Barty, la tenista que se mueve como una bailarina dentro de la pista

Combina un estilo que parece del pasado con lo mejor del tenis moderno. La australiana posee un repertorio variopinto con el que conquista a los aficionados.

Barty se consagró en Wimbledon. Foto: Wimbledon / AELTC
Barty se consagró en Wimbledon. Foto: Wimbledon / AELTC

Ashleigh Barty se consagró campeona de Wimbledon al vencer a Karolina Pliskova por 6-3, 6-7(4) y 6-3 en la final y, en efecto, cosechó su segunda corona de Grand Slam. Si bien tuvo algunas dudas en ciertos tramos del partido (dominó 4-0 en el primer parcial y sacó para partido 6-5 en el segundo set), parecía difícil imaginar que pudiera perder el partido. Y más allá de lo interesante de ver caras nuevas los últimos días de competencia de los torneos más importantes del circuito, es necesario que haya una jugadora que pueda establecerse en la cima y poder captar nuevas audiencias. En este caso, la australiana, quien ya sabía lo que era conquistar un trofeo en Londres (ganó Wimbledon Junior hace una década), tomó mayor ventaja en la cima del ranking internacional y parece ir camino a finalizar un nuevo año como la N°1 del mundo (sería el tercero consecutivo tras 2019 y 2020).

Más allá de los datos estadísticos, Barty demostró que no es necesario golpear todas las bolas con una aceleración infernal o pegarle a la pelota con la mayor fuerza posible. Sabe que lo importante es hacerlo mejor que su rival y hacia ese lado apunta cada vez que salta a la pista. En ese sentido, posee un repertorio variopinto con el que conquista a los aficionados. Lógicamente, se encuentra lejos del carácter y el carisma de Serena Williams o de la llegada a nuevos mercados y de la irrupción de Naomi Osaka. No obstante, su foco está puesto exclusivamente en el apartado tenístico.

La tenista de 25 años podría ser considerada una bailarina por sus movimientos dentro de la cancha: se desplaza con una precisión quirúrgica al estilo de una danzadora clásica del teatro Bolshoi de Moscú y es digna de participar en una exhibición mientras suena de fondo música de la Ópera de Sídney. Asimismo, su disfrute y la facilidad con la que impacta ciertos golpes sorprende en una época en la que abundan los gritos y las magnificaciones para las viralizaciones en las redes sociales.

UN ESTILO, ¿MIXTO?

Al igual que (casi) todo en la vida, los estilos tenísticos se modificaron radicalmente en el último tiempo. No obstante, Barty podría desplegar su mejor versión en 1990 como ahora. Una campeona con todas las letras que cuenta con una sinfonía de recursos: desde el slice de revés y hasta de derecha, pasando por un servicio productivo y que no la suele dejar a pie hasta unos golpes planos con top dignos de la actualidad. Además, sube -cada tanto- a la red a la vieja usanza para definir de volea.

Necesitaba sumar una nueva copa a su palmarés. Se merecía erigirse como la ganadora del certamen que siempre soñar ganar. Y al momento de la premiación se notó su felicidad con una sonrisa de oreja a oreja. Justo título para una jugadora, que hace disfrutar a los aficionados a este deporte y que le permite a los viejos amantes del tenis recordar etapas anteriores.

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