Nadal y los posibles cambios en el calendario tras su positivo

El positivo por coronavirus obligará a Rafa a guardar cuarentena durante diez días. Analizamos en qué puede afectar esto a su preparación de cara al Open de Australia.

Carlos Navarro | 20 Dec 2021 | 16.16
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Rafael Nadal, en Abu Dhabi. Fuente: Getty
Rafael Nadal, en Abu Dhabi. Fuente: Getty

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Aún no hemos dado el pistoletazo de salida a la próxima temporada y el Open de Australia 2022 ya vive entre preocupaciones por los jugadores y jugadoras que quizás no viajen a Oceanía. Ya hay algunos que dieron su negativa a la obligatoriedad de la vacuna y que, por tanto, no acudirán al primer Grand Slam del año; sin embargo, la gran mayoría del circuito sí tiene la pauta completa de la inyección, lo cual hizo que descendiesen las incógnitas. Sin embargo, y con el aumento global de casos en Europa y la aparición de la variante Omicron, existe un nuevo halo de preocupación con respecto a los contagios. Varios de ellos han ocurrido en Abu Dhabi: allí se contagió Emma Raducanu, que se mantiene aislada hasta cumplir con los plazos establecidos tras contagiarse... y, justo a su vuelta de los Emiratos, Rafael Nadal también ha dado positivo.

Esto ocurre, evidentemente, con cierto margen de maniobra de cara al próximo Open de Australia. Los plazos aún son flexibles y el contagio se ha producido a semanas del inicio del primer gran evento, pero este positivo sí puede comprometer seriamente la viabilidad del plan de trabajo que había establecido el mallorquín. Si hacemos caso a su calendario inicial, que incluía la exhibición de Abu Dhabi, el torneo ATP 250 Melbourne 2022 y el próximo Open de Australia, la presencia de Rafa en el torneo de preparación disputado en suelo australiano se antoja algo más complicada. Todo dependerá de las consecuencias del virus, de la gravedad de sus síntomas y de cómo considere Rafa que debe prepararse.

No hay muchos detalles en su comunicado oficial, pero no es ningún secreto que Nadal deja todas las puertas abiertas. Desde mantener su calendario hasta renunciar a la gira australiana, todos los escenarios parecen imaginables. Así pues, analicemos en qué puede alterar el positivo por coronavirus cualquiera de los planes a trazar. En primer lugar, vayamos con las implicaciones hacia el calendario propuesto por el equipo de trabajo de Rafa.

Una vez disputado el torneo de Abu Dhabi, las sensaciones no han sido del todo malas, si bien indican que el evento emiratí era únicamente la primera piedra de toque de un largo proceso de reactivación tras seis meses sin competir a nivel profesional. Un buen inicio que dejó en evidencia los aspectos a recuperar (movilidad lateral y hacia delante) y las características que, con la evolución del tiempo, deben hacerse más visibles en el juego de Rafa (mayor agresividad y mejores porcentajes al saque). Hasta ahí, bien. Abu Dhabi no podía entenderse sin un aumento gradual de la exigencia competitiva, pasando por el primer torneo oficial competitivo (Melbourne, un 250 sin la competición de la ATP Cup) y, habiéndose ya acostumbrado a las condiciones de la ciudad australiana en un evento de estas características, la vuelta a los Grand Slam y a los cinco sets en el Open de Australia.

Ahora bien: para mantener este plan, Rafa debe viajar el día 29 de enero, fecha de salida de uno de los varios vuelos chárteres fletados por Tennis Australia. Era el día señalado para viajar mucho antes del positivo, dándose tiempo para aterrizar en Australia, dar negativo en el test PCR a su llegada y poder entrenar un par de días antes del inicio del torneo (Melbourne comienza el 3 o 4 de enero). Sin embargo, el confinamiento establece diez días de encierro, lo que provocaría que Rafa pudiese volver a entrenar el 26 o el 27 de diciembre. ¿Se arriesgará a viajar a otro continente con solo dos días de entrenamiento a sus espaldas, más aún tras estar diez días de cuarentena sin tocar la raqueta? Viendo la minuciosidad y el detalle que puso el manacorí en su vuelta al ruedo, no parece algo plausible.

PERDERSE MELBOURNE Y VOLVER EN EL OPEN, LO MÁS OPTIMISTA

Si Rafa decidiese no acudir al torneo 250, el margen de acción de cara al Open de Australia sería mucho mayor, sin la necesidad de tomar el avión antes de que finalice el año y con la posibilidad de entrenar, tanto en su Academia como en las instalaciones de Melbourne Park, durante casi tres semanas antes de que comience el primer Grand Slam del año (dará inicio el 17 de entero). Volver en la Rod Laver Arena entraña un mayor riesgo, pero parece una opción más sensata ya que daría mayor tiempo a recuperar la forma y, al menos, alcanzar los picos vividos en Abu Dhabi, con la esperanza de una primera semana con un cuadro suave que permitiese a Rafa ganar ritmo de cara a los grandes escollos de la segunda semana.

Por supuesto, podemos también ponernos en la posibilidad más catastrófica: cancelar la vuelta a las pistas en Australia por el contratiempo del virus, acumulando mayor tiempo de rodaje en casa, descartando al 100% la posibilidad de que el virus pudiese dejar algún tipo de secuela en su cuerpo y buscando una vuelta a la competición de menor entidad, que podría producirse en el torneo de Acapulco (o algún evento previo sobre pista dura) o, incluso, la gira sudamericana de tierra batida (al estilo de lo que ocurrió en 2013). Son elucubraciones al futuro de planes que quizás jamás se den, pero lo que está claro es que la presencia del maldito virus obligará a Rafa a reestructurar todo su plan de cara a una vuelta planeada al detalle. Y vosotros, ¿cómo lo veis? ¿Disputará Nadal el próximo Open de Australia?