Rublev: "Estoy mejorando la gestión de mis emociones"

El ruso reflexionó sobre lo que supone haberse metido en la gran final del ATP 500 Barcelona Open 2026 tras superar a Medjedovic en semifinales.

Diego Jiménez Rubio | 19 Apr 2026 | 07.42
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Andrey Rublev habla en Barcelona como finalista. Foto: gettyimages
Andrey Rublev habla en Barcelona como finalista. Foto: gettyimages

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Andrey Rublev ha pasado por momentos muy complicados en los últimos años, pero parece estar reencontrándose con su mejor versión tenística merced a su trabajo en lo que a mentalidad se refiere. Así lo expresó el ruso en rueda de prensa del ATP 500 Barcelona Open 2026, tras meterse en la final del evento catalán.

El paso de Andrey Rublev por la final del ATP 500 Barcelona Open 2026 confirma una evolución que va más allá del resultado. El ruso ha construido su semana desde la incomodidad, enfrentándose a rivales sin ritmo y situaciones límite en las que, históricamente, solía perder el control. Esta vez, sin embargo, ha encontrado respuestas desde la paciencia y la gestión emocional, dos aspectos que han marcado su camino hacia el partido por el título.

Un inicio cuesta arriba y un cambio mental clave

El partido comenzó con dudas y oportunidades desaprovechadas que condicionaron su confianza. "Tuve cuatro bolas de break con segundos saques y no devolví ni una", reconoció, señalando el punto de inflexión inicial. Ese momento le afectó de inmediato: "Ese juego me dejó mentalmente abajo y perdí mi servicio justo después". Sin embargo, su reacción fue distinta a la habitual. "Después del set pensé: ‘vale, sigue luchando, intenta subir el nivel’", explicó, mostrando una capacidad de recomposición que ha sido clave en toda la semana.

Crecer desde los pequeños detalles

Lejos de buscar soluciones rápidas, Rublev apostó por una progresión constante. "Si tuve oportunidades en el primer set, sabía que iba a tener más en el segundo", comentó. Esa lectura le permitió mantenerse dentro del partido hasta encontrar su momento: "Tuve una oportunidad al inicio del segundo set y la aproveché, eso me dio confianza". A partir de ahí, el partido se fue equilibrando a su favor: "Poco a poco fui capaz de ganar el segundo set y luego el tercero", una construcción basada más en insistencia que en brillantez.

La batalla del tercer set

El desenlace llegó en un tramo de máxima tensión donde cada punto tenía peso específico. "El momento clave fueron los primeros cuatro juegos del tercer set", explicó. En ese intercambio constante, la diferencia estuvo en la resistencia: "Solo intentaba luchar cada bola". Esa mentalidad le permitió sostenerse en momentos críticos: "Salvé break points, gané rallies importantes y rompí en el 3-2". Ese golpe fue decisivo: "Después de eso él bajó mentalmente y yo gané confianza", resumió sobre el desenlace del partido.

Andrey Rublev, mejoría en Barcelona. Foto: gettyimages

Adaptarse a un rival sin ritmo

Uno de los grandes retos fue enfrentarse a un estilo imprevisible, algo que suele incomodar a Rublev. "No daba ritmo, intentaba golpear desde cualquier posición o hacer dejadas", explicó. En ese contexto, no podía imponer su juego habitual: "Es difícil dictar cuando no hay ritmo". Por eso, el enfoque fue otro: "Se trata de estar muy concentrado, leer bien y elegir el momento adecuado". En su análisis, dejó claro que "son pequeños detalles los que marcan la diferencia" en este tipo de partidos.

Ajustes clave ante las dejadas

Las dejadas fueron un problema al inicio, pero también un ejemplo de su capacidad de adaptación. "En el primer set hizo muchas y perdí muchas", admitió. Incluso identificó el error: "Estaba demasiado obsesionado con hacerlo bien". El cambio llegó al soltar esa presión: "En el segundo set pensé ‘vale, que haga dejadas’". Esa naturalidad mejoró su respuesta: "Empecé a llegar mejor, a encontrar golpes fáciles". A ello se sumó el factor rival: "Él falló algunas, fue todo un poco junto", explicó.

Una evolución emocional evidente

Más allá de lo táctico, Rublev puso el foco en su crecimiento mental. "Antes, en estos partidos, me volvía loco cuando algo iba mal", reconoció. Por eso, el control mostrado tiene un valor especial: "Si ahora puedo manejar estas situaciones es porque estoy mejorando". Esta versión más estable le ha permitido competir mejor en escenarios caóticos, un paso importante en su evolución dentro del circuito.

Sin expectativas en la final

De cara al partido por el título, el ruso mantiene un enfoque simple y directo. "No tengo expectativas", afirmó. Prefiere centrarse en lo inmediato: "Estoy en una final por primera vez aquí, es un momento súper especial". Su prioridad es clara: "Quiero recuperarme bien y dar lo mejor mañana". Una manera de proteger la dinámica positiva que ha construido durante la semana.

El valor de llegar hasta aquí

Rublev también subrayó el significado de alcanzar la final en Barcelona. "Llegar a una final siempre es especial", explicó. Para él, este logro tiene un matiz añadido: "Hacerlo aquí por primera vez es una sensación que se queda para siempre". Más allá del resultado final, el ruso ya ha dado un paso importante en su temporada sobre tierra batida.

Andrey Rublev llega así a la final del ATP 500 Barcelona Open 2026 no solo con opciones de título, sino con la sensación de haber añadido una nueva capa a su juego. Más maduro en la gestión emocional y más flexible en lo táctico, el ruso empieza a parecerse a ese jugador capaz de sostenerse en cualquier contexto. En un circuito donde los detalles deciden, esa evolución puede ser tan determinante como su potencia desde el fondo de pista.