El tenis europeo y una hegemonía sin discusión

El top-10 a final de temporada estará copado por los europeos, al igual que las Nitto ATP Finals 2021, lo que muestra la supremacía del tenis europeo.

Superioridad tenis europeo masculino. Foto: gettyimages
Superioridad tenis europeo masculino. Foto: gettyimages

El Viejo Continente promete encabezar la vanguardia del tenis durante muchos años. Es lo que se desprende de todo lo ocurrido en esta temporada, un abanico de tendencias contrapuestas en el que han confluido grandes veteranos aferrándose al poder con jóvenes promesas emergiendo sin rubor. Si bien es cierto que el poderío tenístico en Europa es palpable desde hace años, no es nada habitual que entre los ocho maestros que competinen en las ATP Finals no haya ningún tenista americano, australiano o asiático. El top-10 a final de temporada también estará copado por hombres nacidos y desarrollados en Europa, demostrando el sorpasso que se ha producido a la dominante escuela estadounidense durante el siglo pasado.

La última vez que todos los presentes en el evento que reúne a los mejores a final de temporada estuvo carente de jugadores extracomunitarios fue el 2019, pero entre esa fecha hasta 2016 algo así nunca había ocurrido. Jugadores como Kei Nishikori, Milos Raonic, Juan Martín Del Potro o Andy Roddick aseguraron durante años que no hubiera pleno europeo, a los que se sumaron en los últimos tiempos Kevin Anderson, Diego Schwartzman, Jack Sock o John Isner. Pero no han sido más que destellos. Hay jugadores jóvenes competitivos y no europeos, como Álex de Miñaur, Denis Shapovalov, Félix Auger-Aliassime, Taylor Fritz, Frances Tiafoe o Reilly Opelka, pero por el momento se encuentran un peldaño por debajo en cuanto a proyección de Jannik Sinner o Carlos Alcaraz, y por supuesto muy por detrás de lo que han demostrado ya hombres como Ruud, Berrettini, Hurkacz, Norrie, Tsitsipas, Zverev o Medvedev.

En las últimas 15 ediciones de las ATP Finals solo en dos hubo más de dos jugadores no europeos

Todo lo que ha ocurrido en las ediciones de la Laver Cup es un fiel reflejo de lo desequilibrado que está el mapa del tenis en estos momentos, pero lo más notable es que a corto y medio plazo la tendencia no hace sino incrementarse. Resulta complicado imaginarse próximamente unas ATP Finals en las que haya más de dos tenistas no europeos, algo que solo ha sucedido dos vez en los últimos 15 años; una de ellas fue en 2006, cuando David Nalbandián, Andy Roddick y James Blake se metieron entre las mejores, y la otra la de 2018, con John Isner, Kevin Anderson y Kei Nishikori afincados en la élite. El futuro se ve de azul y con el himno de la alegría de fondo. Europa ha dominado, domina y dominará.

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