)... y el ruso parece encontrarse en tierra de nadie.
Daniil Medvedev’s Grand Slam record since 2025 needs to be studied:
— Tennis Weekly Podcast (@tennisweeklypod) July 3, 2026
R2, R1, R1, R1, R4, R1, R3
4 first-round exits in his last 7 Slams and just one second week appearance. When will it end?
Supo reinventarse, buscó soluciones de manera incesante para salir del hoyo, cambió de entrenadores y recuperó parte de la identidad que le hizo ganar el US Open... pero no ha logrado la regularidad y consistencia para sostener esos picos de alto nivel. Y en los Grand Slams, por si fuera poco, parece que Daniil confía aún menos en sí mismo, una frase muy dura si la ligamos a un tipo que hizo de su 'poker face' la bandera de sus grandes éxitos. A su carrera aún le quedan varias temporadas, pero su taxativo estilo de juego, el hartazgo que muestra en su lenguaje corporal en ocasiones y la velocidad a la que juegan las nuevas generaciones están dejando a Medvedev, cada vez más, en fuera de juego. Su ocaso se intensifica en Grand Slams, las plazas donde se deja huella en este deporte... y no parece disponer Daniil de nuevas o distintas soluciones que nos brinden una película diferente. ¿Volverá el ruso a impresionarnos y ser una fuerza a tener en cuenta en los Majors? La respuesta nos la dará el tiempo, pero Medvedev no parece inclinar la balanza hacia el sí.

