Flavio Cobolli protagonizó una de las imágenes más impactantes de la semana en el ATP 500 de Múnich. El italiano derrotó a Alexander Zverev por 6-3 y 6-3 en semifinales, firmando una actuación sobresaliente en casa del alemán y sellando así su pase a la final tras uno de los mejores partidos de su carrera.
Nada más terminar el encuentro, Cobolli se sentó en el banco completamente desbordado por la emoción, tapándose con una toalla mientras rompía a llorar. Las lágrimas tenían un trasfondo especial: el reciente fallecimiento de un amigo cercano, una noticia que, según se comentó durante la retransmisión, habría recibido en los últimos días y que utilizó como impulso en pista. El italiano logró así su primera victoria ante un Top 5 y la segunda frente a un Top 10, alcanzando además la quinta final ATP de su carrera, la cuarta en categoría 500.

“Uno de los mejores partidos de mi vida”
Cobolli no escondió lo especial que había sido el encuentro, tanto por el nivel mostrado como por el contexto emocional. “Seguro. Uno de mis mejores partidos de siempre. Zverev es uno de mis mejores amigos en el circuito. Es un gran tipo. Su equipo me está ayudando mucho durante la temporada. Tenemos una buena relación también con los chicos y con todo su equipo. Ha sido un poco duro jugar contra él”.
El italiano ofreció una versión muy sólida, agresiva y sin fisuras, dominando a Zverev desde el fondo de pista y sin conceder apenas opciones. Un nivel que confirma su crecimiento y su capacidad para competir contra la élite. “Soy un poco tímido cuando juego contra los grandes jugadores, pero creo que he hecho uno de mis mejores partidos. Estoy muy contento con mi rendimiento y con cómo he gestionado los momentos difíciles durante el partido”.
Un triunfo cargado de emoción
Más allá de lo deportivo, la victoria tuvo un componente emocional muy fuerte. Cobolli canalizó una situación personal muy dura para firmar la mejor actuación de su carrera hasta la fecha, en un escenario de máxima exigencia. “Ahora creo que estoy listo para volver a luchar. Veremos qué pasa mañana”.
El italiano llega a la final en estado de gracia. Todavía no ha cedido ningún set en toda la semana y parece más motivado que nunca. Su actuación en Múnich no solo le acerca a uno de los títulos más importantes de su carrera, sino que deja una de las historias más humanas y emotivas del torneo.

