El ruso Andrey Rublev volvió a dejar una de las reflexiones más sinceras y particulares del circuito ATP tras superar a Alejandro Davidovich Fokina en el Internazionali BNL d'Italia. Después de imponerse en condiciones muy complicadas por el viento, el moscovita habló tanto de su tenis como de su evolución mental, su documental y su relación actual consigo mismo.
Rublev, que sigue persiguiendo unas semifinales de Grand Slam que todavía se le resisten pese a sus numerosos cuartos de final, dejó varias reflexiones profundas sobre la presión, las expectativas y su forma de afrontar el circuito. También sorprendió al restar importancia a posibles hitos estadísticos y reconocer que hoy se siente "mucho mejor" emocionalmente que hace un año.
Always bringing the chaotic energy 😂⚡️
— Tennis Channel (@TennisChannel) May 11, 2026
Andrey Rublev joins us at the desk after his third round win. ⤵️#IBI26 pic.twitter.com/FyT8nbHMkh
Un triunfo condicionado por el viento
"En general, hoy estoy feliz con el partido porque las condiciones eran imposibles para jugar. El viento estaba completamente loco. Especialmente para mi juego y el de Alejandro, porque a ambos nos gusta golpear fuerte, jugar rápido y dominar los puntos. Cuando las condiciones son así, ya no existe ese tipo de tenis porque ni siquiera puedes controlar la dirección de la pelota."
"Hoy conecté algunos winners simplemente intentando jugar al medio y, como el viento movía la bola, acababan siendo golpes increíbles paralelos o cruzados. Pensé: mejor ni intento apuntar a ningún sitio, juego al centro y que el viento haga el resto."
"En estas condiciones no se trata del nivel de tenis. Creo que tiene más que ver con quién es capaz de manejar la situación, mantenerse concentrado y tomar las decisiones correctas. Aquí no importa tanto el tenis, sino las sensaciones, la paciencia y confiar en ti mismo. Hoy pude utilizar muy bien el viento en los momentos importantes."
La eterna duda sobre su mejor superficie
"No voy a estar más cerca de decidir cuál es mi mejor superficie. Cuando gané torneos en tierra pensé: 'Ahora sí, esta es mi superficie y voy a conseguir todavía mejores resultados'. Y después no gané nada. Toda mi vida odié jugar en altitud, como en Madrid, y al final terminé ganando allí. Así que ya no sé nada. No me importa dónde pueda llegar una semifinal de Grand Slam. Firmaría cualquiera. Da igual cuál sea."

Sus diez cuartos de final de Grand Slam
"He jugado diez cuartos de final. Y todos son importantes. No sé qué es más difícil: hacer diez cuartos o alcanzar una o dos semifinales. Hay jugadores que hicieron una semifinal y después no lograron mucho más. Quizá podríamos cambiar cinco cuartos de final por una semifinal, depende del mercado y de cómo se hagan los cálculos."
Su documental y el cambio mental que ha experimentado
"No hice el documental por la gente ni para que otros lo vieran. Lo hice por mí. Por eso me da igual, en el buen sentido, si alguien piensa que está bien o mal. Me ofrecieron hacerlo y pensé: '¿Por qué no?'. Quería hacerlo para mí y ver cómo me sentiría. Incluso aunque hubiera recibido muchísimas críticas, habría estado bien igualmente porque era algo personal."
"Ahora estoy mucho mejor. Muchísimo mejor. Hago muchas cosas fuera de la pista y también tengo gente alrededor que me ayuda con su experiencia. Ellos me explican cómo afrontan las cosas y puedo identificarme. La principal diferencia es que ya no estoy en contra de lo que ocurre. No lucho contra ello."
Sin obsesionarse con los récords en Roma
"Claro que me gustaría seguir avanzando y jugar las rondas finales aquí, contra grandes jugadores y en grandes estadios. Pero no puedo controlar eso. Si me dieras un papel asegurándome que voy a pasar dos rondas más, lo firmaría ahora mismo. Pero como eso no existe, no tiene sentido hablar demasiado."
Andrey Rublev continúa avanzando en el ATP Masters 1000 de Roma 2026 con la sensación de haber encontrado una mayor estabilidad emocional dentro y fuera de la pista. El ruso sigue persiguiendo el gran salto en Grand Slam, pero mientras tanto mantiene un nivel de regularidad al alcance de muy pocos y una filosofía cada vez más madura para convivir con la presión del circuito ATP.

